La sostenibilidad dejó de ser un tema de nicho para convertirse en una condición necesaria para competir en los mercados globales. Hace pocos días en Asunción, Paraguay, se firmó el Acuerdo de Libre Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea y si bien todos estamos hablando de las reducciones arancelarias y oportunidades que esto representa para Sudamérica, no podemos pasar por alto un cambio trascendental en la tributación internacional que va a comenzó a aplicar la UE a partir del 1ero de Enero de 2026: el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM). Este impuesto ambiental no es algo menor: es la primera norma de este tipo en el mundo que obliga a aplicar un "precio al carbono" sobre determinados bienes importados para igualar el costo que ya pagan los productores europeos por cumplir las estrictas regulaciones climáticas que exige el bloque. El objetivo de este impuesto es evitar la llamada Sfuga de carbono: que empresas europeas trasladen producción a países con normas ambientales más laxas, y luego importen esos bienes sin pagar por las emisiones asociadas. Esto no solo es relevante para las exportaciones del Mercosur hacia la UE (que se espera aumenten exponencialmente en los próximos años): también transforma el modo en que las empresas piensan sus cadenas de valor, sus costos de producción y su relación con los mercados donde desean competir. CBAM: ¿Qué es y por qué importa? Desde este año, los importadores europeos de bienes intensivos en carbono como acero, cemento, aluminio, fertilizantes, electricidad e hidrógeno deberán reportar las emisiones de carbono incluidas en esos productos y comprar, al superar las 5º toneladas, certificados CBAM equivalentes. Según explica la Comisión Europea, los certificados de carbono se adquirirán a las autoridades nacionales del país de establecimiento y el precio de los certificados se calculará a partir del precio de subasta de los derechos de emisión establecidos en el "EU Emissions Trading System (EU ETS)", expresado en /tonelada de CO2 emitida, como media trimestral en 2026 y como media semanal a partir de 2027.
Actualmente el precio por tonelada ronda los 89 euros. Algo importante es que si los importadores pueden demostrar que ya se ha pagado un precio del carbono durante la producción de las mercancías importadas, se podrá deducir el importe correspondiente. Esta medida cambia las reglas de juego del comercio internacional de muchas maneras:
- Por primer vez en el mundo se aplica un arancel ambiental basado en la huella de carbono del producto mismo y dentro de los mecanismos previstos por la OMC.
- El CBAM iguala de alguna forma los costos ambientales que deben cumplir los productores europeos y busca que puedan ser competitivos frente a las importaciones.
- Esta norma obliga a los vendedores internacionales a mejorar sus prácticas medioambientales, implementar sistemas de medición de emisiones, control de proveedores y estrategias de descarbonización incluso si sus producciones están radicadas en países con medidas ya que sino pueden enfrentar costos inesperados, penalizaciones o pérdida de competitividad.
- Europa toma la iniciativa y presiona para que otros bloques y/o países del mundo sigan el mismo camino y los compromisos climáticos establecidos en el marco de las Naciones Unidas se cumplan.
La Comisión Europea aclaró que estos recursos no se asignaran directamente a este propósito pero que este trabajo se continuará a través de la iniciativa "Global Gateway" que contribuye a la descarbonización de los sistemas energéticos y a la reducción de la intensidad de las emisiones en la producción con el objetivo de reducir las emisiones de carbono incorporadas en las exportaciones hacia la UE.
En el Mercosur la Global Gateway ya invirtió más de 1.800 millones de euros en sectores estratégicos como energía, transporte y sobre todo cooperando en la extracción y procesamiento de litio.
Como podemos ver el comercio internacional y la sustentabilidad ya no son cosas separadas y el éxito del Acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea dependerá también de la habilidad de nuestros países para acelerar la transición energética y construir cadenas de producción más limpias.