México avanza en la implementación del nuevo esquema de autoconsumo interconectado de 0,7 a 20 MW, que permitirá a privados generar energía exclusivamente para consumo propio, sin inyección de excedentes al sistema eléctrico nacional.
Según la experta en energías renovables Diana Vázquez Castañeda, esta definición responde a una necesidad estructural del sector: "Lo que caracteriza a este esquema es que no inyecta excedentes a la red.
Es meramente para autoconsumo, para satisfacer demanda propia, y responde a una necesidad estructural del Sistema Eléctrico Nacional.
La especialista explica que desde la reforma de 2014 no hubo un crecimiento real en infraestructura eléctrica, pese a inversiones en repotenciaciones.

"Realmente no ingresaron capacidad instalada en generación a la matriz energética.
Viene una alta demanda energética y limitaciones en transmisión y distribución", manifestó Vázquez Castañeda en diálogo con Energía Estratégica.
En este sentido, el esquema busca aliviar cuellos de botella y reforzar la confiabilidad del suministro.
Además de descongestionar nodos críticos, la medida abre una oportunidad de participación para el sector privado, en un marco donde la generación sigue siendo prevalencia del Estado.
"Este modelo abre una ventana controlada de participación privada para el autoconsumo, sin contar con el suministro de CFE ni la comercialización de excedentes", destacó la experta.
Uno de los puntos centrales será el impulso al almacenamiento energético.
Vázquez Castañeda lo considera inevitable: SEl almacenamiento va a ser prácticamente mandatorio.
Hoy en día ya todos los proyectos que se están conceptualizando se están dimensionando con sistemas de almacenamiento para asegurar energía firme.
Incluso, recordó que la Comisión Reguladora de Energía había publicado criterios para su incorporación, que ahora podrían fortalecerse.
La cogeneración también tendrá un papel clave.
"Muchos se van a ir por cogeneración porque están surgiendo tecnologías muy interesantes, como turbinas modulares que se pueden ampliar conforme crezca la demanda", apuntó.
Esta tendencia, combinada con proyectos híbridos solares, eólicos y otros de gas natural, permitiría diversificar las fuentes de abastecimiento con mayor resiliencia operativa.
En paralelo, el esquema trae consigo un proceso de simplificación de trámites.
Para la consultora, esta medida resulta decisiva: "Un procedimiento simplificado se traduce en menos fricción administrativa y mayor certeza regulatoria, ayuda a estandarizar requisitos técnicos y permite la tramitación digital.
La creación de una "ventanilla de energía" digital centralizará gestiones ante CFE, CENACE y demás organismos, reduciendo tiempos de desarrollo y acelerando la instalación de proyectos cerca de los centros de consumo.
Sin embargo, la transición hacia la planeación vinculante genera incertidumbre entre inversionistas.
"La planeación energética con visión vinculante sí genera incertidumbre, esa es una realidad.
Todos estamos esperando los reglamentos de la ley del sector eléctrico y de planeación energética para entender los criterios de confiabilidad y sostenibilidad", señaló.
Esta expectativa mantiene cautelosa a parte de la industria hasta que se publiquen los detalles regulatorios.
Pese a ello, Vázquez Castañeda concluyó que el nuevo esquema es clave para responder a la creciente demanda: "Necesitamos acercar estas capacidades instaladas a los nuevos centros de carga.
El esquema de 0,7 a 20 MW permitirá que proyectos de generación se materialicen de forma más expedita, con rapidez y certeza para atender la demanda.

