En 46 meses de gestión, la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) consolidó una expansión inédita en generación renovable estatal: 54⬯MW de energía solar pública ya están operando en tres regiones del país, con impacto directo en comunidades tradicionalmente excluidas del desarrollo energético.
El despliegue combina proyectos de escala mediana y gran porte:
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Brus Laguna (1,1⬯MW), en el corazón de La Mosquitia, logró conectar por primera vez a esta comunidad al suministro eléctrico estable.
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Guanaja (2,92⬯MW), en Islas de la Bahía, resolvió de forma estructural el déficit energético de la isla, mejorando el servicio y reduciendo los costos operativos.

Patuca (50⬯MW), en el departamento de Olancho, aportó un refuerzo solar a la Central Hidroeléctrica Patuca III, que ya alimenta el Sistema Interconectado Nacional.
La inversión total destinada a estas obras fue de 1.588⬯millones de lempiras, financiada con fondos públicos y orientada tanto a infraestructura solar híbrida como a generación fotovoltaica centralizada.
La conexión de los tres proyectos al Sistema Interconectado Nacional fortalece la resiliencia operativa del país, sumando capacidad renovable y mejorando la eficiencia del sistema.
El ministro de Energía, Erick Tejada, remarcó que estas iniciativas "representaron un paso firme hacia la modernización y la autonomía energética del país.
Afirmó también que "la expansión solar fue clave para reducir la dependencia de combustibles fósiles y avanzar hacia una matriz energética más limpia y soberana.
Renovables en agenda y contexto electoralEl avance de estos tres proyectos se inscribe en una hoja de ruta energética más amplia.
Honduras proyecta incorporar más de 3.000⬯MW de capacidad renovable nueva hacia 2030, según datos técnicos de Energía Estratégica.
El país cuenta con un potencial solar diario estimado entre 4,5 y 6,5⬯kWh/m², lo que permite desarrollar tanto iniciativas centralizadas como descentralizadas en áreas rurales.
A esto se suma un potencial hidroeléctrico teórico de 5.000⬯MW y un estimado eólico de hasta 46600⬯MW, que conforman un marco técnico favorable para la diversificación de la matriz energética.
Parte de esta planificación incluye una licitación de 1.500⬯MW renovables, respaldada por un financiamiento internacional de 300 millones de dólares, cuyo objetivo es ampliar la cobertura y asegurar nueva capacidad instalada.
Este escenario de desarrollo energético ocurre en paralelo a la coyuntura electoral: Honduras celebrará elecciones presidenciales el próximo 30 de noviembre.
La política energética forma parte del debate público en torno a infraestructura, cobertura territorial y fuentes de generación.
Para los actores del sector, este despliegue ofrece elementos concretos para el análisis técnico y estratégico: la participación del Estado en proyectos de generación renovable, el financiamiento público directo, y la inserción de estas iniciativas en regiones donde el acceso a la electricidad ha sido históricamente limitado.

