El almacenamiento con baterías de gran escala (BESS) se consolida como una solución técnica y comercialmente viable en México, pero su despliegue todavía enfrenta limitaciones regulatorias que podrían frenar su verdadero potencial. Así lo manifestó Catalina Delgado, directora de Asuntos Públicos de Invenergy, quien destacó que la industria podría llegar a instalar 1000 MW equivalentes a unos 3000 MWh al 2027, pero representa una parte de lo que el sistema requiere. . "La tecnología ya está lista, el desafío ahora es regulatorio", afirmó Delgado en diálogo con Energía Estratégica. Si bien los costos de las baterías de ion-litio han bajado significativamente gracias al avance de la industria incluida la electromovilidad, el desarrollo del almacenamiento depende de que se habiliten múltiples flujos de ingreso que reconozcan los servicios que este tipo de sistemas puede brindar. En la actualidad, el costo nivelado del almacenamiento en México ronda los 120 dólares por MWh, dependiendo de la configuración del sistema, su duración y los servicios que preste. "El retorno de inversión también depende de que sea regulatoriamente viable recuperar los costos", sostuvo Delgado. La nueva Ley del Sector Eléctrico, publicada en marzo, representa un paso adelante al reconocer por primera vez al almacenamiento como una actividad propia del sector, a la par de la generación, la transmisión y la comercialización.
Esta inclusión legal habilita la contratación de sistemas BESS para fines de confiabilidad y proyectos piloto a través del CENACE, y también abre la puerta al desarrollo de soluciones stand-alone no asociadas a centrales ni centros de carga. "Una de las principales limitaciones del sistema eléctrico mexicano está en la red de transmisión y distribución", advirtió la especialista, quien considera que los sistemas BESS podrían desplegarse rápidamente en puntos estratégicos donde exista congestión.
Es En lugar de tender nuevas líneas con altos costos y tiempos prolongados, las baterías podrían operar como activos de red en plazos menores a dos años. A pesar de estos avances, la industria aún espera la armonización de las reglas del mercado.
Según Delgado, hoy coexisten tres esquemas: las bases de mercado de la reforma de 2014-2015, las disposiciones administrativas publicadas este año y la nueva ley eléctrica. "Es importante actualizar los manuales del mercado para reflejar el nuevo rol del almacenamiento", señaló. También queda pendiente la definición de metodologías tarifarias para remunerar servicios como respaldo, transmisión y servicios conexos, así como el reconocimiento de potencia.

En marzo, las disposiciones normativas establecieron que los sistemas capaces de entregar energía por más de tres horas a máxima potencia podrían acreditarse como unidades firmes, pero aún falta implementación operativa, según señaló la ejecutiva. En paralelo, el operador CENACE ha comenzado a exigir a los proyectos renovables en desarrollo que integren una batería equivalente al 30% de su capacidad como condición para interconexión.
Esta medida ha hecho que los desarrolladores comiencen a incorporar almacenamiento desde la etapa de planificación, especialmente en los cerca de 6.000 MW de proyectos renovables privados previstos bajo esta administración. "Pensar el almacenamiento solo como un apéndice de las centrales eléctricas es una visión limitada", sostuvo Delgado. En su opinión, si se lo concibe como un recurso de red capaz de gestionar variabilidad y aportar múltiples servicios, el potencial de integración sería mucho mayor que el estimado actualmente. Un ejemplo concreto de este enfoque integral es el proyecto La Toba, desarrollado por Invenergy en Baja California Sur.
Este sistema híbrido solar fotovoltaico más baterías entró en operación en octubre de 2022 y hoy representa el sistema BESS más grande del país.
Está ubicado en un sistema aislado, no conectado al resto del sistema interconectado nacional, donde la demanda puede duplicarse entre picos y valles. "La Toba ha demostrado que el almacenamiento con baterías no solo es técnicamente viable, sino también comercialmente competitivo", explicó Delgado. Gracias al tamaño de su batería, el proyecto entrega energía firme incluso después del atardecer y suaviza la variabilidad de la generación solar, controlando rampas y frecuencia. En otros mercados, Invenergy apuesta por esquemas como los contratos tipo tolling, en los que la empresa instala la batería y la utility paga una tarifa fija por acceder a su capacidad en momentos de necesidad. "Esto permite evitar la pérdida de recurso solar no demandado y entregarlo en horas pico", destacó Delgado. La desarrolladora asume la gestión operativa y el mantenimiento del sistema. "El almacenamiento es una herramienta fundamental para la transición energética", concluyó Delgado. En su visión, no solo facilitará una mayor integración de energías renovables variables, sino que también aportará confiabilidad, flexibilidad y eficiencia al sistema eléctrico mexicano, si se le habilita a jugar todos los roles que la tecnología hoy ya permite.

