Perú publicó el Marco Macroeconómico Multianual 20262029, un documento estratégico que no solo plantea las proyecciones económicas del país para los próximos cuatro años, sino que introduce un nuevo enfoque de promoción de inversiones con fuerte peso en el desarrollo de energías renovables. En este marco, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) anunció la conformación del Equipo Especializado de Seguimiento de la Inversión (EESI), responsable de impulsar una cartera priorizada de 62 proyectos distribuidos en las 25 regiones del país, con una inversión total superior a US$ 80 mil millones, equivalentes al 27% del Producto Bruto Interno proyectado para 2024. De ese universo, 19 proyectos del sector energético representan cerca de USD 9000 millones, según detalló Alexander Zanabria, Gerente Legal de Habitat Verde, en diálogo con Energía Estratégica. "Gracias a esta metodología se pudo identificar y priorizar 19 proyectos en energía por casi US$ 9.000 millones", manifestó. 
La estrategia del EESI no solo se limita al nivel nacional.
El MEF también impulsa el EESI Territorial (EESI-T), que comenzó en la región de Arequipa con una lógica de consenso multisectorial entre el Gobierno central, autoridades regionales y sector privado.
Esta modalidad permitió priorizar 20 proyectos en Arequipa, por un valor de más de US$ 14 mil millones, lo que representa un 5% del PBI 2024. "Esta cartera incluye sectores como minería, energía renovable, agricultura, transporte y educación", explicó Zanabria.
Dentro del rubro energético, destacan proyectos como la Planta de Hidrógeno Verde Horizonte de Verano, la Central Solar Fotovoltaica Illa, el Parque Eólico Muyu, la Central Solar Solimana y la Central Solar Fotovoltaica San Martín. El impulso al hidrógeno verde aparece como una estrategia clave en la transición energética del país.

La Planta Horizonte de Verano, ubicada en Arequipa, tendría una inversión estimada en USD 11200 millones y generaría 15.000 empleos directos e indirectos.
"Con este proyecto, Perú podría posicionarse como un actor importante en la industria química al producir amoníaco verde"", subrayó el Gerente Legal de Habitat Verde. Desde el punto de vista estratégico, el EESI y el EESI-T buscan no solo ordenar la inversión, sino también resolver cuellos de botella históricos en el desarrollo de infraestructura energética.
Zanabria explicó que la clave está en el trabajo a través de mesas técnicas periódicas, donde se definen cronogramas, se identifican obstáculos como permisos ambientales o acceso a tierras y se articulan compromisos entre los actores.
"De esta manera se puede cumplir con el cronograma de ejecución de los proyectos priorizados", destacó. El Marco Macroeconómico también incorpora proyecciones fundamentales para el desarrollo de la transición energética, como el comportamiento del mercado de materias primas estratégicas.
Entre 2026 y 2029, se espera que el precio del cobre alcance un promedio de USD/lb. 440, impulsado por una demanda global estructural.
Zanabria resaltó que este metal será clave, ya que "el cobre es utilizado en tecnologías solares, eólicas, baterías eléctricas y redes eléctricas". Este contexto representa una oportunidad para Perú como productor, pero también una advertencia para su sistema eléctrico: "Debemos estar preparados para recibir estas inversiones, con marcos regulatorios adecuados y claros", remarcó.
En ese sentido, advierte que la demora en reglamentar la Ley Nº 32249, que modifica la Ley Nº 28832 para el desarrollo eficiente de la generación eléctrica, genera incertidumbre para los inversionistas. El proceso de transición energética también se asocia al crecimiento de tecnologías complementarias, como la electromovilidad y el almacenamiento energético, aunque Zanabria reconoce que aún hay rezagos normativos.
"Lamentablemente el Perú todavía no está a la vanguardia regulatoria en estos temas", comentó.
Por su parte, el almacenamiento energético enfrenta algunos desafíos.
Aunque se reconoce su rol crítico para acompañar la generación renovable, no existe aún un marco normativo que regule su implementación, lo que impide que se consolide un mercado robusto en este segmento. Pese a estos desafíos, el escenario proyectado es de alto dinamismo para las tecnologías solares y eólicas.
Según Osinergmin, se espera que al 2030 la potencia instalada en el SEIN alcance los 4503,1 MW, triplicando la actual.
Actualmente existen 105 proyectos con Estudios de Pre-Operatividad aprobados, de los cuales 12 solares y 3 eólicos cuentan con concesión definitiva, sumando más de 23 GW de potencia estimada. "El reto está en modernizar los criterios de operación de la red, digitalizar los controles de transferencia de energía y acompañar los proyectos con sistemas BESS", propuso Zanabria.
A su juicio, la planificación estratégica ya no es suficiente, si no va acompañada de reformas estructurales que fortalezcan la seguridad jurídica y técnica del sector.

