La liberación de más de 20 GW de capacidad para nueva demanda comienza a encontrar su contracara regulatoria. Después de que Red Eléctrica reordenara el mapa de acceso a la red de transporte, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) somete a audiencia una propuesta que define cómo podrán conectarse nuevos consumos cuando no exista capacidad firme disponible.
El esquema crea cuatro modalidades de permisos de acceso flexible para instalaciones conectadas a las redes de transporte y distribución.
¿Cómo funcionarán? En lugar de rechazar automáticamente una solicitud por falta de margen firme, los gestores podrán conceder capacidad condicionada a horarios de consumo, desconexiones remotas o reducciones de potencia.
La propuesta alcanza a proyectos industriales, centros de datos, producción de hidrógeno, infraestructura de recarga y almacenamiento en modo demanda, aunque no todos podrán acceder bajo las mismas condiciones.

La CNMC establece una regla central: los permisos flexibles solo podrán concederse cuando no exista capacidad firme en el nudo solicitado. Tampoco podrán acogerse los suministros que, por normativa, deban permanecer garantizados, como los servicios esenciales, determinados desarrollos urbanísticos o instalaciones con suministros complementarios de seguridad.
El cambio llega después de que la actualización de Red Eléctrica del 1 de julio reflejara 20882 MW adicionales para demanda NO-CEP. El nuevo mapa abrió oportunidades para grandes consumidores, pero también dejó una pregunta pendiente: bajo qué condiciones podrá utilizarse esa capacidad en un sistema que continúa atravesado por congestiones y restricciones técnicas.
Cuatro permisos según el nivel de flexibilidad
El permiso tipo 0 funcionará mediante patrones horarios previamente establecidos. La instalación podrá consumir la potencia flexible exclusivamente dentro de determinadas franjas y deberá bloquear su absorción fuera de ellas.
Hasta que se aprueben nuevos patrones adaptados a la estacionalidad y a las características de cada zona, la CNMC plantea uno provisional: consumo permitido entre las 00:00 y las 07:59 y entre las 11:00 y las 17:59.
El diseño deberá garantizar que la instalación pueda consumir durante al menos el 62,5% de las horas del año. Para controlar el cumplimiento, el titular tendrá que instalar un sistema inteligente de gestión de la potencia flexible, sujeto a certificación y revisiones periódicas.
La modalidad tipo 1 estará vinculada a contingencias concretas dentro de la subestación. Se concederá cuando la red pueda atender el consumo en condiciones normales, pero no necesariamente ante la indisponibilidad de alguno de sus elementos.
En esos casos, el gestor de la red de distribución podrá desconectar la instalación de forma preventiva o correctiva, incluso sin aviso previo, para evitar que una contingencia derive en incumplimientos de seguridad.
La expectativa será que el consumidor pueda operar durante al menos el 90% de las horas del año, aunque el documento aclara que ese porcentaje no representa una garantía de suministro.
El permiso tipo 2 da un paso más y convierte a la demanda en un recurso gestionable en tiempo real. Estará dirigido inicialmente a instalaciones con una potencia flexible superior a 1 MW, capaces de recibir instrucciones del distribuidor y reducir su consumo cuando aparezcan congestiones en el nudo o en su zona de influencia.
Estas instalaciones deberán contar con telemedida, equipos de desconexión remota y sistemas capaces de ejecutar límites de potencia. También tendrán una expectativa de consumo de al menos el 90% de las horas del año, sin que ello implique suministro garantizado.
El tipo 3 será el equivalente para consumidores conectados directamente a la red de transporte. Aplicará a capacidades flexibles superiores a 1 MW y permitirá actuar sobre instalaciones que cumplen los requisitos en condiciones normales, pero pueden generar restricciones ante fallos o indisponibilidades de la red.
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La nueva capacidad no estará libre de límites
La apertura regulatoria incorpora varios cortafuegos para evitar que una acumulación de consumos flexibles traslade el problema de saturación de un punto a otro.
En los permisos tipo 1 y 2 no podrá concederse nueva capacidad cuando el volumen flexible que afecte a un nudo de transporte supere los 300 MW, cuando represente más del 20% de la capacidad firme máxima otorgada en ese nudo o cuando más de tres instalaciones dependan de la indisponibilidad del mismo elemento.
Además, las reducciones o desconexiones previstas por el permiso no computarán como interrupciones del suministro a efectos de los indicadores de calidad y no generarán automáticamente derecho a indemnización.
La CNMC todavía deberá definir cómo se repartirán las restricciones cuando varios consumidores flexibles estén afectados por una misma congestión. La propuesta contempla que puedan utilizarse criterios proporcionales, rotatorios o técnicos, pero deja su desarrollo para una resolución posterior.
También queda pendiente el régimen detallado de incumplimientos. El texto anticipa advertencias, plazos de subsanación, penalizaciones e incluso la revocación del permiso en casos graves o reiterados.
El almacenamiento deberá adaptarse
El storage ocupa un lugar singular dentro de la propuesta. Las solicitudes de acceso de las baterías cuando consumen energía de la red deberán analizarse como flexibles, incluso aunque el estudio no detecte en ese momento una restricción equivalente a la de otros consumidores.
Las instalaciones ya conectadas a distribución tendrán tres meses, desde la entrada en vigor de los tipos 0 y 1, para solicitar la conversión de sus permisos actuales. Posteriormente, cuando se habilite el tipo 2, dispondrán de otro plazo de tres meses para pedir una nueva adaptación.
Durante esos periodos, las conversiones tendrán prioridad frente a las nuevas solicitudes siempre que no aumente la potencia concedida ni cambie el nudo de estudio.
Las instalaciones que no adapten sus permisos podrían perder determinadas excepciones aplicables a peajes y cargos y quedar sujetas al pago de la prestación por reserva de capacidad. En transporte, en cambio, los permisos ya emitidos para almacenamiento serán considerados flexibles sin necesidad de reconversión.
Este punto conecta directamente con los 32424 MW adicionales que aparecieron en la última actualización de capacidad para storage.
Una implementación escalonada hasta 2029
Los permisos tipo 0 y 1 podrán solicitarse seis meses después de que la resolución surta efectos. Sin embargo, las instalaciones tipo 0 no podrán entrar en servicio hasta que exista el marco técnico necesario para certificar sus sistemas de control.
El tipo 2 dependerá de que cada distribuidora disponga de herramientas suficientes de visibilidad, análisis y operación. La fecha límite prevista para su despliegue es el 1 de enero de 2028.
Los permisos tipo 3 también podrán solicitarse a los seis meses, aunque hasta el 1 de enero de 2029 quedarán limitados a puntos de conexión dedicados exclusivamente al consumidor y operados por el gestor de la red de transporte.
En paralelo, Red Eléctrica y las distribuidoras tendrán que desarrollar mecanismos de intercambio de información, protocolos de habilitación, pruebas periódicas y sistemas de coordinación en tiempo real.
La secuencia regulatoria empieza así a cerrar el círculo abierto por la liberación de capacidad. España no solo está revisando cuántos megavatios pueden conectarse, sino también qué comportamiento deberá asumir la nueva demanda para entrar en una red que seguirá operando cerca de sus límites.

