Magdalena fue una de las empresas ganadoras de la licitación PEG-5 de Guatemala y avanza en el desarrollo de sus 495 MW solares con baterías adjudicados.
La compañía obtuvo contratos para instalar 350 MW fotovoltaicos con seis horas de almacenamiento y otros 145 MW vinculados a centrales existentes.
“Son 350 MW de proyecto solar con 6 horas de baterías y 145 MW de proyectos solares asociados a plantas existentes”, detalló Juan Augusto Vidal, Commercial Director de Magdalena, en diálogo con Energía Estratégica.
Los proyectos comenzarán a suministrar energía de manera escalonada desde mayo de 2030 y alcanzarán su volumen máximo en 2033. El último bloque contratado tendrá una vigencia de 15 años, hasta 2048.

La PEG-5 representó uno de los procesos de contratación eléctrica más relevantes de Guatemala al adjudicar 1258 MW mediante 57 proyectos para atender el crecimiento de la demanda de las distribuidoras.
La convocatoria también consolidó el almacenamiento como una tecnología central, con una participación renovable cercana al 73% y un fuerte protagonismo de las soluciones solares híbridas con baterías.
Magdalena consiguió volúmenes en todos los tramos y organizará la construcción de sus activos en función del crecimiento progresivo de las obligaciones contractuales.
“Comenzamos desde el 2030 haciendo gradas ascendentes, y tenemos una adjudicación lograda en 2033 que finaliza 15 años después en el 2048”, explicó Vidal.
La adjudicación abre una nueva etapa para una empresa que ya suministra entre 11% y 12% de la energía de Guatemala, principalmente mediante generación con biomasa vinculada con su actividad azucarera.
En el proceso de producción de azúcar, la compañía utiliza la fibra residual de la caña para generar electricidad. Esa trayectoria le permitió acumular experiencia técnica, regulatoria y comercial dentro del sistema guatemalteco.
Asimismo, Magdalena evaluó alternativas hidroeléctricas, proyectos con gas natural licuado y soluciones fotovoltaicas antes de definir su estrategia para la PEG-5. La empresa concentró finalmente sus estudios en la combinación de generación solar y baterías.
“A la que más tiempo le dedicamos fue al solar. Instalamos algunos proyectos antes para saber qué tan compleja o difícil sería la instalación en caso de ser exitosos”, indicó Jorge R. Leal, Chief Executive Officer de Magdalena.
A raíz de ello, la compañía estructuró dos propuestas: "Una para suplir energía durante el día y entregar 6 horas a partir de baterías, y otra oferta más agresiva para entregar energía las 24 horas del día con un parque masivo de baterías”.
Magdalena llegó a ofertar 5600 MWh de almacenamiento y, como resultado del proceso, Leal informó una adjudicación cercana a 2100 MWh de baterías y un alcance aproximado de 950 MW solares dentro de las distintas configuraciones presentadas.
En tanto que Vidal precisó que los bloques contractuales centrales corresponden a 350 MW con seis horas de almacenamiento y 145 MW asociados a plantas existentes, cuya incorporación se producirá progresivamente entre 2030 y 2033.
La PEG-5 adjudicó 1258 MW mediante 57 proyectos, de los cuales alrededor del 73% corresponde a tecnologías renovables. Las centrales solares híbridas con baterías concentraron una parte relevante de la nueva capacidad contratada.
El precio monómico promedio se ubicó cerca de 101 dólares por MWh, por debajo de distintos valores de contratación vigentes en el mercado guatemalteco.
“La participación de tantos proyectos solares y de biomasa fue clave para mantener los precios competitivos, y creo que sí son sostenibles hacia adelante”, afirmó Leal.
“Las baterías nos ayudarán a usar la energía del parque solar y abrirán la posibilidad de almacenar energía cuando hay excedentes para entregarla en los momentos de menos disponibilidad o energía más cara. Los sistemas con storage marcan un nuevo estándar y veremos precios más competitivos que ayudarán al desarrollo e industrialización del país”, agregó.
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Financiamiento, ingeniería y selección de proveedores
Los proyectos se encuentran en fase de estructuración financiera, ingeniería de detalle y contratación de suministradores. Magdalena ya definió las entidades que liderarán la operación y mantiene conversaciones con instituciones internacionales.
Banco Industrial de Guatemala e IDB Invest encabezarán el financiamiento. Y a dicha estructura podrían sumarse diferentes bancos europeos.
Por el lado de los proveedores, la compañía ya realizó visitas a potenciales fabricantes y elaboró una lista corta, pero la selección definitiva se realizará junto con las entidades financieras, después de revisar condiciones técnicas, comerciales y contractuales.
Entre los objetivos inmediatos aparecen la finalización de la ingeniería, la definición de los equipos y la firma de los acuerdos bancarios, de modo que prevé iniciar las instalaciones con suficiente anticipación para reducir riesgos constructivos y cumplir los escalones de entrega establecidos.
“Pretendemos estar iniciando instalaciones el próximo año de manera conservadora, para tener un parque en el 2030, otro en 2031 y el otro 2033”, anticipó Leal.
Soberanía energética y lecciones de la PEG-5
Magdalena vincula la expansión de la energía solar con baterías con la soberanía energética de Guatemala. El país no dispone de grandes reservas locales de carbón, petróleo o gas natural y depende de importaciones para abastecer una parte de su matriz.
“El motivo de nuestro convencimiento tan alto por la generación solar con baterías es la soberanía energética”, manifestó Vidal.
El director comercial consideró que el aprovechamiento de recursos renovables locales puede reducir la exposición a precios internacionales, problemas logísticos y posibles interrupciones en el suministro.
“En Guatemala y en muchos países de la región no disponemos de carbón ni de gas. La energía es el motor de desarrollo de un país, y cuánto mejor si uno lo puede hacer en un país donde brilla el sol los 365 días del año”, expresó.
La compañía también destacó la regulación, la seguridad jurídica y el historial de cumplimiento de los contratos eléctricos como factores decisivos para atraer financiamiento internacional.
“Es todo un paquete: es la regulación, la legislación, el récord de Guatemala de no tener ningún default en negocios de energía, y la manera en que se cierran negocios entre privados de manera regulada”, enumeró Leal.
Estas condiciones permiten respaldar inversiones de gran escala y podrían servir como referencia para otros mercados centroamericanos.
Sin embargo, Magdalena identificó aspectos de la PEG-5 que deberían revisarse antes de futuras subastas. Su principal cuestionamiento se concentró en la aplicación de una oferta virtual después de la salida del último participante con gas natural.
“De la PEG-5 tenemos cosas que aprender, no todo fue perfecto. El precio tope máximo a cobrar era más bajo para los de 24 horas que para los de menos horas, lo cual no tiene lógica”, reconoció Leal.
Guatemala como base para la expansión internacional
Magdalena mantendrá a Guatemala como centro de su estrategia, pero ya analiza oportunidades para replicar el modelo solar con almacenamiento en otros mercados.
El primer objetivo es Centroamérica, donde varios países comparten una elevada dependencia de combustibles importados y requieren cambios regulatorios para facilitar el ingreso de baterías y de la nueva generación renovable.
La compañía observa oportunidades en Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica. En tanto que en Sudamérica, evalúa alternativas en Ecuador y Perú.
“Seguiremos siendo jugadores en el mercado local, pero ya estamos analizando otras opciones donde la energía solar con baterías es una solución viable”, confirmó el CEO.
Magdalena tampoco descarta estudiar proyectos en África o en islas europeas, mercados donde el almacenamiento puede sustituir la generación térmica costosa y disminuir la dependencia de combustibles transportados.
“Aún no hemos hecho ningún proyecto fuera, pero creo que vendrá pronto”, adelantó Leal.

