La Unión Europea se prepara para anunciar en julio el primer objetivo de electrificación de su historia. La medida formará parte de la nueva hoja de ruta energética del bloque y llega en un momento en el que las energías renovables alcanzan niveles récord dentro del sistema eléctrico europeo, mientras Bruselas acelera la implementación del acuerdo con Mercosur para fortalecer cadenas de suministro estratégicas vinculadas a la transición energética.
“Presentaremos el próximo mes un objetivo de electrificación para la Unión Europea, el primero de la historia”, anticiparon portavoces de la Comisión Europea durante el segundo día del programa EU Climate Dialogues 2 (EUCDs2), al cual asiste Energía Estratégica.
La decisión se produce en medio de una transformación acelerada de la matriz energética europea. Según el informe European Electricity Review de Ember, las energías eólica y solar generaron el 30% de toda la electricidad consumida en la Unión Europea durante 2025, superando por primera vez a los combustibles fósiles. La generación solar alcanzó un récord de 369 TWh, un crecimiento del 20% respecto al año anterior, mientras que en 14 de los 27 Estados miembros la producción combinada de energía eólica y solar ya supera a la generación fósil.
El anuncio también se produce en un contexto marcado por una creciente preocupación sobre la seguridad energética del bloque. Tras la invasión rusa a Ucrania y las nuevas tensiones en Medio Oriente, la Comisión Europea considera que Europa atraviesa una nueva crisis asociada a su dependencia de los combustibles fósiles importados.

“Estamos experimentando en menos de cinco años una segunda gran crisis energética fósil debido a que dependemos completamente de combustibles fósiles importados”, sostuvieron desde la Comisión.
En ese escenario, la electrificación aparece como uno de los pilares de la estrategia comunitaria para reducir vulnerabilidades externas. El objetivo es avanzar hacia un sistema energético basado en fuentes autóctonas y bajas en emisiones, apoyado en una mayor participación de las energías renovables y, según las decisiones soberanas de cada Estado miembro, también de la energía nuclear.
“Nuestra estrategia a largo plazo es asegurar que la mayor parte de la energía sea producida localmente y limpia dentro de la Unión Europea. En la práctica esto significa renovables y energía nuclear”, explicó uno de los portavoces.
Mercosur en la mira europea
En paralelo a los anuncios previstos para julio, Bruselas avanza en la implementación del acuerdo con Mercosur, considerado una herramienta clave para profundizar la cooperación económica y energética entre ambas regiones. Aprobado en enero y firmado tras 27 años de negociaciones y en aplicación provisional desde mayo de este año, el tratado es considerado el acuerdo comercial de mayor alcance en la historia del bloque sudamericano.
Según datos oficiales, permitirá eliminar aranceles para el 92% de las exportaciones del Mercosur y alcanzará al 99% de los productos agrícolas, además de incorporar disposiciones específicas vinculadas a sostenibilidad, inversión y cooperación tecnológica.
“Nuestros diferentes mecanismos trabajan juntos: el Global Gateway y el acuerdo comercial ayudan a impulsar el comercio y la inversión. El acuerdo con el Mercosur entró en aplicación hace solo un mes, por lo que aún es pronto, pero somos muy optimistas”, aseguró Olof Gill, European Commission spokesperson.
La Comisión Europea confía en que la aplicación provisional permitirá demostrar los beneficios económicos y comerciales del acuerdo antes de la votación definitiva del Parlamento Europeo. Además, considera que el contexto internacional refuerza la necesidad de fortalecer alianzas con socios estratégicos.
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“En un mundo donde las tensiones geopolíticas están aumentando, donde hay no una, sino dos guerras muy cerca, creemos que es muy importante acercarnos a socios en los que podemos confiar, como los países del Mercosur”, sostuvieron desde Bruselas.
La Unión Europea prevé movilizar alrededor de 1400 millones de euros para iniciativas vinculadas a infraestructura, energía, digitalización y transición ecológica, con foco en fortalecer capacidades productivas y acelerar la adopción de tecnologías limpias.
Dentro de esa estrategia, Bruselas identifica oportunidades concretas para el desarrollo de energías renovables, hidrógeno verde y nuevas cadenas de valor asociadas a la transición energética. Los diálogos más avanzados se mantienen con Argentina y Chile, países con los que la Unión Europea ya trabaja en hojas de ruta y memorandos de entendimiento vinculados al hidrógeno.
“Existe un enorme interés en América Latina”, destacaron desde la Comisión Europea, que impulsa un ambicioso plan para incorporar el hidrógeno dentro de su futura matriz energética. Sin embargo, las autoridades europeas reconocen que el desarrollo de estos proyectos dependerá también de la consolidación de la demanda.
“Los exportadores necesitarán un mercado y eso es algo en lo que también debemos trabajar aquí”, señalaron.
A la par de Mercosur, Bruselas también destacó la actualización de su acuerdo con México, al que considera una plataforma privilegiada para profundizar la cooperación económica y energética. Según indicaron, las nuevas reglas incorporan estándares más actualizados y herramientas orientadas a facilitar inversiones vinculadas a la transición energética y la descarbonización.
En línea con los objetivos del Pacto Verde Europeo, la Comisión Europea también dejó en claro que el foco de sus futuras inversiones estará puesto en tecnologías compatibles con la transición energética. La prioridad estará en energías renovables, hidrógeno, digitalización e infraestructura sostenible, mientras que los proyectos vinculados a combustibles fósiles quedan fuera de las prioridades de financiamiento comunitario.
Sin embargo, la transformación no depende únicamente de la incorporación de nueva capacidad de generación. Desde Bruselas advierten que la infraestructura actual representa uno de los principales desafíos para sostener el crecimiento previsto de las tecnologías limpias.
La Comisión Europea considera que la modernización de las redes será determinante para absorber una participación cada vez mayor de renovables, mejorar la integración de los mercados eléctricos y fortalecer la resiliencia del sistema frente a eventos extremos. Para ello, el bloque trabaja en medidas orientadas a agilizar permisos, reducir barreras regulatorias y movilizar capital privado.
“Necesitamos inversiones masivas en la red eléctrica”, remarcaron los funcionarios, quienes además advirtieron que “el dinero público no será suficiente para actualizar la red eléctrica”.
Por su parte, Olof Gill. European Commission Deputy Chief Spokesperson concluyó: “Lo que la Unión Europea ofrece a sus socios es diferente de lo que ofrece China o los Estados Unidos. Nuestro modelo se basa en reglas. Acordamos reglas con nuestros socios y hay un enfoque mucho más fuerte en la transición verde”.

