La presión para revisar las reglas del hidrógeno renovable en Europa suma un nuevo capítulo. Dieciséis ministros de Energía de los Länder alemanes enviaron una carta conjunta al comisario europeo de Energía y Vivienda, Dan Jørgensen, para solicitar una flexibilización de los criterios que determinan cuándo el hidrógeno producido mediante electrólisis puede certificarse como combustible renovable de origen no biológico (RFNBO).
El reclamo apunta directamente al Reglamento Delegado (UE) 2023/1184, que exige a los electrolizadores conectados a la red cumplir criterios de adicionalidad, correlación temporal y correlación geográfica para acceder a esa certificación. Según los firmantes, esas condiciones están retrasando o incluso provocando la cancelación de proyectos de gran escala, pese a que varios ya cuentan con apoyo público.
La petición cobra especial relevancia porque llega cuando la Comisión Europea prepara la revisión de estas normas dentro de la iniciativa AccelerateEU, prevista para 2026. Los gobiernos regionales alemanes piden que ese proceso avance con rapidez y aporte mayor previsibilidad para evitar que se comprometan los objetivos europeos de electrólisis hacia 2030.
La ofensiva política coincide además con el respaldo de la eFuel Alliance, que representa a más de 160 empresas de la cadena de valor de los combustibles sintéticos. La organización sostiene que la regulación vigente está afectando la competitividad del sector y presentó una serie de propuestas para modificar el marco europeo.
Uno de los principales cuestionamientos apunta a la correlación horaria obligatoria entre la generación renovable y el consumo eléctrico de los electrolizadores. Según estudios citados por la eFuel Alliance, ese cambio podría incrementar hasta un 25% el costo de producción del hidrógeno renovable. Además, elevaría los costos anuales del sistema energético europeo en hasta 2.680 millones de euros y reduciría en 33% la capacidad de electrólisis instalada en la Unión Europea para 2035 respecto de un escenario con reglas menos restrictivas.
Una revisión que podría beneficiar a España y otros mercados
Entre las modificaciones planteadas figura revisar la denominada "cláusula del 90%", que hoy exime del cumplimiento de ciertos requisitos a los países cuya matriz eléctrica supera ese porcentaje de generación renovable.
La industria propone reemplazar ese umbral por objetivos intermedios de 69% para 2030 y 80% para 2035, alineados con las metas de RePowerEU. De aprobarse, la medida favorecería especialmente a mercados como España, Portugal, Irlanda, Grecia y los países bálticos, que podrían acceder antes a ese régimen más flexible.
La eFuel Alliance también reclama extender hasta 2035 el criterio actual de adicionalidad, mantener la correlación mensual en lugar de pasar a una correlación horaria, permitir el uso de electricidad renovable que haya recibido ayudas públicas y establecer mecanismos de protección para inversiones ya comprometidas, evitando que futuros cambios regulatorios afecten proyectos que ya alcanzaron su decisión final de inversión (FID).
Otro de los puntos en discusión es el tratamiento del CO₂ utilizado para producir combustibles sintéticos. La organización propone flexibilizar las condiciones para utilizar fuentes industriales de carbono y aclarar las reglas aplicables a instalaciones ubicadas fuera de la Unión Europea, donde no existen sistemas equivalentes al mercado europeo de emisiones (EU ETS).
La discusión refleja el principal dilema que enfrenta hoy la política europea del hidrógeno: mantener altos estándares ambientales sin desalentar el desarrollo de una industria que necesita miles de millones de euros en inversiones para cumplir las metas de descarbonización. El resultado de la revisión del marco RFNBO será determinante para definir el ritmo de despliegue de electrolizadores y combustibles renovables en la segunda mitad de la década.
