El gobierno de Argentina abrió una investigación por presunto dumping sobre las importaciones de torres industriales de acero para aerogeneradores originarias de China, luego de detectar una diferencia significativa entre su valor en el mercado asiático y el precio ofrecido para ingresar al país.
La medida fue formalizada por la administración de Javier Milei a través de la Resolución 218/2026 e iniciada a partir de una solicitud presentada por GRI Calviño Towers Argentina, considerando que la Comisión Nacional de Comercio Exterior consideró que existen pruebas suficientes para avanzar con el procedimiento.
¿Cuál es el porcentaje estipulado? Se estima un margen de presunto dumping del 46,39%, que surge de comparar el valor normal comparable del producto en el mercado interno chino con su precio de exportación hacia Argentina.
Y entre los principales fundamentos aparecen precios chinos entre un 31% y un 38% inferiores a los locales, licitaciones ya adjudicadas a proveedores extranjeros y un posible aumento de las importaciones durante el primer semestre de 2026.

El análisis de daño comprenderá 2023, 2024, 2025 y los primeros dos meses del presente año, por lo que la investigación abarcará las operaciones realizadas entre marzo de 2025 y febrero de 2026, entre ellas la evolución de las importaciones, precios, producción, ventas, capacidad utilizada, rentabilidad y empleo.
Aunque el organismo no identificó un daño importante actual, determinó que existe una amenaza concreta para la rama de producción nacional. ¿Por qué? En 2025, las estructuras de origen chino representaron apenas el 2% del consumo aparente, mientras que el fabricante argentino recuperó participación.
Este comportamiento llevó a descartar, por ahora, la existencia de un perjuicio material efectivo, aunque cabe aclarar que los efectos comerciales no siempre aparecen de manera inmediata en las estadísticas de importación, dados los plazos entre la adjudicación, fabricación y montaje de las torres eólicas.
El expediente también señala que la industria local posee capacidad instalada suficiente para abastecer el mercado interno. Por lo tanto, las compras externas no responderían a una falta de oferta nacional.
La apertura no supone todavía la aplicación de derechos antidumping. Las empresas, exportadores, importadores y demás partes interesadas disponen de 30 días desde la publicación de la norma para responder los cuestionarios oficiales y presentar pruebas ante la autoridad competente.
La decisión reabre una discusión conocida en el mercado renovable: hasta dónde debe protegerse la fabricación nacional sin aumentar el costo de los proyectos ni afectar la competitividad de la generación.
¿Qué dijeron dos fabricantes sobre la evolución del mercado eólico en Argentina?
Francisco López Anadón, Head of Sales South America de Nordex, planteó que el desarrollo de proveedores depende principalmente de la escala del mercado, de modo que el ejecutivo recordó la producción local creció durante el Programa RenovAr, cuando la continuidad de las adjudicaciones y los incentivos de contenido nacional dieron previsibilidad a los fabricantes.
“Hemos tenido, en un momento, un gran desarrollo o incipiente desarrollo de la industria local cuando había ciertos incentivos dados en el Programa RenovAr, pero luego cuando cayó el RenovAr, esto también cayó y no se desarrolló más”, explicó el representante de Nordex, durante el streaming Se tenía que decir y se dijo, que lleva adelante Energía Estratégica.
Mire el programa completo de Se tenía que decir y se dijo: https://www.youtube.com/watch?v=IFo2ge7WK34&t=3132s
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Para López Anadón, el aumento sostenido de la demanda debe preceder a una expansión industrial. De lo contrario, las exigencias sobre los componentes pueden trasladarse al precio final de la electricidad.
“Es el mismo volumen el que tiene que empujar a los fabricantes locales y no al revés. Porque si no terminamos penalizando de alguna forma la tarifa de la energía en una industria que está siendo cada vez más competitiva”, advierte López Anadón.
Nordex reconoce, de todos modos, la capacidad desarrollada por GRI Calviño y su participación en proyectos recientes: “Tenemos un fabricante local fuerte de torres eólicas, GRI Calviño, que está fabricando para proyectos en el país”, destaca el ejecutivo.
La empresa argentina suministró componentes para aerogeneradores de Vestas, Nordex y Goldwind. Por lo que también participó en iniciativas de PCR y en el último proyecto firmado entre Nordex e YPF Luz.
La posición de Vestas apunta en la misma dirección: reconoce la legitimidad del reclamo, pero condiciona la contratación local a su capacidad para ofrecer soluciones competitivas.
“Es un derecho que tiene el fabricante y está bien que lo ejerza, si considera que así tiene que hacerlo. También hay que entender que esto se da en un gobierno liberal que básicamente ha abierto la importación, sin ningún tipo de condición o restricción, quizás como en algún otro gobierno se buscaba proteger un poco más este sector”, manifestó Andrés Gismondi, Country Head Argentina de Vestas, durante el streaming.
“Yo creo que eso que está haciendo GRI Calviño responde mucho más a la política del Gobierno que lo que hagamos nosotros como fabricantes”, afirma Gismondi.
Vestas sostiene que su responsabilidad es reducir el costo de generación de los proyectos y ofrecer a los clientes una tecnología capaz de competir dentro del mercado eléctrico.
“Siempre vamos a estar obligados a encontrar la forma, o de trabajar al menos, la forma en que nuestros clientes puedan tener la generación más competitiva para que sea la energía más barata para el usuario. En la medida que las torres locales puedan satisfacer eso, lo haremos. Y en la medida que no, pues no lo haremos”, concluyó Gismondi.
Una disputa industrial que supera al mercado argentino
El expediente se inserta en una competencia global por las cadenas de suministro de tecnologías renovables, marcada por la expansión industrial china y la adopción de barreras comerciales en otros mercados.
El interrogante que se abre es si Milei sigue los pasos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien meses atrás, durante el Foro de Davos 2026, cuestionó la política energética del país asiático y afirmó que vende turbinas a otras naciones “pero sin utilizarlas”, a pesar que China ocupa desde hace 16 años el primer puesto mundial en capacidad eólica instalada y mantiene el objetivo de alcanzar la neutralidad de carbono antes de 2060.
Estados Unidos, en paralelo, también amenazó con la implementación de aranceles y restricciones para limitar el ingreso de tecnologías energéticas chinas, especialmente en la industria solar.
La investigación argentina se suma ahora a esa tendencia, aunque la definición deberá contemplar una tensión propia del mercado local: proteger la fabricación nacional sin encarecer la expansión de la capacidad renovable.
El resultado será relevante para GRI Calviño, pero también para fabricantes de aerogeneradores, desarrolladores, generadores y empresas que evalúan nuevas inversiones.
Con un margen preliminar del 46,39% y diferencias de precios de hasta el 38%, la autoridad deberá determinar si las condiciones observadas responden a una práctica desleal o a las ventajas de escala de la industria china.

