Australia destinará hasta USD 70,5 millones a 20 proyectos de investigación y desarrollo para avanzar hacia una nueva reducción de los costos de la energía solar a gran escala, en la mayor inversión individual realizada por la Agencia Australiana de Energías Renovables (ARENA) en I+D fotovoltaica.
La cartera atacará distintos componentes que determinan el costo final de los proyectos: eficiencia, precio y estabilidad de células y módulos, balance de sistema, construcción, operación y mantenimiento (O&M), además de innovaciones destinadas a aumentar el rendimiento de las centrales y reducir el costo nivelado de la electricidad (LCOE).
El desembolso forma parte de la estrategia australiana para alcanzar una solar de ultrabajo costo y llevar el costo de instalación hasta 30 centavos de dólar australiano por vatio en 2030.
“Esta cartera reúne una combinación de mejoras a corto plazo y tecnologías innovadoras que tienen el potencial de reducir costos, mejorar el rendimiento y acelerar el despliegue de la energía solar tanto en Australia como en el resto del mundo”, afirmó Chris Faris, director ejecutivo interino de ARENA.

La magnitud de la apuesta aumentó durante el propio proceso de selección. ARENA había asignado inicialmente 60 millones de dólares australianos a la ronda, pero decidió elevar los recursos disponibles ante la calidad de las propuestas recibidas.
La financiación finalmente alcanza hasta 105,6 millones de dólares australianos, equivalentes a aproximadamente USD 70,5 millones, y permitirá respaldar una cartera más amplia que la prevista originalmente.
El objetivo no pasa únicamente por desarrollar módulos más baratos o eficientes. La agencia busca intervenir sobre todo el costo de una planta fotovoltaica, incluyendo aquellos componentes que ganan peso a medida que disminuye el precio de los paneles.
“Lograr energía solar a un costo ultrabajo requiere innovación en toda la cadena de valor”, sostuvo Faris.
Los 20 proyectos fueron organizados en dos grandes líneas de trabajo y seis áreas de enfoque. La primera está concentrada en células y módulos y apunta a elevar su eficiencia, reducir costos y mejorar su estabilidad.
La segunda se enfoca en el balance de sistema y O&M, con iniciativas para abaratar la implementación de los componentes que rodean al módulo, disminuir los gastos durante la vida útil de las centrales y desarrollar soluciones capaces de mejorar el rendimiento y reducir el LCOE.
Esta última dimensión resulta particularmente relevante para el objetivo de ARENA. Alcanzar instalaciones solares a 30 centavos de dólar australiano por vatio requerirá que las reducciones de costos no se limiten a la tecnología fotovoltaica, sino que alcancen también al diseño, la ingeniería, la construcción y la explotación posterior de los activos.
Australia busca trasladar su innovación solar a la próxima generación de proyectos
La nueva ronda también busca reforzar el papel que Australia ha tenido históricamente en investigación fotovoltaica y trasladar esos desarrollos hacia aplicaciones comerciales capaces de acelerar el despliegue.
“Australia ha desempeñado un papel de liderazgo en el desarrollo de la tecnología solar, y estos proyectos ayudarán a garantizar que sigamos fortaleciendo esa posición”, señaló Faris.
El programa combina así tecnologías con posibilidades de impacto a corto plazo con otras de carácter más disruptivo. La intención es que las mejoras puedan traducirse en mayor producción por instalación, menores costos de capital y O&M y, finalmente, electricidad solar más barata.



