La discusión sobre cómo acelerar la transición energética colombiana llegó a un punto decisivo durante el Future Energy Summit (FES) Colombia, donde la autogeneración y la generación distribuida se consolidaron como ejes estratégicos para diversificar la matriz eléctrica. Jan Kleyn, directivo de la Asociación Colombiana de Energía Solar (ACOSOL), advirtió que el país sigue subestimando el potencial de los proyectos pequeños, pese a que representan uno de los caminos más rápidos para ampliar capacidad instalada, reducir pérdidas y disminuir la vulnerabilidad del sistema.
Asimismo, subrayó que los sistemas menores a 20 kW enfrentan barreras administrativas desproporcionadas, una situación que no responde a limitaciones técnicas, sino a procedimientos obsoletos.
Las exigencias actuales ante los operadores de red planos, certificados, inspecciones y trámites secuenciales fueron diseñadas para proyectos mayores, pero aplican por igual a usuarios residenciales o pymes. "El proyecto pequeño está castigado por regulación, no por viabilidad técnica", señaló Kleyn, al explicar que ajustes puntuales permitirían que miles de usuarios accedan a sistemas solares sin enfrentar procesos de conexión que hoy pueden demorar meses.
Aunque la autogeneración reduce la factura eléctrica desde el primer mes, buena parte de la banca comercial continúa sin considerar este beneficio en su matriz de riesgo y los tiempos de desembolso son demasiado largos.

Por lo que desde ACOSOL proponen avanzar en tres líneas urgentes: simplificación de trámites para proyectos menores a 100 kW; implementación de la tarifa horaria para habilitar el almacenamiento residencial y comercial; y creación de líneas de crédito específicas, con plazos y garantías acordes a proyectos de baja potencia pero alto beneficio energético.
El contexto regional muestra que la masificación del autoconsumo puede tener efectos transformadores.
Países como Brasil o Chile ya integran miles de sistemas menores a 10 kW en sus redes, lo que permite aliviar la demanda local, reducir pérdidas técnicas y crear una base de resiliencia energética distribuida.
Colombia, sin embargo, se encuentra rezagada en este segmento pese a contar con el marco legal y los incentivos fiscales necesarios.
La participación de ACOSOL en el FES dejó un mensaje contundente: la transición no se consolidará solo con proyectos utility scale, sino cuando la energía solar llegue a las viviendas, bodegas y comercios.

