Brasil finalmente avanzará con su primera subasta de almacenamiento energético con baterías. Tras más de un año de aplazamientos, el ministro de Minas y Energía, Alexandre Silveira, confirmó que el Gobierno publicará “en los próximos días” el decreto que habilitará formalmente la convocatoria, una definición largamente reclamada por el sector eléctrico.
La decisión llega en un contexto de presión creciente sobre el sistema. Solo en 2025, Brasil dejó de aprovechar cerca del 20% de la generación solar y eólica producida, con pérdidas estimadas en 6.500 millones de reales brasileños, mientras los recortes promedio alcanzaron 4021 MW, equivalente a la capacidad de una gran central hidroeléctrica. En al menos 16 días del año, el sistema operó cerca de su límite técnico mínimo de seguridad.
El anuncio también destraba una discusión clave para el mercado energético regional, considerando que Brasil necesitará aproximadamente 38 GW de nueva potencia hacia 2034, y la expectativa del sector privado es que esta primera licitación contrate entre 1 y 2 GW de almacenamiento, volumen considerado suficiente para iniciar la incorporación de flexibilidad al sistema.
Según el modelo esperado para la subasta, solo podrán participar proyectos con una potencia mínima de 30 MW, capaces de entregar su máxima capacidad durante hasta cuatro horas por día. Además, los sistemas deberán completar su recarga en un plazo máximo de seis horas y acreditar una eficiencia ida y vuelta de al menos 85%.

Los proyectos adjudicados firmarían contratos de reserva de capacidad (CRCAP) por 10 años, con una remuneración estructurada mediante una Receta Fija anual, pagada en 12 cuotas mensuales y ajustada por inflación.
A su vez, la energía utilizada para cargar las baterías y la posteriormente inyectada al sistema se liquidaría en el Mercado de Corto Plazo al Precio de Liquidación de Diferencias (PLD), mientras que la diferencia económica sería cubierta por la Cuenta de Energía para la Capacidad de Reserva (CONCAP).
Aunque inicialmente se proyectaba que el suministro comenzara en agosto de 2028, el cronograma podría sufrir modificaciones tras las sucesivas demoras acumuladas desde que la subasta comenzó a discutirse formalmente a principios del año pasado.
Silveira también defendió el tiempo que tomó definir el mecanismo. “Era necesario un debate exhaustivo para que ahora podamos lanzar la subasta con confianza”, sostuvo el ministro, al remarcar que Brasil evaluó experiencias internacionales antes de avanzar con su propio diseño.
El almacenamiento gana espacio en la modernización del sistema
Más allá de esta primera contratación, el almacenamiento comienza a consolidarse como una pieza central dentro del rediseño del sistema eléctrico brasileño.
La Agencia Nacional de Energía Eléctrica (ANEEL) ya trabaja en la adecuación regulatoria para integrar formalmente estas tecnologías. A comienzos de este año, publicó la Nota Técnica nº 03/2026, en línea con la Ley nº 15.269, que reconoce al almacenamiento como actividad independiente dentro del sector eléctrico.
Ese proceso regulatorio complementa la segunda fase de la Consulta Pública nº 39/2023, que define reglas operativas y económicas para baterías dentro del Sistema Interconectado Nacional (SIN).
La urgencia es técnica, pero también económica. Según Aurora Research, los sistemas de almacenamiento con baterías resultan 46% más económicos que nuevas centrales térmicas a gas y podrían generar ahorros de R$ 3 mil millones anuales por cada 2 GW incorporados.
El mismo estudio proyecta que este mercado podría atraer hasta R$ 45 mil millones en inversiones hacia 2030.
Con la publicación del decreto ya confirmada, Brasil finalmente pasa de la expectativa a la ejecución en uno de los segmentos más estratégicos para sostener la expansión renovable.

