Brasil comienza a transitar una nueva etapa para el almacenamiento energético y Growatt proyecta que el segmento comercial e industrial (C&I) acelerará en 2027, después de un año en el que el interés de los clientes creció, aunque buena parte de las consultas y cotizaciones todavía no se transformaron en ventas.
“Prevemos un gran crecimiento para el próximo año porque los clientes están empezando a entender la solución”, anticipó Silvio Robusti, Product Marketing Manager de Growatt Brasil, en diálogo con Energía Estratégica durante The Smarter E South America 2026.
La expectativa coincide con un cambio que la compañía ya identifica en el mercado: mientras el negocio on-grid se mantiene estable, las soluciones con baterías ganan terreno, primero en el ámbito residencial y con perspectivas de extenderse con mayor fuerza hacia comercios e industrias.
El movimiento se produce sobre una industria fotovoltaica que ya supera los 74,3 GW de capacidad operativa, de los cuales 51,69 GW corresponden a generación distribuida en más 4,71 millones de sistemas solares conectados a la red.

Estas dimensiones amplían la base de instalaciones sobre la que pueden incorporarse baterías, tanto en nuevos proyectos como mediante retrofit.
“La transición hacia el almacenamiento está comenzando ahora. Estamos avanzando hacia el storage; mientras el mercado on-grid está relativamente estable, el almacenamiento está creciendo”, señaló Robusti.
Actualmente, el almacenamiento residencial presenta mayor dinamismo que el C&I para Growatt en Brasil, principalmente por las interrupciones del suministro eléctrico y la necesidad de contar con respaldo energético en los hogares.
Los datos de generación distribuida permiten dimensionar el peso de ese segmento. El residencial concentra 26 564,1 MW, equivalentes al 51,39% de la capacidad fotovoltaica distribuida, mientras comercio y servicios representan 14 102,2 MW, un 27,28%.
Sobre ese mercado, Growatt presentó en Brasil una oferta residencial de almacenamiento de entre 3 kW y 12 kW, acompañada por baterías de litio-ferrofosfato (LFP) de baja tensión.
Para comercios e industrias, la fabricante dispone de una solución all-in-one de 125 kW de potencia y 261 kWh de capacidad, integrada en un único equipo. El portfolio exhibido durante Intersolar South America refleja así el mayor peso que la compañía pretende otorgarle a las baterías dentro de su negocio brasileño.
“En el futuro esperamos que el C&I crezca porque muchos clientes comerciales e industriales utilizan actualmente generadores diésel y, para ese tipo de usuarios, la solución solar con baterías es mucho mejor”, planteó Robusti.
El efecto de esa curva se refleja en el pipeline comercial. Growatt recibe numerosas solicitudes de cotización y consultas que aún no se convirtieron en ventas, situación que Robusti vinculó con clientes que todavía están aprendiendo sobre la tecnología y sus aplicaciones.
Por ese motivo, la compañía está desarrollando capacitaciones para ampliar el conocimiento técnico y comercial de un mercado que todavía atraviesa su etapa de adopción. Por lo que 2026 funciona como un período de maduración de la demanda, mientras proveedores y soluciones comienzan a consolidarse.
La expectativa de la empresa es que una mayor comprensión de la tecnología permita que parte de esas oportunidades se transforme en instalaciones durante 2027.
Retrofit, microinversores y sustitución del diésel
La transición ya puede observarse en instalaciones existentes. Growatt registra proyectos de retrofit en viviendas que contaban previamente con generación solar y posteriormente deciden incorporar baterías, una vía que amplía el mercado más allá de los nuevos sistemas.
A esa demanda se suma el segmento off-grid, donde la compañía acumula cinco años comercializando equipos con almacenamiento en Brasil.
Uno de sus casos corresponde a un restaurante ubicado en Ilhabela, estado de São Paulo, cuya operación necesitaba recurrir de manera recurrente a un grupo electrógeno.
Inicialmente, el establecimiento contaba con un inversor Growatt y dos módulos de baterías que totalizaban 10 kWh. Esa configuración obligaba a utilizar el generador diésel prácticamente todos los días durante las horas de funcionamiento.
Tras instalar un nuevo inversor y ampliar el banco de almacenamiento, el uso del equipo fósil cayó a uno o dos días por mes, principalmente durante períodos de lluvia. El establecimiento ya analiza duplicar el sistema con el objetivo de eliminar completamente el generador.
El proyecto muestra una de las aplicaciones que Growatt pretende trasladar con mayor fuerza al C&I: combinar fotovoltaica y baterías para reducir la dependencia del respaldo diésel, particularmente en consumidores que requieren continuidad del suministro.
En paralelo, la compañía identifica otra transformación dentro del residencial brasileño. Los microinversores están ganando participación frente a los inversores string, y Growatt registra un aumento interanual de sus ventas en esa tecnología.
La estrategia forma parte de una apuesta más amplia tras 10 años de presencia de la empresa en Brasil, donde, según Robusti, Growatt lidera por cantidad de inversores instalados. Ahora, la firma busca conservar esa posición mientras desplaza una mayor parte de su foco hacia las baterías.
“Nuestro objetivo es continuar siendo líderes de mercado mientras ponemos más foco en almacenamiento”, afirmó el ejecutivo, aclarando que, por el momento, esa hoja de ruta no contempla almacenamiento utility-scale en el mercado brasileño.
“A nivel global, nuestra casa matriz tiene la solución, pero todavía no la estamos desplegando en Brasil. Las subestaciones de alta tensión y el almacenamiento utility-scale no forman parte de nuestro objetivo actual para Brasil”, subrayói.
Por lo tanto, residencial y C&I concentran el objetivo inmediato de Growatt, dentro de un mercado de generación distribuida que supera los 51 GW y donde la fotovoltaica representa 99,40% de la capacidad instalada de micro y minigeneración distribuida, según ABSOLAR.
La apuesta por Brasil también se refleja en la infraestructura de la compañía. Growatt está invirtiendo en un almacén nuevo, más grande y moderno en Santo André, dentro del área metropolitana de São Paulo.
Con ese escenario, la compañía sitúa a 2027 como un año de posible aceleración para el almacenamiento comercial e industrial brasileño, una vez superada parte de la curva de aprendizaje que todavía condiciona la conversión de consultas y cotizaciones en nuevas instalaciones.

