Brasil empieza a poner mayor precisión sobre uno de los recursos renovables más grandes de la región. La Empresa de Pesquisa Energética (EPE) identificó tres hotspots para la eólica offshore, ubicados entre Piauí y Rio Grande do Norte, frente a Río de Janeiro y desde el sur de Santa Catarina hasta Rio Grande do Sul.
El dato cobra relevancia frente a la dimensión del mercado potencial. El Roadmap Eólica Offshore Brasil, publicado por la propia EPE en 2020 y retomado en su nueva Nota Técnica, estima alrededor de 700 GW de potencial técnico en zonas con profundidades de hasta 50 metros y más de 900 GW si el límite se extiende hasta 100 metros.
La novedad ahora es que ese potencial comienza a adquirir mayor detalle territorial y temporal. Tras estudiar información horaria entre 2008 y 2017, el organismo dividió el recurso costero en 20 clusters, según similitudes en velocidad, dirección y comportamiento diario y estacional del viento.
Para el mercado, la lectura va más allá de identificar dónde sopla más fuerte. Los resultados permiten diferenciar áreas con mayor previsibilidad, distinta estacionalidad y probabilidades muy diferentes de superar los 9 m/s, variables relevantes para las primeras evaluaciones energéticas de futuros desarrollos.


Nordeste toma ventaja por velocidad y previsibilidad
El primer hotspot abarca los clusters 4 a 8, entre Piauí y Rio Grande do Norte, y presenta la combinación más contundente del estudio. Sus velocidades medias se sitúan entre 8,77 y 9,22 m/s, mientras que los máximos promedio dentro de algunos agrupamientos alcanzan 9,63 m/s.
El Cluster 8 sobresale con una media de 9,22 m/s, la más elevada del grupo, y con una probabilidad del 46,5% de registrar velocidades iguales o superiores a 9 m/s. En los clusters 4 a 7 esa posibilidad permanece entre 39,5% y 43,5%.
Pero el Nordeste no gana únicamente por intensidad. La EPE destaca que esta zona presenta vientos más constantes tanto en velocidad como en dirección, lo que incrementa la previsibilidad del recurso frente a otras áreas del país. Los factores de forma de Weibull también son superiores en Norte y Nordeste, señal de una menor dispersión alrededor de la media.
La contracara es una marcada estacionalidad. Entre agosto y octubre, los promedios mensuales pueden aproximarse a 11 m/s, mientras que entre marzo y mayo descienden hasta el entorno de 6 m/s. Durante el día, varios clusters alcanzan sus mayores velocidades durante la noche y madrugada.
Esa información abre una segunda lectura para desarrolladores y planificadores: no todos los megavatios offshore tendrían el mismo perfil de generación. La distribución temporal del recurso podría adquirir tanta importancia como la velocidad media al evaluar complementariedad con otras tecnologías y comportamiento dentro del sistema eléctrico.
Río de Janeiro constituye el segundo punto de interés. El Cluster 15, situado en el litoral noreste del estado, alcanza una velocidad media de 8,33 m/s, con puntos que se mueven entre 6,50 y 8,59 m/s y una probabilidad de 35,7% de superar los 9 m/s.
Aquí aparece otro perfil operativo. La velocidad mensual se encuentra alrededor de 7 m/s entre marzo y junio, pero sube hasta aproximadamente 10 m/s entre julio y febrero. Además, la EPE detecta una predominancia de vientos provenientes del noreste y poca variación intradiaria.
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El dato tiene especial interés porque Río de Janeiro ya comenzó a convertirse en un banco de pruebas para la industria. Petrobras avanza con un piloto offshore de 18 MW frente a São João da Barra, para el cual Fugro desarrolla una campaña geotécnica con muestreo de suelo, ensayos in situ y estudios vinculados al trazado de cables. Los trabajos se ejecutan durante 2026 y el informe final está previsto para 2027.
El Sur completa el mapa, aunque con otro perfil de riesgo
La tercera gran zona se extiende desde el sur de Santa Catarina hasta Rio Grande do Sul. Allí, el Cluster 20 presenta una velocidad media de 8,72 m/s, con puntos entre 6,55 y 9,35 m/s, mientras que la probabilidad de superar los 9 m/s llega al 39,6%.
La EPE observa además que las velocidades medias se concentran principalmente entre 8 y 9,5 m/s y tienden a incrementarse con la distancia de la costa. Sin embargo, este hotspot presenta mayor dispersión de velocidades y direcciones que el Nordeste, lo que implica un recurso menos previsible.
Su ventaja aparece en la estabilidad estacional. Los vientos más fuertes ocurren entre julio y noviembre, mientras que los menores registros se concentran entre enero y abril, pero la variación a lo largo del año medio ronda apenas 2 m/s. A nivel diario, el Cluster 20 también figura entre los más constantes analizados por el organismo.
Para llegar a estos resultados, la EPE comparó ERA5, MERRA-2 y Global Wind Atlas. Los tres modelos coinciden en la existencia de los principales corredores, aunque muestran diferencias regionales: ERA5 y MERRA-2 son más optimistas en el Nordeste, mientras que Global Wind Atlas arroja valores superiores en partes del Sudeste y Sur.
Finalmente, la entidad optó por ERA5 para la clusterización por combinar series temporales horarias de largo plazo con mejor resolución espacial que MERRA-2. El análisis se llevó a una altura de 150 metros, referencia más próxima a las dimensiones actuales de turbinas offshore, y excluyó zonas con profundidades superiores a 1.000 metros.
El mapa aparece, además, después de años de creciente interés empresarial. En diciembre de 2024, cuando el Senado brasileño aprobó el proyecto que buscaba establecer las bases de la actividad, se contabilizaban alrededor de 100 solicitudes de proyectos que representaban más de 230 GW de capacidad.
Ese proceso comenzó a tomar una dimensión más concreta durante 2026. Petrobras seleccionó a Fugro para realizar la campaña geotécnica de su proyecto piloto eólico offshore de Río de Janeiro, una iniciativa de 18 MW que se convirtió en el primer desarrollo de este tipo en Sudamérica en avanzar bajo un proceso formal de licenciamiento ambiental.
Los trabajos incluyen muestreo de suelos, ensayos in situ y análisis de laboratorio en cuatro ubicaciones costeras y de aguas someras, además de investigaciones en tierra vinculadas al desembarco y trazado del cable de conexión. Las tareas comenzaron en abril, continuarán durante el tercer trimestre de 2026 y el informe geotécnico final está previsto para 2027.
Sin embargo, 900 GW de potencial técnico no equivalen a 900 GW desarrollables comercialmente, ni los tres hotspots representan una selección automática de emplazamientos. Todavía deben considerarse profundidad, conexión eléctrica, infraestructura portuaria, restricciones ambientales, coexistencia de usos marítimos, costes y condiciones de licenciamiento.
La propia EPE marca otra limitación clave: Brasil todavía carece de suficientes mediciones públicas in situ del recurso eólico offshore. Por eso, los modelos de reanálisis necesitan validarse con campañas locales antes de respaldar decisiones específicas de inversión.

