Brasil prevé alcanzar 7,2 GW de capacidad de almacenamiento mediante sistemas de baterías (BESS) hacia 2036, según las proyecciones oficiales incluidas en el nuevo Plan Decenal de Expansión de Energía (PDE 2036), elaborado por el Ministerio de Minas y Energía (MME) y la Empresa de Investigación Energética (EPE, por sus siglas en portugués).
El documento, presentado el 8 de octubre y sometido a consulta pública, identifica al almacenamiento como una de las tecnologías necesarias para acompañar el crecimiento de la generación renovable y responder a las nuevas exigencias operativas del sistema eléctrico brasileño.
Además de los 7,2 GW de baterías, el escenario de referencia incorpora 2 GW de centrales hidroeléctricas reversibles y 4 GW de recursos de respuesta de la demanda, alternativas que permitirían gestionar las variaciones de la generación y adecuar el consumo a las condiciones del sistema.
La inclusión de centrales reversibles representa una novedad en la planificación energética del país, ya que esta tecnología aparece por primera vez dentro de la expansión indicativa del PDE.

A diferencia de los sistemas BESS, que permiten almacenar electricidad y entregarla rápidamente a la red, las centrales reversibles utilizan el bombeo de agua entre embalses a distintas alturas para almacenar energía. Por su parte, los mecanismos de respuesta de la demanda permiten modificar los patrones de consumo en función de las necesidades de operación y las señales económicas.
Estas alternativas adquieren relevancia en un escenario de mayor participación solar y eólica, en el que la disponibilidad de generación no necesariamente coincide con los períodos de mayor demanda.
Más renovables y mayores exigencias para la red
De acuerdo con las estimaciones oficiales, la generación solar y eólica representará aproximadamente un tercio de la producción eléctrica de Brasil en 2036, frente al 28,1% previsto para 2026.
En paralelo, la participación de las fuentes renovables en la matriz eléctrica se mantendría próxima al 90%, consolidando un sistema con una elevada penetración de tecnologías limpias.
Sin embargo, el avance de las fuentes variables plantea nuevos desafíos para la gestión de la electricidad, especialmente en relación con la capacidad de almacenamiento, la disponibilidad de potencia y la coordinación entre generación y consumo.
El PDE 2036 también proyecta un crecimiento anual del 3,4% en el consumo eléctrico, que alcanzaría los 979 TWh al final del período.
Para abastecer esa demanda y mantener las condiciones de seguridad operativa, la generación eléctrica pasaría de 829 TWh en 2026 a 1133 TWh en 2036.
Este crecimiento estará acompañado por nuevas necesidades de infraestructura. Según la planificación, Brasil requerirá incorporar 31.900 kilómetros de líneas de transmisión y ampliar en 99.600 MVA la capacidad de transformación entre 2026 y 2036.
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La expansión de las redes será determinante para acompañar la incorporación de fuentes renovables, atender nuevos centros de consumo y mejorar la capacidad de respuesta del sistema ante las variaciones de oferta y demanda.
Brasil prepara sus primeras subastas de almacenamiento
La publicación del PDE 2036 coincide con los preparativos para las primeras licitaciones brasileñas de reserva de capacidad mediante sistemas de almacenamiento en baterías, programadas para el 2 y el 4 de diciembre de 2026.
Los procesos estarán divididos en dos modalidades. La primera estará destinada a proyectos que cumplan los requisitos de fabricación nacional, mientras que la segunda permitirá participar a sistemas sin esa exigencia.
Según las directrices establecidas por el Ministerio de Minas y Energía, los emprendimientos deberán contar con una potencia mínima de 30 MW y capacidad de descarga durante cuatro horas, además de cumplir los requisitos técnicos de conexión y operación del Sistema Interconectado Nacional (SIN).
Los contratos tendrán una duración de 15 años, con inicio de suministro previsto para el 1 de agosto de 2028, y remunerarán la disponibilidad de potencia para atender las necesidades operativas del sistema.
Aunque los volúmenes que se adjudiquen en estas convocatorias no equivalen a la proyección de 7,2 GW del PDE 2036, ambos instrumentos reflejan la creciente incorporación del almacenamiento en la planificación eléctrica brasileña.
Inversiones energéticas y próximos pasos
El nuevo plan también contempla un aumento significativo de la generación distribuida. La capacidad instalada de micro y minigeneración distribuida pasaría de aproximadamente 50 GW en 2026 a 92 GW en 2036.
A esta transformación se sumarán nuevas fuentes de demanda, entre ellas la electromovilidad, la electrificación industrial y los centros de datos.
En particular, el consumo eléctrico asociado a los data centers podría multiplicarse por diez durante la próxima década, desde 3 TWh en 2026 hasta 30 TWh en 2036.
Para acompañar la expansión y modernización de la infraestructura energética, el PDE estima inversiones totales cercanas a R$ 3,3 billones entre 2027 y 2036, considerando los distintos segmentos del sector.
No obstante, las capacidades previstas para almacenamiento forman parte de un escenario indicativo de planificación, por lo que no representan adjudicaciones ni compromisos firmes de contratación.
El Ministerio de Minas y Energía abrió la Consulta Pública N.º 235, mediante la cual empresas, instituciones y otros actores podrán presentar observaciones sobre el informe hasta el 6 de noviembre de 2026.
Posteriormente, las contribuciones serán evaluadas por el MME y la EPE para la elaboración de la versión definitiva del documento, que servirá como referencia para las decisiones de expansión energética de los próximos diez años.

