El Gobierno de Chile apunta a marzo de 2027 para ingresar al Congreso el proyecto de reforma de redes eléctricas, según adelantó el subsecretario de Energía, Hugo Briones, durante FES Government and Investment.
La iniciativa abarcará transmisión y distribución, sectores cuyo marco normativo tiene más de cuatro décadas de antigüedad. "Lo que queremos hacer es dar certeza jurídica y permitir que la inversión vaya a Chile", afirmó el funcionario.
Como paso previo, el Ministerio de Energía desarrolla un proceso participativo con representantes del Congreso, empresas, asociaciones gremiales, especialistas y comunidades. El trabajo técnico, iniciado en septiembre, contempla la elaboración de una propuesta conceptual en diciembre de 2026, con asistencia del Banco Mundial y la colaboración del Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI).
Briones destacó la importancia de construir consensos antes del debate parlamentario y recordó una experiencia legislativa reciente que permitió aprobar una ley en apenas 30 días. El Ejecutivo aspira a replicar ese mecanismo para acelerar la tramitación de la nueva regulación.
Este trabajo se desarrolla en un escenario de fuerte expansión renovable, aunque persisten dificultades para aprovechar toda la electricidad disponible.
Según las estadísticas de la Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento (ACERA), entre enero y agosto de 2026 se acumularon 3014 GWh de recortes de generación renovable, frente a los 3125 GWh registrados en igual período de 2025. Aunque representa una disminución interanual del 3,7%, el volumen evidencia las restricciones que todavía enfrenta el Sistema Eléctrico Nacional.
En paralelo, las energías renovables no convencionales alcanzaron una participación acumulada del 42,5% en la generación eléctrica durante los primeros ocho meses del año.
Sobre este escenario, Briones reconoció que los vertimientos en el norte están relacionados, entre otros factores, con las deficiencias en la infraestructura necesaria para transportar electricidad hacia otras zonas del país.
El subsecretario señaló que el Ejecutivo trabaja en agilizar autorizaciones mediante un comité de ministros encargado de revisar proyectos cuya ejecución podría acelerarse.
Estas medidas forman parte de la hoja de ruta energética 2026-2030, que contempla seis ejes, 25 acciones y diez compromisos, con especial atención al fortalecimiento de la infraestructura y la modernización institucional.
Sin embargo, la propuesta legislativa no estará limitada a resolver la congestión de transmisión. Briones indicó que también abordará las redes de distribución, con disposiciones destinadas a incorporar digitalización, mejorar los sistemas de control y permitir una mayor flexibilidad operativa.
La actualización adquiere relevancia ante el despliegue del almacenamiento energético. De acuerdo con el reporte de ACERA correspondiente a julio de 2026, Chile contaba con 2655 MW y 11250 MWh de baterías en operación, mientras otros 5040 MW y 21721 MWh se encontraban en construcción.
La expansión de estas instalaciones exige nuevas condiciones técnicas para administrar los flujos de electricidad y mantener la estabilidad del sistema, particularmente frente a variaciones de frecuencia y voltaje.
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Mayor demanda y necesidades de contratación
El debate regulatorio coincide, además, con una perspectiva de crecimiento sostenido del consumo eléctrico.
El Informe Final de Licitaciones 2026 de la Comisión Nacional de Energía (CNE) proyecta que la demanda de clientes regulados pasará de 31397 GWh en 2026 a 58854 GWh en 2046, impulsada, entre otros factores, por la electromovilidad.
Solamente el consumo asociado al transporte eléctrico aumentaría desde 179 GWh este año hasta aproximadamente 11000 GWh anuales dentro de dos décadas.
En materia de abastecimiento, el organismo identificó la necesidad de continuar con la licitación 2026/01, que contempla contratos por 2.835 GWh anuales para suministros desde 2029 y 2030, además de nuevos procesos destinados a cubrir requerimientos posteriores.
La CNE estima que las próximas convocatorias proyectadas involucrarán alrededor de 19.300 GWh anuales de energía base, mientras advierte déficits relevantes de contratación a partir de 2032.
En este contexto, el desafío no estará únicamente en incorporar nueva capacidad de generación, sino también en asegurar que la infraestructura pueda acompañar su desarrollo y el aumento de los consumos.
Briones sostuvo que la reforma pretende ofrecer condiciones regulatorias previsibles para los inversionistas y mejorar la eficiencia del servicio.
"Nosotros no estamos improvisando en esto. Hemos estudiado, ha habido análisis y estudios por años de cómo es el diagnóstico", afirmó.
El subsecretario remarcó que la administración del presidente José Antonio Kast pretende concretar las principales modificaciones durante los primeros años de gestión, con la expectativa de observar resultados antes de finalizar su mandato.
Así, marzo de 2027 se perfila como el próximo hito legislativo de una transformación que deberá conciliar la expansión renovable, las necesidades de inversión y las exigencias operativas de un sistema eléctrico cada vez más complejo.
Estos desafíos también estarán en el centro de Future Energy Summit (FES) Chile 2026, que se realizará el 28 y 29 de octubre en el Hotel InterContinental Santiago, con más del 95% de su aforo ocupado. El encuentro reunirá a autoridades, CEOs, inversionistas y desarrolladores para analizar las prioridades regulatorias, la expansión de las redes, las próximas licitaciones y una cartera de almacenamiento que ya se aproxima a los 40 GW en desarrollo.
La agenda contará con representantes del Coordinador Eléctrico Nacional, ACERA, ACESOL, ENGIE Chile, AES Chile, Statkraft, Acciona Energía, Grenergy y Redinter, entre otras compañías. Uno de los espacios centrales será el panel “Prioridades de política pública para una nueva etapa del mercado energético chileno”, donde se abordarán los desafíos de infraestructura, inversión y modernización del sistema eléctrico.
