El fabricante chino BYD anunció planes para invertir hasta 500 millones de reales en la producción de sistemas de almacenamiento de energía en baterías (BESS) en Brasil, una iniciativa que podría marcar un antes y un después para el sector y reforzar el posicionamiento del país como uno de los mercados más prometedores de América Latina para esta tecnología.
La compañía evalúa dos alternativas para materializar la inversión: ampliar su actual fábrica en Manaos o construir una nueva planta industrial. La definición dependerá de estudios de viabilidad técnica, logística y regulatoria que actualmente se encuentran en marcha.
"Esta inversión de 500 millones de reales es la más significativa anunciada para el sector y puede convertirse en un hito para consolidar estratégicamente a Brasil como referencia en el uso de baterías estacionarias", afirmaron desde la empresa.
La apuesta de BYD llega en un momento en que Brasil finalmente publicó las directrices de su esperada primera subasta para proyectos BESS stand-alone.

La primera convocatoria, denominada LRCAP de 2026 – Armazenamento Nacional, se celebrará el 2 de diciembre y estará destinada exclusivamente a sistemas que cumplan los criterios mínimos de contenido nacional establecidos por el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES).
Mientras que dos días después se desarrollará la LRCAP de 2026 – Armazenamento, abierta a proyectos sin exigencias de nacionalización.
Los proyectos seleccionados accederán a contratos de 15 años, con inicio de suministro previsto para el 1 de agosto de 2028. La remuneración se realizará mediante una Receita Fixa anual, abonada en 12 cuotas mensuales y actualizada cada año según el índice IPCA.
Además, el sector enfrenta crecientes desafíos para equilibrar la expansión de las renovables con la capacidad de absorción de la red eléctrica, ya que solo durante 2025 se desaprovechó cerca del 20% de la generación solar y eólica disponible debido a restricciones del sistema, con pérdidas estimadas en 6500 millones de reales brasileños. Los recortes promedio alcanzaron 4021 MW, una capacidad equivalente a una gran central hidroeléctrica.
Una inversión que espera señales regulatorias
La ejecución del proyecto será gradual y todavía está condicionada por la evolución del marco regulatorio brasileño para el almacenamiento energético.
Entre los factores que influirán en la decisión final figura la Ordenanza Normativa N.º 136 del Ministerio de Minas y Energía, considerada una pieza clave para definir las reglas que impulsarán el despliegue de sistemas BESS en el país.
La compañía aún no confirmó si la inversión se destinará exclusivamente a ampliar la capacidad existente en Manaos o si derivará en la construcción de una nueva instalación industrial.
Además del impacto sobre el sector energético, la iniciativa promete fortalecer la cadena de valor industrial brasileña.
BYD estima que la primera fase del proyecto podría generar entre 300 y 400 empleos directos, además de incrementar la participación de proveedores nacionales en la fabricación de componentes y equipos vinculados al almacenamiento energético.
La estrategia acompaña una tendencia global que busca localizar parte de la producción de tecnologías limpias para reducir costos, fortalecer cadenas de suministro y acelerar la adopción de soluciones energéticas avanzadas.

