Los proyectos solares en Perú avanzan hacia una escala cada vez mayor y la dimensión de los nuevos desarrollos empieza a modificar también la competencia dentro de la cadena de suministro.
El COES registra iniciativas que rozan los 400 MW, como Illa Etapa 1, de 396 MW, cuyo Estudio de Operatividad obtuvo conformidad en marzo de 2026. Esa escala coincide con las oportunidades que actualmente observa Axial, fabricante de estructuras fijas y trackers, en el mercado peruano.
David Lôbo Sigismondi, Head of Sales LATAM de la compañía, señaló que la empresa recibe ofertas vinculadas con proyectos que van aproximadamente desde 10 MW hasta 400 MW.
El crecimiento en tamaño pone bajo mayor presión la optimización del diseño y del CAPEX, particularmente en componentes que se replican miles de veces dentro de una planta.

Uno de los cambios que Axial identifica está asociado al aumento de potencia de los módulos fotovoltaicos.
“El incremento de potencia ha reducido bastante el CAPEX. Cuando tenemos una cotización de un proyecto que tiene paneles de mayor potencia, el valor de la solución siempre baja”, explicó Lôbo Sigismondi durante Future Energy Summit (FES) Perú 2026.
El mercado peruano ya muestra ejemplos de esa evolución. La segunda etapa de Sunny, que incorporó 105 MW, cuenta con 178408 módulos fotovoltaicos, una relación equivalente a aproximadamente 589 W por unidad, según datos de Osinergmin.
Para una misma potencia de planta, el uso de módulos de mayor capacidad puede reducir la cantidad total de unidades necesarias y, dependiendo del diseño, disminuir determinados requerimientos estructurales y de montaje.
En desarrollos de cientos de MW, esa optimización adquiere una dimensión mayor y obliga a analizar cada proyecto según sus propias características.
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“Depende de cada cliente y de cada proyecto. De la geografía, de temas de sismo, huracanes y de la topografía del terreno”, indicó el ejecutivo.
La elección entre trackers y estructuras fijas queda así condicionada por variables que exceden el costo inicial del equipamiento y abarcan desde las características del terreno hasta las exigencias estructurales de cada emplazamiento.
Más escala, mayores exigencias
El aumento del tamaño de los proyectos también está elevando los requerimientos de desarrolladores e inversores sobre los proveedores.
“La gente pregunta mucho más por el tema de calidad y trazabilidad de los materiales, y al final del día esto está siendo un gran diferencial”, afirmó Lôbo Sigismondi.
Según el Head of Sales LATAM de Axial, la similitud entre las cadenas de suministro hace que parte de la competencia se traslade hacia la capacidad de aportar ingeniería y reducir riesgos: “La cadena de suministro es prácticamente igual para todos los proveedores, entonces la competencia está en los detalles, en la ingeniería y en alguna cosa que transmita más seguridad a los clientes”.
El escenario coincide con una cartera solar que continúa ganando profundidad. El Ministerio de Energía y Minas había contabilizado en abril 2402 MW distribuidos en 13 proyectos con concesión definitiva, asociados a aproximadamente USD 1805,9 millones de inversión.
Desde entonces también avanzaron nuevos desarrollos, entre ellos Yuramayo, de 245 MW, que obtuvo su concesión definitiva en junio.
Así, mientras Perú consolida proyectos cada vez más cercanos a los 400 MW, la discusión dentro de la cadena fotovoltaica empieza a concentrarse en cuánto puede aportar cada decisión de diseño para optimizar estructuras, reducir CAPEX y limitar riesgos técnicos en plantas de mayor escala.

