La expansión renovable de Colombia comenzó a abrir una nueva oportunidad para el almacenamiento energético. Con cerca de 3 GW solares en operación comercial, según las cifras expuestas por los desarrolladores durante Future Energy Summit (FES) Colombia 2026, y una primera subasta de contratación de largo plazo que incorporó casi 100 MW de baterías, el país avanza hacia un escenario donde la integración de nueva generación exige soluciones adicionales de flexibilidad y capacidad de red.
El cambio adquiere relevancia frente al rezago de proyectos renovables. Durante el encuentro, los participantes recordaron que Colombia había proyectado alcanzar 6,6 GW solares hacia 2026, una meta que contrasta con la capacidad efectivamente operativa y las dificultades de conexión que enfrentan los desarrolladores.
“Yo pensaría que a 2030 tengo la esperanza de que sea un mercado de varios gigavatios hora de almacenamiento ya implementados”, afirmó Ricardo Garro, director comercial para Latinoamérica de CATL, durante el primer panel de FES Colombia 2026.
En ese escenario, CATL anticipó que la expansión a nivel local se vería afectada por la implementación de mecanismos comerciales y regulatorios que permitieran transformar el interés de los inversores en proyectos concretos.

La proyección estuvo acompañada por una propuesta específica: convocar licitaciones de baterías independientes en puntos críticos de la red, capaces de aliviar restricciones de transmisión, facilitar la integración renovable y ofrecer servicios eléctricos más allá del desplazamiento de energía entre franjas horarias.
Pese a ello, el speaker se anticipó y no perdió la oportunidad de advertir: “La batería es una solución. No debe pensarse como algo que se tiene que incentivar para que a la fuerza se tenga que incorporar”.
Licitaciones de baterías independientes: la propuesta de CATL para los nodos saturados
El avance de la generación renovable también puso en evidencia las limitaciones de la infraestructura eléctrica colombiana. Según un informe de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, el 48,5% de las 390 restricciones identificadas en el sistema no contaba con un proyecto de expansión asociado a mayo de 2026, mientras que el 94,9% carecía de obras en ejecución conforme al cronograma previsto.
La situación también condiciona el ingreso de nueva capacidad. Un análisis del Stockholm Environment Institute (SEI) advirtió que el 41% de los proyectos de generación con capacidad de conexión asignada depende de obras de transmisión todavía en ejecución, en un escenario donde el 55% de los proyectos de expansión analizados acumula retrasos.
En ese contexto, Garro propuso aprovechar el almacenamiento como una alternativa complementaria a la expansión convencional de la red.
“Ya está la opción de que la batería sea un activo de red, es decir una batería independiente, pero falta implementar mecanismos donde se pueda adoptar esa batería”, explicó.
El ejecutivo planteó que la contratación de BESS stand-alone en puntos estratégicos permitiría responder a restricciones concretas del sistema, sin limitar su desarrollo a centrales solares o eólicas.
“Con una licitación de proyectos stand-alone en ciertos puntos de red, eso dispararía bastante la penetración de baterías”, afirmó.
La propuesta adquiere relevancia tras la aprobación de la Resolución CREG 101 113 de 2026, que estableció mecanismos para incorporar sistemas de almacenamiento como activos de red, instalaciones independientes y recursos híbridos de última generación.
La normativa permite a los BESS independientes participar en el mercado mayorista de energía y ofrecer regulación secundaria de frecuencia, aunque excluye su participación en las Obligaciones de Energía Firme del cargo por confiabilidad.
Sin embargo, el directivo de CATL consideró que todavía era necesario desarrollar mecanismos de contratación que permitieran aprovechar estas capacidades en lugares donde la infraestructura eléctrica presenta restricciones.
“Realmente lo que vemos es que traería una solución para poder integrar incluso más renovables y solventar los puntos críticos de la red”, sostuvo.
El fabricante también identificó oportunidades para desplazar energía desde las horas solares hacia los periodos nocturnos, una necesidad que podría intensificarse a medida que aumente la participación fotovoltaica.
Del aeropuerto El Dorado a los proyectos utility-scale: CATL busca ampliar el almacenamiento colombiano
La apuesta de CATL hacia 2030 encontró un primer antecedente comercial en el aeropuerto internacional El Dorado de Bogotá, donde el fabricante participó en un proyecto de almacenamiento de aproximadamente 8 MWh con un colaborador, según explicó Garro durante el encuentro.
El ejecutivo confirmó que el sistema ya se encontraba instalado y en operación, aunque aclaró que respondía a un modelo de negocio diferente del almacenamiento independiente a gran escala.
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La experiencia permitió identificar una segunda oportunidad comercial para Colombia: la incorporación de baterías en instalaciones de grandes consumidores que buscan gestionar sus necesidades energéticas y trasladar electricidad entre diferentes franjas horarias.
“Tenemos varios otros clientes que han estado revisando esos casos de poder trasladar bloques de energía, pero ya desde un punto de vista más del consumo. Son grandes consumidores los que van a implementar proyectos grandes”, explicó.
La compañía también identificó oportunidades en proyectos renovables híbridos. “Es bueno ver que desarrolladores ya están pensando en implementar todos los nuevos proyectos con baterías, porque eso habla de que también estos proyectos renovables pueden traer más soluciones”, sostuvo Garro.
Según las cifras compartidas durante el panel, CATL acumula más de 6 GWh suministrados en Latinoamérica, una experiencia regional que el fabricante busca aprovechar para acompañar el crecimiento colombiano.
“Las experiencias existen y es simplemente tratar de implementarlas. La tecnología, como hemos hablado, ahora está y solo va a mejorar”, afirmó.
Casi 100 MW adjudicados: el primer paso de un mercado que reclama continuidad
La primera señal comercial de gran escala llegó con la subasta de energías limpias celebrada en julio de 2026. El Ministerio de Minas y Energía informó que el mecanismo adjudicó 995 MW solares y cerca de 100 MW de almacenamiento, de los cuales, 270 MW fotovoltaicos asociados a baterías corresponden a la primera jornada de la subasta con contratos de suministro por 15 años e inicio previsto para 2030.
Sin embargo, para CATL, una adjudicación aislada no garantiza la consolidación de un mercado de almacenamiento. Garro cuestionó la trayectoria irregular que había caracterizado al sector energético colombiano y las dificultades para sostener expectativas de inversión.
“Ha sido como de altos y bajos, es muy impredecible, como que parece que va a explotar, pero nunca termina de arrancar”, apuntó.
El ejecutivo recordó que Colombia ya había atravesado intentos anteriores de impulsar el almacenamiento que no llegaron a materializarse y consideró que la ausencia de reglas estables había afectado la planificación comercial. Si bien reconoció los avances recientes, advirtió que todavía faltan definiciones sobre remuneración y continuidad de las convocatorias.
“Todavía le falta para poder implementarse, le falta tener unos claros montos donde se va a remunerar, sacar procesos de licitación que puedan ser predecibles en el tiempo”, explicó.
La reciente adjudicación, por lo tanto, representó un punto de partida, pero no resolvió por completo las incertidumbres de fabricantes y desarrolladores.
“Se acaba de adjudicar el proceso en julio, ahora por primera vez con almacenamiento, pero es una vez y no se sabe cuándo se va a volver a sacar otra”, afirmó.
La tecnología avanzó, pero Colombia todavía necesita señales comerciales
La discusión colombiana coincidió con una transformación más amplia de la industria internacional del almacenamiento.
Durante Future Energy Summit Perú 2026, Garro había explicado que los costes de las baterías registraron una reducción superior al 90% durante la última década y que las nuevas generaciones LFP comenzaron a mejorar variables como la degradación y la vida útil de los sistemas.
El ejecutivo también había advertido sobre la eliminación del tax rebate chino prevista para enero de 2027, una modificación fiscal que podría introducir una presión puntual sobre los costes, aunque sin revertir la tendencia de competitividad de largo plazo.
En Colombia, sin embargo, el fabricante concentró su análisis en un desafío diferente: cómo transformar la disponibilidad de tecnología en inversiones respaldadas por ingresos previsibles.
“Para llegar a ese punto donde realmente se evalúe como una solución, se tiene que replantear la forma en que se observa la batería dentro del esquema de la red”, planteó Garro.
En ese sentido, señaló que los servicios auxiliares debían ganar espacio dentro de los mecanismos comerciales y que las licitaciones específicas podrían permitir la incorporación de baterías allí donde existen necesidades operativas concretas.
Con la primera adjudicación de almacenamiento, un nuevo marco regulatorio y proyectos operativos que demuestran distintas aplicaciones comerciales, Colombia cuenta con algunas de las condiciones iniciales para desarrollar un mercado de mayor escala.
No obstante, Garro evitó comprometer una cifra específica de capacidad instalada y vinculó sus expectativas a la evolución de las reglas comerciales y las inversiones.
“Difícil decir cuánto, pero yo pensaría que a 2030 tengo la esperanza de que sea un mercado de varios gigavatios hora ya implementados”, concluyó.










