China acaba de poner un precio concreto a una de las grandes preguntas del almacenamiento energético: cuánto cuesta hoy llevar el ion-sodio desde las promesas tecnológicas hasta un proyecto comercial de gran escala.
CATL se adjudicó el suministro de 10 MW/40 MWh de almacenamiento con baterías de ion-sodio dentro del proyecto piloto independiente Renqiu Zhihong, de 100 MW/400 MWh, localizado en la provincia china de Hebei en China. El contrato alcanza los 41,41622 millones de yuanes, con un valor equivalente a 1,035 yuanes por Wh.
El dato adquiere relevancia cuando se compara con la otra tecnología que convivirá dentro de la misma instalación. El proyecto destinará 90 MW/360 MWh a baterías de fosfato de hierro y litio, cuyo suministro quedó en manos de Envision Energy con un precio adjudicado de 0,518 yuanes/Wh.
La diferencia implica que el sistema de sodio adjudicado a CATL cuesta prácticamente el doble por unidad de capacidad que el bloque de litio. Sin embargo, lejos de frenar su despliegue, el promotor decidió incorporar ambas químicas dentro de una misma central para evaluar su funcionamiento en condiciones reales.

La configuración prevé 30 MW/120 MWh de fosfato de hierro y litio de gran capacidad, 60 MW/240 MWh de LFP de larga vida útil y 10 MW/40 MWh de ion-sodio. En términos energéticos, la química de sodio representará el 10% de los 400 MWh instalados.
El proyecto también incluirá una subestación elevadora de 220 kV y se conectará mediante una línea de ese nivel de tensión a la subestación Jilu. La inversión global fue estimada originalmente en 409,5944 millones de yuanes y la instalación ocupará alrededor de 50 mu de terreno.
Un banco de pruebas para comparar litio y sodio
La particularidad del proyecto no reside únicamente en que CATL suministre baterías de sodio, sino en que ambas químicas estarán instaladas en una misma central de cuatro horas de duración.
Esto permitirá contrastar variables que hoy son determinantes para la competitividad del almacenamiento: costo, degradación, eficiencia, seguridad, comportamiento térmico y vida útil.
La adjudicación expone, al mismo tiempo, la brecha que todavía separa a ambas tecnologías. En la licitación del bloque de litio, Envision presentó la mejor oferta con 0,518 yuanes/Wh, mientras que el segundo candidato se ubicó en 0,525 yuanes/Wh.
Para el segmento de sodio, en cambio, las propuestas se movieron entre 0,960 y 1,076 yuanes/Wh, con un promedio de 1,0322 yuanes/Wh. CATL quedó finalmente seleccionada con una oferta de 1,035 yuanes/Wh.
Es decir, el mayor valor del sodio no fue una particularidad de CATL, sino que apareció de manera transversal entre los participantes de esa parte de la licitación.
El dato resulta especialmente relevante porque permite matizar una de las principales expectativas alrededor de esta química: su potencial para convertirse en una alternativa más económica al litio gracias a la mayor disponibilidad del sodio y a una cadena de materias primas menos expuesta a determinados minerales críticos.
Seguir leyendo
En esta licitación concreta, esa ventaja potencial todavía no se traduce en un menor precio inicial del sistema.
CATL acelera la comercialización
La adjudicación llega mientras CATL acelera su estrategia para llevar el ion-sodio a escalas cada vez mayores.
La compañía viene ampliando su oferta más allá de las aplicaciones experimentales y presentó recientemente nuevas soluciones destinadas al almacenamiento estacionario. Paralelamente, firmó con HyperStrong un acuerdo que contempla 60 GWh de baterías de ion-sodio durante tres años, uno de los movimientos comerciales más relevantes hasta ahora para esta química.
Ese contrato adquiere mayor importancia a la luz de los datos de Hebei. Si el sodio todavía tiene un costo inicial considerablemente mayor que el LFP, la escala industrial será uno de los factores necesarios para cerrar la brecha.
El mercado chino está empezando precisamente a generar esa escala mediante proyectos, licitaciones y nuevos contratos de suministro. CATL también ha trabajado en productos de ion-sodio diseñados para almacenamiento estacionario y plantea ventajas asociadas al comportamiento a bajas temperaturas, seguridad térmica y disponibilidad de materias primas.
Pero el proyecto de Hebei introduce un elemento que las presentaciones comerciales no siempre muestran: el precio real surgido de una licitación competitiva.
China da aire fiscal a las nuevas químicas
El crecimiento del ion-sodio coincide, además, con modificaciones de la política fiscal china que pueden influir sobre la competitividad relativa de las distintas tecnologías.
China redujo la devolución del IVA a la exportación de baterías del 9% al 6% el 1 de abril de 2026, y la eliminará por completo el 1 de enero de 2027.
Este factor que puede alterar las estrategias comerciales de los fabricantes durante los próximos años. Por eso, el negocio del sodio no puede analizarse únicamente desde el costo actual de la celda. La discusión incorpora escala productiva, política industrial, impuestos, seguridad, materias primas y costo total durante la vida útil del activo.
Del laboratorio al sistema eléctrico
El calendario del proyecto también es exigente. El contrato EPC fue adjudicado a PowerChina Shandong Electric Power Construction No. 1 Engineering, con el objetivo contractual de alcanzar la puesta en operación de toda la capacidad antes del 25 de diciembre de 2026.
Eso convierte a Renqiu Zhihong en algo más que una prueba tecnológica. Si los plazos se cumplen, China dispondrá en pocos meses de un activo conectado a red donde será posible evaluar de forma simultánea 360 MWh de fosfato de hierro y litio y 40 MWh de ion-sodio.
La experiencia será relevante para determinar hasta qué punto la segunda química puede justificar su mayor costo de capital mediante otras prestaciones operativas.
Por ahora, el mercado ya dejó una primera referencia cuantitativa: 1,035 yuanes/Wh para el sodio frente a 0,518 yuanes/Wh para el LFP en un mismo proyecto.

