Catorce países de África y el Caribe comenzaron a revisar cómo estructurar licitaciones renovables más competitivas, bancables y capaces de movilizar capital privado, en un proceso que se extenderá desde septiembre de 2026 hasta junio de 2027.
La iniciativa reúne a Botsuana, Egipto, Ghana, Jamaica, Kenia, Lesoto, Libia, Namibia, Nigeria, Seychelles, Sierra Leona, Tanzania, Uganda y Zimbabue, cuyos representantes trabajarán sobre planificación energética, financiación, contratos, garantías y diseño de procesos competitivos.
El programa corresponde a la tercera edición de la Academia de Desarrollo de Capacidades para Licitaciones de Energías Renovables, impulsada por la Iniciativa de Mitigación de Riesgos para las Energías Renovables Sostenibles del Grupo Banco Mundial, el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, Power Futures Lab y GET.transform.
El objetivo es que los países no se limiten a incorporar conocimiento técnico, sino que utilicen el proceso para mejorar licitaciones concretas y fortalecer las condiciones necesarias para atraer inversión privada.

Uno de los focos estará puesto en la estructuración financiera de los proyectos. Los participantes abordarán cuestiones vinculadas con viabilidad financiera, composición de deuda y capital, asignación de riesgos y mecanismos de mejora crediticia.
También se trabajará sobre el diseño de contratos de compraventa de energía, incluyendo cláusulas de take-or-pay, interconexión y rol del Estado, elementos centrales para definir la bancabilidad de los proyectos adjudicados.
La agenda incluye además seguros contra riesgo político, garantías parciales de riesgo, cartas de crédito y otros instrumentos orientados a reducir la exposición de los inversores.
“Las licitaciones competitivas bien estructuradas reducen costos, alivian restricciones fiscales y facilitan el acceso a energía asequible”, señaló Huong M. Nguyen, especialista sénior en Energía de ESMAP, Grupo Banco Mundial.
La lógica detrás de la iniciativa es que mejores reglas de contratación pueden ayudar a transformar el interés inversor en nueva capacidad efectivamente construida, especialmente en mercados donde el riesgo contractual, crediticio o institucional todavía limita la entrada de capital privado.
De mejores PPAs a subastas más bancables
La primera instancia presencial se realizará en Ciudad del Cabo entre el 25 y el 30 de octubre de 2026, donde las delegaciones trabajarán sobre integración de renovables variables, project finance, PPAs y diseño de licitaciones.
A partir de allí, el programa continuará con sesiones técnicas mensuales en línea orientadas a aplicar esos conceptos a los contextos específicos de cada país.
La Academia culminará con una segunda semana presencial en Ciudad del Cabo a comienzos de junio de 2027, con ejercicios prácticos que abarcarán todo el proceso de contratación, incluidas negociaciones de PPAs.
La iniciativa se apoya en dos ediciones anteriores.
La primera, desarrollada entre septiembre de 2024 y junio de 2025, reunió a 65 representantes públicos de 12 países africanos angloparlantes.
Ese proceso derivó en planes de acción nacionales y en la identificación de alrededor de 100 necesidades de asistencia técnica, con foco en transparencia, eficacia de las licitaciones y mejora de la viabilidad financiera.
La segunda edición, realizada entre octubre de 2025 y junio de 2026, amplió el alcance a 17 países francófonos y 72 participantes, con apoyo adicional del programa Desert to Power del Banco Africano de Desarrollo.
Ahora, la tercera cohorte busca avanzar un paso más y poner mayor peso en la implementación concreta.
“Este no es el típico programa de capacitación en el aula. Es un laboratorio práctico donde los países pueden trabajar en la mejora de sus propias licitaciones de energías renovables en tiempo real”, afirmó Stephanie Betz, asesora de políticas de GET.transform.
Para los países participantes, el desafío será traducir ese trabajo en procesos competitivos más transparentes, contratos financiables y una mejor distribución de riesgos entre gobiernos, utilities, desarrolladores y acreedores.
El objetivo final es que las futuras subastas no sólo atraigan ofertas, sino que también logren convertir proyectos adjudicados en nueva capacidad renovable operativa y ampliar así el acceso a inversión privada en ambos mercados.

