La Comisión Federal de Electricidad (CFE) y la industria de data centers acordaron una nueva ruta de trabajo para atender requerimientos eléctricos por 1705 MW asociados a proyectos en distintas etapas de desarrollo en México.
El acuerdo fue alcanzado con la Asociación Mexicana de Data Centers (MEXDC) y busca pasar de solicitudes generales a una revisión puntual de cada iniciativa, analizando ubicación, potencia requerida, plazos y condiciones de la infraestructura eléctrica disponible.
La meta es identificar qué proyectos pueden aprovechar capacidad existente y cuáles requerirán refuerzos adicionales en transmisión o distribución.
Para acelerar ese proceso, CFE y MEXDC conformarán grupos de trabajo especializados que darán seguimiento técnico a los proyectos y permitirán evaluar alternativas de conexión con mayor detalle.

El esquema también contempla tres proyectos piloto en Polos de Desarrollo, con el objetivo de probar este modelo de coordinación en casos concretos y luego replicarlo en otras regiones.
La discusión adquiere relevancia por la escala de la nueva demanda.
Los 1705 MW presentados por la industria muestran el peso que empieza a tener el crecimiento de los centros de datos dentro de la planificación eléctrica mexicana, especialmente ante el avance de nuevas inversiones asociadas a inteligencia artificial, servicios digitales y capacidad computacional.
De requerimientos generales a proyectos concretos
La nueva metodología apunta a reducir uno de los principales riesgos para este tipo de inversiones: que la disponibilidad de potencia y red no acompañe el ritmo de desarrollo de los proyectos.
Hasta ahora, buena parte de las necesidades del sector se analizaban de manera agregada. Con el nuevo esquema, CFE podrá revisar cada desarrollo de forma individual y definir las alternativas técnicas necesarias para atenderlo.
Eso permitirá anticipar ampliaciones de infraestructura, reforzar nodos específicos y aprovechar mejor la capacidad disponible donde ya existan condiciones de conexión.
La coordinación también busca dar mayor visibilidad a los tiempos de desarrollo, un factor especialmente relevante para los data centers, donde la disponibilidad de energía puede condicionar directamente decisiones de inversión y localización.
El acuerdo se inserta además en una estrategia más amplia del Gobierno mexicano para atraer capital hacia infraestructura tecnológica y acompañar la expansión de nuevas cargas de gran escala.
Con 1705 MW ya identificados, el desafío ahora pasa por convertir esos requerimientos en conexiones viables y definir qué parte de la nueva demanda puede ser absorbida con la red actual y dónde será necesario ampliar la infraestructura eléctrica.

