China, líder indiscutido de la fabricación fotovoltaica mundial, avanza con una nueva estrategia para reordenar un sector que atraviesa uno de los momentos más complejos de su historia reciente. El Ministerio de Industria y Tecnología de la Información (MIIT) abrió una consulta pública para establecer nuevos criterios de clasificación de módulos solares que elevarían las exigencias de eficiencia, confiabilidad y sostenibilidad para los fabricantes.
La propuesta forma parte del borrador de la norma nacional “Clasificación y clasificación de productos fotovoltaicos, Parte 1: Módulos fotovoltaicos”, un marco que busca orientar la innovación tecnológica y promover una diferenciación más clara entre productos en un mercado cada vez más competitivo.
Entre los principales cambios, el texto incorpora nuevos parámetros de evaluación basados en cinco ejes: adaptabilidad climática, aplicaciones específicas, confiabilidad, eficiencia de conversión fotoeléctrica y atributos ambientales, incluyendo reciclabilidad y huella de carbono.
Uno de los aspectos más relevantes es la creación de categorías de desempeño para los módulos según su tecnología. El borrador establece niveles de eficiencia mínimos para las principales arquitecturas fotovoltaicas que actualmente dominan la industria.

Para los módulos TOPCon (contacto pasivado con óxido de túnel), las eficiencias propuestas oscilan entre 22,4% y 23,6%, dependiendo de la clasificación obtenida. En el caso de la tecnología de heterounión (HJT), los requisitos se ubican entre 22,5% y 23,9%, mientras que los módulos de contacto posterior deberán alcanzar niveles aún más elevados, con eficiencias que van desde 23,3% hasta 24,8%.
La consulta pública permanecerá abierta hasta el 12 de julio de 2026 y podría convertirse en una de las iniciativas regulatorias más relevantes para la industria fotovoltaica china en los últimos años.
Una respuesta a la crisis de sobrecapacidad
La decisión llega en un momento particularmente delicado para el sector.
Tras años de expansión acelerada entre 2020 y 2022, la industria fotovoltaica china continúa atrapada en una combinación de sobreoferta, desplome de precios y deterioro financiero que afecta a prácticamente toda la cadena de valor, desde el polisilicio hasta los módulos terminados.
Los números del primer trimestre de 2026 reflejan la magnitud del ajuste. Según reportes financieros de compañías líderes y análisis publicados en China, 22 empresas cotizadas del sector registraron ingresos combinados por 95.800 millones de yuanes, una caída superior al 11% respecto al mismo período del año anterior.
Más preocupante aún es el resultado final: las pérdidas netas ajustadas rondaron los 13.100 millones de yuanes. Gigantes de la industria como Tongwei, LONGi y TCL Zhonghuan acumulan ya diez trimestres consecutivos en terreno negativo, una señal de que la crisis dejó de ser coyuntural para transformarse en un problema estructural.
El desafío se explica, en gran medida, por la enorme capacidad instalada que construyó la industria durante los últimos años. Según fabricantes que cumplen con los criterios Tier 1 de BloombergNEF, la capacidad global de producción de módulos alcanzó aproximadamente 1.005 GW anuales al cierre del primer trimestre de 2026.
La cifra ilustra la velocidad con la que creció el sector: hace menos de diez años, una fábrica con capacidad de 10 GW era considerada una de las mayores del mundo. Hoy, varias compañías superan ampliamente los 100 GW anuales.
En este contexto, los nuevos estándares impulsados por Beijing podrían convertirse en una herramienta para acelerar la consolidación del mercado, favorecer a los fabricantes más avanzados tecnológicamente y elevar las barreras de entrada para productos de menor rendimiento.
En otras palabras, mientras la industria busca salir de diez trimestres consecutivos de pérdidas, China parece apostar por una nueva fase de competencia basada menos en volumen y más en eficiencia, calidad y diferenciación tecnológica.

