China lanzó su estrategia de desarrollo renovable para el XV Plan Quinquenal, correspondiente al período 2026-2030, con una meta de alrededor de 3500 GW instalados al cierre de la década y un cambio de enfoque: la planificación no solo persigue más potencia, sino también mayor confiabilidad, integración al sistema eléctrico y sustitución de combustibles fósiles.
La nueva hoja de ruta estableció que la generación renovable deberá alcanzar unos 6000 TWh anuales en 2030. En paralelo, la capacidad conjunta de la energía eólica y solar superará los 2800 GW, concentrará más del 50% de toda la potencia eléctrica instalada y aportará al menos el 30% de la producción nacional.
El salto supone incorporar alrededor de 1160 GW de renovables frente a los 2340 GW registrados como referencia para 2025. La producción total avanzará desde unos 4000 TWh hasta 6000 TWh, mientras que la eólica y la fotovoltaica elevarán su aporte conjunto desde 2300 TWh hasta más de 4000 TWh.
La hoja de ruta llega, además, en medio de una fuerte presión sobre la industria fotovoltaica china, afectada por la sobrecapacidad, la caída de precios y el deterioro de los márgenes. En ese contexto, el Gobierno propuso nuevos parámetros para evaluar los módulos según su adaptación climática, fiabilidad, eficiencia de conversión y atributos ambientales, en línea con una transición desde el crecimiento por volumen hacia una competencia basada en calidad tecnológica.

El documento estructuró esta nueva etapa sobre la ampliación de escala, la mejora de calidad y la sustitución confiable. La prioridad será construir activos capaces de respaldar el abastecimiento durante los períodos más exigentes, además de aumentar el volumen de generación libre de emisiones.
La eólica y la solar deberán asumir una mayor participación durante las horas punta de verano e invierno, reducir la presión sobre las fuentes convencionales y reforzar su contribución a la seguridad del suministro.

Más de 2800 GW eólicos y solares, pero con exigencias de firmeza
La eólica y la solar liderarán el crecimiento previsto hasta 2030. Ambas tecnologías deberán superar los 2800 GW instalados y producir más de 4000 TWh por año, frente a los 1840 GW y 2300 TWh tomados como base para 2025.
El nuevo plan añadió una condición estratégica: la capacidad instalada deberá transformarse en potencia confiable para el sistema. El promedio nacional de capacidad firme de los parques eólicos y solares, incluido el almacenamiento construido en origen, alcanzará el 8%.
El indicador se situará cerca del 11% para los activos eólicos y del 6% para los fotovoltaicos. Esta relación representa la potencia que las instalaciones pueden garantizar durante períodos críticos, calculada con un nivel de confianza del 95%.
Los nuevos proyectos centralizados deberán disponer, como principio general, de una capacidad firme mínima del 10%. En los emplazamientos con mejores condiciones técnicas y de recursos, las autoridades promoverán configuraciones capaces de superar el 20%.
La generación eólica y solar también deberá cubrir más del 20% de la electricidad consumida durante los picos nocturnos de verano e invierno. La participación aumentará alrededor de diez puntos porcentuales respecto del nivel considerado en el diagnóstico oficial.
Para cumplir ese objetivo, China incorporará durante el quinquenio más de 300 GW de capacidad renovable confiable para responder a las puntas de consumo. El cálculo incluirá el aporte combinado de las centrales y los sistemas de almacenamiento asociados.
La estrategia integrará centrales híbridas, almacenamiento en origen, bombeo hidroeléctrico, termosolar de concentración y biomasa. Estas soluciones compensarán la variabilidad de los recursos eólicos y solares y elevarán su contribución en las horas de mayor exigencia.
El bombeo hidroeléctrico tendrá un papel central en ese proceso. China proyecta aumentar su capacidad desde 66 GW en 2025 hasta alrededor de 160 GW en 2030, con cerca de 100 GW adicionales puestos en operación durante el período.
El Gobierno promoverá configuraciones de bombeo asociadas a complejos renovables en las grandes bases del norte, noroeste y noreste. También estudiará instalaciones de menor escala vinculadas a la generación distribuida y redes próximas a los centros de consumo.
La planificación trasladará cargas flexibles hacia las horas de mayor producción limpia mediante señales de precio, programas de respuesta de la demanda, plantas virtuales, microrredes y tecnologías de interacción entre los vehículos eléctricos y la red.
Los centros de datos también aparecen como consumos gestionables. El programa prevé coordinar la infraestructura digital con nueva generación renovable, conexiones directas de electricidad verde y sistemas integrados de generación, red, demanda y almacenamiento.
China amplía sus grandes bases y suma 300 GW distribuidos
La expansión territorial combinará grandes complejos centralizados y generación próxima al consumo. Las bases eólicas y solares de las denominadas regiones de los “Tres Nortes” sumarán más de 370 GW durante el quinquenio.
El desarrollo se concentrará en áreas desérticas, terrenos áridos y zonas del Gobi, con proyectos en Xinjiang, el curso superior del río Amarillo, el corredor de Hexi, el norte de Hebei y la región de Songliao.
Una parte de estas instalaciones exportará electricidad hacia las principales áreas de demanda, mientras que otros complejos abastecerán industrias intensivas, centros de datos, polos productivos y plantas de combustibles renovables.
La planificación también vinculará la infraestructura energética con la recuperación ambiental. China impulsará proyectos fotovoltaicos para controlar la desertificación en la cuenca de Qaidam, el corredor de Hexi, el entorno del Taklamakán y el gran arco del río Amarillo.
En paralelo, la generación distribuida añadirá más de 300 GW entre 2026 y 2030. Su despliegue abarcará parques industriales, zonas económicas, explotaciones mineras, edificios públicos, viviendas, áreas agrícolas e infraestructura de transporte.
El programa integrará renovables en carreteras y corredores logísticos, desarrollará autopistas de cero carbono y combinará generación distribuida con puntos de recarga, almacenamiento y tecnologías de conexión flexible.
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En el sector de la edificación, China promoverá proyectos fotovoltaicos integrados en nuevos edificios públicos y respaldará a los hogares que instalen sistemas sobre cubiertas, patios o terrenos residenciales propios.
La estrategia también reforzará la generación rural mediante microrredes en pueblos y municipios, redes adaptadas a la producción distribuida y sistemas capaces de combinar electricidad, calor, frío y combustibles renovables.
Eólica marina, hidroelectricidad y termosolar
China prevé iniciar la construcción de alrededor de 100 GW de eólica marina durante el quinquenio y superar los 100 GW acumulados en operación para 2030.
Los desarrollos se repartirán entre los mares de Bohai, Amarillo, China Oriental y China Meridional. La cartera incluirá proyectos próximos a la costa y bases situadas en aguas profundas y alejadas del litoral.
Los complejos marinos se integrarán con energía oceánica, fotovoltaica, desalinización, acuicultura y centros de procesamiento de datos submarinos. El documento también planteó explorar la construcción de islas energéticas.
La hidroelectricidad convencional alcanzará aproximadamente 410 GW, mientras que la capacidad total del segmento, incluido el bombeo, se acercará a 570 GW en 2030.
El país avanzará en proyectos integrados de agua, viento y sol, donde los embalses funcionarán como herramientas de regulación para suavizar la producción variable y mejorar la utilización de las redes de transmisión.
Por su parte, la termosolar de concentración crecerá desde 1,82 GW en 2025 hasta unos 15 GW en 2030. Su almacenamiento térmico permitirá entregar electricidad gestionable y respaldar a los grandes complejos eólicos y fotovoltaicos.
La energía oceánica tendrá una meta de alrededor de 400 MW instalados, mediante tecnologías vinculadas a las corrientes, el oleaje y los gradientes térmicos del mar.
El hidrógeno renovable multiplicará por ocho su escala
Uno de los principales cambios del plan se producirá fuera del sector eléctrico. China elevará los usos no eléctricos de las energías renovables desde 60 millones de toneladas equivalentes de carbón en 2025 hasta unos 150 millones en 2030.
El objetivo representa un aumento del 150% respecto del nivel de partida y abarcará calor industrial, calefacción, combustibles, materias primas verdes y aplicaciones en el transporte.
Dentro de esa estrategia, la producción nacional de hidrógeno renovable pasará de 250000 toneladas a 2 millones de toneladas anuales. La meta multiplicará por ocho la escala prevista entre 2025 y 2030.
El plan impulsará bases integradas de hidrógeno, amoníaco y metanol verdes, definidas según la disponibilidad de viento, radiación solar, agua, fuentes de carbono e infraestructura de transporte.
El noreste de China concentrará proyectos orientados principalmente al suministro externo. Otros complejos se localizarán en el gran arco del río Amarillo, el norte del país y las estribaciones de las montañas Tianshan, con mayor cercanía a los centros de consumo.
Las autoridades fomentarán electrolizadores débilmente conectados a la red o completamente aislados, con capacidad para adaptar su operación a la disponibilidad variable de la eólica y la fotovoltaica.
El despliegue estará acompañado por infraestructura de almacenamiento, transporte, abastecimiento y transferencia. Los puertos y aeropuertos serán prioritarios para el suministro de hidrógeno, amoníaco, metanol y otros combustibles verdes.
Estos vectores abastecerán procesos de la industria química, la metalurgia, el transporte, la generación eléctrica y el almacenamiento energético. El documento también contempló mezclas de hidrógeno en aplicaciones que actualmente utilizan gas natural.
Nuevas reglas para el mercado renovable
El despliegue estará acompañado por modificaciones regulatorias. China ampliará los objetivos mínimos de consumo renovable para las industrias intensivas en energía y creará sistemas específicos para medir los usos no eléctricos.
El programa respaldará los contratos de compra de electricidad a varios años, la participación agregada de recursos distribuidos y el desarrollo de operadores especializados en centrales limpias.
También se reforzará el sistema nacional de certificados verdes, con operaciones de largo plazo, intercambios entre provincias y una mayor coordinación entre los mercados de electricidad, carbono y garantías de origen.
La planificación mejorará los mecanismos de remuneración para los recursos flexibles, incluidos el bombeo hidroeléctrico, el almacenamiento y las fuentes capaces de aportar capacidad confiable al sistema.
La inteligencia artificial se aplicará en previsión meteorológica, pronósticos de producción, mantenimiento, operación conjunta y toma de decisiones comerciales.
China también priorizará tecnologías formadoras de red, aerogeneradores resistentes a condiciones extremas, plataformas flotantes, células solares en tándem de perovskita y producción flexible de hidrógeno.
Con su nuevo plan, el “gigante verde” pasará de una expansión apoyada principalmente en el volumen a una estrategia centrada en el valor sistémico de las renovables.

