Colombia se aproxima a un nuevo ciclo de inversiones renovables con varias definiciones pendientes sobre la mesa. El mercado utility scale vuelve a ganar protagonismo tras la última subasta, mientras desarrolladores y generadores observan si habrá nuevos procesos que permitan adjudicar capacidad que quedó por fuera y dar salida a más proyectos híbridos.
La reciente contratación de 995 MW solares y 100 MW asociados a almacenamiento dejó una primera señal sobre el rumbo que podría adoptar el mercado. Pero también abrió interrogantes: hubo oferta que no consiguió contratos, productos que no lograron adjudicación y compañías que todavía conservan proyectos preparados para competir.
Por eso, una eventual continuidad de las subastas empieza a concentrar la atención del sector, especialmente si las próximas convocatorias incorporan mejores condiciones para baterías, bloques horarios y proyectos capaces de aportar energía más allá de las horas de generación fotovoltaica.
Ese nuevo esquema de contratación se suma a otras herramientas disponibles en el mercado. La subasta de Cargo por Confiabilidad adjudicó cerca de 1,8 GW de nueva capacidad renovable, con contratos de hasta 20 años, mientras los mecanismos de largo plazo buscan complementar esa señal con nueva generación, respaldo y disponibilidad durante horas críticas.

La discusión adquiere todavía mayor peso porque coincide con una nueva conducción en el sector energético colombiano. La llegada de María Nohemí Arboleda al Ministerio de Minas y Energía, luego de su paso por XM, y la designación de Armando Cuello como viceministro de Energía, abren una nueva etapa institucional para un mercado que espera definiciones sobre contratación, expansión y confiabilidad.
Utility scale recupera terreno y las empresas mueven fichas
La subasta dejó además un mapa concreto de actores posicionados. Celsia, Enel Colombia, Isagen y Empresas Públicas de Medellín (EPM) concentraron los proyectos adjudicados, con seis iniciativas que reúnen los 995 MW solares contratados.
EPM, por ejemplo, consiguió adjudicar alrededor de 285 MW solares y ya analiza el almacenamiento como uno de los próximos componentes de su estrategia. La empresa se suma así a una competencia que empieza a trascender la generación fotovoltaica convencional.
Celsia mostró otra señal relevante. La compañía consiguió contratos para una porción de su propuesta híbrida, pero solo adjudicó cerca del 25% del portafolio solar más baterías presentado al proceso. Eso deja aproximadamente tres cuartas partes de aquella cartera todavía disponibles para encontrar salida comercial, ya sea mediante contratos bilaterales, nuevos mecanismos de contratación o eventuales futuras subastas.
La incógnita está en qué sucederá con la capacidad que no consiguió adjudicación. El Producto 1 no se llevó adelante y, el Producto 4, pensado para atender una franja crítica entre las 18:00 y las 22:00 horas, no llegó a adjudicarse, precisamente un bloque donde el aporte de almacenamiento puede resultar estratégico ante la caída de la generación solar.
Ese resultado alimenta el debate sobre si el diseño contractual requiere ajustes y si una próxima convocatoria podría recuperar parte de esa oferta, ofreciendo mejores señales para tecnologías capaces de desplazar energía hacia las horas nocturnas.
Más de 5 GW renovables y un nuevo mercado para BESS
Mientras se discute cuál será el próximo ciclo de contratación utility scale, Colombia ya superó los 5 GW de capacidad renovable dentro del Plan 6GW. De ese volumen, 3843,15 MW ya están en operación y otros 1237,12 MW permanecen en pruebas, según la actualización de la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME) con corte al 20 de agosto de 2026.
La energía solar representa 5014.73 MW, equivalentes al 98,7% del total contabilizado dividido en generación centralizada y autogeneración, mientras que la eólica alcanza apenas 41 MW instalados y las pequeñas centrales hidroeléctricas agregan 24,54 MW.
Pero el potencial inmediato del mercado colombiano va mucho más allá de la capacidad que ya logró entrar en operación o alcanzar pruebas. Otros 5086 MW renovables permanecen en desarrollo sin cierre financiero según SER Colombia, conformando una cartera de expansión todavía no asegurada.
A ello se suman 1043 MW próximos a iniciar obras, correspondientes a 20 proyectos identificados para comenzar construcción durante 2026, y otros 227 MW actualmente en construcción, con entrada prevista entre 2027 y 2028.
Ese pipeline de proyectos continúa frenado o demorado por transmisión, permisos, consultas previas, conexión, financiamiento y cierre comercial. La eólica muestra con claridad esa distancia entre potencial en La Guajira y lo que está realmente en ejecución.
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El volumen adquiere especial relevancia frente al crecimiento sostenido de la demanda eléctrica y el riesgo de estrechez energética si no ingresa nueva capacidad, escenario que podría agravarse ante condiciones hidrológicas desfavorables asociadas a El Niño.
Por otro lado, esto eleva la necesidad de almacenamiento para desplazar energía hacia otras horas, aportar flexibilidad y reforzar la confiabilidad, justo cuando el costo global de los BESS de cuatro horas cayó hasta 78 dólares por MWh.
El país también avanza en la definición de un mercado específico para el almacenamiento, estableciendo distintas formas de participación de estos activos dentro del sistema eléctrico.
La regulación ya contempla tres vías de participación para los sistemas de almacenamiento: SAEB como Activos de Red, destinados a transmisión y distribución; SAEB Independientes de al menos 5 MW, habilitados para comercializar energía y servicios complementarios; y Recursos de Generación Híbridos, que integran baterías con centrales solares o eólicas bajo una misma frontera comercial.
El interrogante pasará ahora por cómo estos esquemas regulatorios se traducen en proyectos financiables, nuevas convocatorias y capacidad BESS efectivamente instalada, y qué señales económicas encontrarán los inversionistas para desplegar baterías a mayor escala.
Del crecimiento renovable al próximo ciclo de inversión
El próximo ciclo renovable exigirá resolver cuestiones más complejas: contratación, confiabilidad, almacenamiento, transmisión y señales para nueva inversión. Una nueva subasta podría convertirse en uno de los mecanismos capaces de ordenar parte de ese pipeline, pero su eventual diseño será determinante.
También estará en juego el rol del nuevo Gobierno. Las primeras decisiones de las nuevas autoridades sobre regulación, contratación y expansión permitirán medir cuánto espacio tendrá el capital privado dentro del siguiente ciclo.
Esos debates llegarán directamente al Future Energy Summit (FES) Colombia, que se realizará el 1 de octubre en Bogotá en el JW Marriot Hotel y reunirá a los principales desarrolladores, generadores, proveedores tecnológicos y autoridades del sector.
Ese escenario reunirá a utilities, desarrolladores, fabricantes, proveedores tecnológicos, compañías de infraestructura y actores financieros que ya buscan posicionarse frente al siguiente ciclo de inversiones colombiano.
Entre los participantes estarán Isagen, CATL, Terpel, Sungrow, SolaX Power, JinkoSolar, GameChange Solar, ISA Energía, Promigas, PV Hardware y Atlas Renewable Energy.
Además, se posicionan otras compañías como Marsh, Nexans, Patria Investments, AFRY, Atera, Skysense, Alurack, TCL, CTG Latam, Vatia, Gotion, Yingli Solar, JA Solar y ERCO, entre otros.
El almacenamiento tendrá allí un peso particular. ERCO, por ejemplo, proyecta desarrollar entre 600 y 700 MWh de BESS en los próximos años, en un mercado donde la compañía también viene avanzando en proyectos asociados al reciente proceso de contratación.
Hacia el cierre, la conversación pasará directamente a la política pública con un panel previsto junto a representantes del gobierno, donde se pondrán sobre la mesa las prioridades energéticas de Colombia hacia 2030.
Las principales discusiones de FES Colombia estarán alineadas con los desafíos que hoy atraviesa el mercado: cómo destrabar el próximo ciclo de solar utility scale, responder al crecimiento de la demanda y garantizar confiabilidad, además de generar nuevas señales de inversión para renovables.
El almacenamiento y los proyectos híbridos ocuparán otro lugar central, junto con generación propia para grandes consumidores, competitividad industrial, tecnología y las estrategias necesarias para acompañar la evolución del sistema eléctrico colombiano.
Con ese escenario, Colombia llega al próximo ciclo con proyectos, jugadores e interés inversor, pero todavía con definiciones pendientes sobre contratación, conexión, almacenamiento y financiamiento. La evolución de las subastas, las nuevas reglas para BESS y las primeras decisiones del nuevo Gobierno determinarán qué parte del pipeline consigue transformarse finalmente en nueva capacidad operativa.

