El crecimiento de la demanda eléctrica y la volatilidad del mercado mayorista están ampliando la discusión sobre el papel que puede asumir el almacenamiento con baterías en Colombia, tanto a escala del sistema como detrás del medidor.
Durante septiembre, el Sistema Interconectado Nacional (SIN) alcanzó una demanda máxima histórica de 266,6 GWh-día, un registro que XM vinculó con las altas temperaturas observadas en el país. Un mes antes, el consumo había llegado a 7696,79 GWh, un 6,75% más que en agosto de 2025, mientras que el acumulado enero-agosto creció 6,12% interanual.
El aumento no fue homogéneo entre los distintos segmentos. En agosto, la demanda del mercado no regulado, compuesto principalmente por industria y comercio, cayó 1,54% interanual, mientras que el consumo residencial y de pequeños negocios aumentó 9,42%.
Al mismo tiempo, el último informe mensual de mercado publicado por XM ubicó el precio promedio de bolsa de agosto en COP 946,6/kWh, un 18,7% por encima de julio y un 278,2% superior al mismo mes de 2025. Los comercializadores estuvieron expuestos en promedio en un 14,2% al mercado spot.

La diferencia frente a los contratos resulta significativa. Para el mercado no regulado, el precio ponderado de la energía despachada mediante contratos fue de COP 329,7/kWh durante el mismo mes.
En ese escenario, Enrique Garduño, CEO de Skysense, observa que algunas compañías empiezan a evaluar el almacenamiento por razones que exceden el ahorro energético.
“Ya no solamente se habla de ahorros, sino se habla de continuidad operativa”, planteó durante Future Energy Summit (FES) Colombia 2026.
Desde su experiencia con clientes en el país, el ejecutivo identifica aplicaciones que abarcan desde el aprovechamiento de excedentes solares hasta respaldo de procesos críticos: “Las soluciones tanto de generación como de almacenamiento son necesarias, complementarias e indispensables para el desarrollo industrial de un país, y en este caso de Colombia, sin duda”.
Cerca de 100 MW adjudicados y una demanda potencial mucho mayor
El BESS también empieza a ganar espacio dentro del mercado eléctrico colombiano.
La Subasta de Contratación de Energía Limpia cerró en julio con la adjudicación de 995 MW de generación solar y cerca de 100 MW de sistemas de almacenamiento con baterías. Para los productos adjudicados bajo el mecanismo se contemplan contratos de largo plazo de hasta 15 años, con inicio de obligaciones desde 2030.
Durante la primera jornada, el Ministerio de Minas y Energía señaló que los cerca de 100 MW de baterías, asociados entonces con 270 MW solares, representarían un incremento de 1000% sobre la capacidad de almacenamiento existente.
Pero uno de los datos más relevantes surgió al cierre del proceso: los agentes manifestaron intención de contratar más de 15.400 MWh/día en sistemas de baterías, una señal de interés considerablemente superior al volumen finalmente adjudicado y que el propio Gobierno vinculó con la posibilidad de impulsar nuevas convocatorias de almacenamiento.
El marco regulatorio también avanzó. La Resolución CREG 101 113 de 2026 estableció en junio las reglas aplicables a la instalación, operación y aspectos comerciales de los Sistemas de Almacenamiento de Energía Eléctrica con Baterías (SAEB) en el SIN.
Más recientemente, el 22 de septiembre, XM publicó el modelo de optimización para la programación de los SAEB como activos de red, en cumplimiento de esa regulación.
Del ahorro a la continuidad operativa
Detrás del medidor, las baterías responden a una lógica diferente. Garduño identifica aplicaciones como almacenamiento de excedentes solares, peak shaving, respaldo ininterrumpido, respuesta rápida y compensación de energía reactiva.
“El cliente cada vez tiene más interés y requiere más sofisticación en las soluciones que pide, y creo que cada vez va a ser mayor en los siguientes años”.
Un ejemplo ya operativo se encuentra en el Aeropuerto Internacional El Dorado, donde se implementó un BESS de 7,7 MWh integrado con generación solar. El sistema permite almacenar la producción fotovoltaica y destinarla, entre otras funciones, a fortalecer la continuidad de la operación de la terminal.
El caso sintetiza uno de los cambios que empieza a observarse en el segmento comercial e industrial: la batería deja de evaluarse únicamente por el arbitraje energético o la reducción de la factura y suma valor como herramienta de resiliencia y respaldo de procesos críticos.
Así, Colombia comienza a desarrollar dos mercados en paralelo. Por un lado, los SAEB a escala del sistema, ahora respaldados por una regulación específica y por los primeros contratos de largo plazo. Por otro, soluciones detrás del medidor orientadas a consumidores que buscan administrar generación propia, mejorar la calidad del suministro y proteger sus operaciones frente a interrupciones.
Con demanda del SIN en niveles récord, precios spot elevados y más de 15.400 MWh/día de interés expresado por baterías en la última subasta, el almacenamiento empieza a adquirir un rol más amplio dentro de la estrategia energética colombiana.

