Colombia elegirá presidente este domingo en medio de uno de los momentos más sensibles para su mercado eléctrico. La reciente adjudicación de casi 1,8 GW de nueva capacidad renovable mediante contratos de hasta 20 años abrió una nueva etapa para las inversiones, pero también expuso diferencias dentro del propio Gobierno luego de que Gustavo Petro cuestionara públicamente la subasta impulsada por el Ministerio de Minas y Energía.
Con proyectos en construcción, nuevas convocatorias en discusión y la necesidad de incorporar generación para garantizar la confiabilidad del sistema, el resultado electoral tendrá impacto directo sobre el ritmo de desarrollo de la energía solar y eólica durante los próximos años.
Iván Cepeda, Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella llegan a la elección con visiones diferentes sobre el papel de las renovables, la participación privada, las comunidades y el diseño de la transición. Mientras el candidato del Pacto Histórico lidera la mayoría de las encuestas, sus competidores proponen una mayor apertura al mercado y una defensa más firme del gas y el petróleo.
¿Quién llega mejor posicionado al domingo electoral?
Los distintos sondeos publicados durante los últimos meses ubican a Iván Cepeda como el candidato con mayores posibilidades de imponerse en las urnas. El senador del Pacto Histórico encabeza la mayoría de las mediciones y aparece como el dirigente más alineado con la agenda climática impulsada durante la administración de Gustavo Petro.

Detrás se posicionan Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia, quienes coinciden en cuestionar aspectos de la política energética actual, aunque con enfoques diferentes respecto del rol que deben ocupar las renovables dentro de la matriz energética.
Para el sector, el resultado de la elección adquiere una relevancia adicional porque el próximo Gobierno deberá administrar la entrada en operación de los proyectos adjudicados recientemente, definir nuevas señales de mercado y resolver las tensiones que persisten alrededor de las futuras subastas.
Cepeda lidera las encuestas y promete profundizar el modelo de Petro
De los principales candidatos, Iván Cepeda es quien ofrece la mayor continuidad respecto de la política energética impulsada por el actual Gobierno.
El senador no cuenta con experiencia directa en la gestión de proyectos energéticos, pero sí ha acompañado desde el Congreso buena parte de la agenda climática promovida por Gustavo Petro. Durante su trayectoria legislativa respaldó iniciativas vinculadas a la prohibición del fracking, la descarbonización de la economía y el fortalecimiento de marcos regulatorios asociados a la protección ambiental.
Su programa presidencial plantea acelerar una transición energética que define como "justa, territorial y democrática", impulsando la expansión de proyectos solares y eólicos con una participación más activa de comunidades locales e indígenas.
La candidatura de Aída Quilcué a la vicepresidencia fortalece precisamente ese componente territorial. El planteo apunta a que las regiones donde se desarrollan los proyectos participen de manera más directa en los beneficios económicos derivados de las inversiones.
Para desarrolladores y fondos de inversión, una eventual presidencia de Cepeda supondría la continuidad de gran parte de la hoja de ruta impulsada durante los últimos años. Sin embargo, persisten interrogantes sobre la velocidad de la descarbonización y el futuro de la exploración de petróleo y gas.
Valencia busca acelerar proyectos y mantener al gas como respaldo
Paloma Valencia propone una expansión de las energías renovables sin abandonar las fuentes convencionales que hoy sostienen gran parte de la generación y los ingresos fiscales del país.
La dirigente del Centro Democrático construyó su vínculo con el sector a través de debates legislativos relacionados con seguridad energética, desarrollo de infraestructura y los retrasos que enfrentan proyectos eólicos y solares en La Guajira.
Una de sus principales críticas apunta a las dificultades regulatorias, ambientales y sociales que han postergado inversiones consideradas estratégicas para el sistema eléctrico colombiano.
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Su propuesta combina la incorporación de nueva capacidad renovable con una defensa explícita del gas natural como combustible de transición. También promueve mecanismos destinados a facilitar la inversión privada, reducir cargas administrativas y acelerar la ejecución de proyectos.
La presencia de Juan Daniel Oviedo como fórmula vicepresidencial busca reforzar el perfil técnico de la campaña y transmitir previsibilidad a los mercados.
Desde la óptica empresarial, un eventual gobierno de Valencia podría traducirse en mayores incentivos para destrabar inversiones y agilizar procesos que hoy representan uno de los principales cuellos de botella para el desarrollo de nuevos parques solares y eólicos.
De la Espriella prioriza hidrocarburos y seguridad energética
Abelardo de la Espriella representa la postura más crítica frente al rumbo energético adoptado por el Gobierno de Gustavo Petro.
El abogado y empresario sostiene que Colombia no puede reducir aceleradamente su dependencia de los hidrocarburos mientras las tecnologías renovables no cuenten con la capacidad necesaria para garantizar el abastecimiento y la competitividad económica.
Su trayectoria profesional no está vinculada directamente al sector eléctrico. Sin embargo, la incorporación de José Manuel Restrepo como candidato a vicepresidente aporta experiencia en materia económica, financiamiento de infraestructura y atracción de inversiones.
La visión de la campaña se centra en preservar la soberanía energética y evitar decisiones que puedan afectar la producción, el empleo o la confianza de los mercados.
Bajo este esquema, la energía solar y eólica continuarían creciendo, pero a un ritmo definido principalmente por la evolución de la demanda y las condiciones económicas, antes que por objetivos políticos o climáticos.
La subasta de 1,8 GW se convierte en una prueba para el próximo Gobierno
Más allá de las diferencias entre candidatos, todos deberán enfrentar un escenario marcado por la reciente adjudicación de casi 1,8 GW de nueva capacidad renovable.
La subasta de cargo por confiabilidad fue interpretada por gran parte de la industria como una señal positiva para ampliar la oferta de generación y fortalecer la seguridad del sistema eléctrico. Los proyectos adjudicados accedieron a contratos de largo plazo que brindan previsibilidad para el financiamiento y la ejecución de las inversiones.
Sin embargo, el proceso quedó en el centro de la discusión luego de que Gustavo Petro cuestionara públicamente algunos aspectos de la convocatoria, generando incertidumbre en parte del mercado.
La controversia no sólo expuso diferencias dentro del Gobierno, sino que también reabrió el debate sobre el diseño de futuras subastas, el papel del Estado en la planificación energética y el grado de protagonismo que debe tener el sector privado.
En paralelo, el Ejecutivo avanzó en modificaciones asociadas a nuevos mecanismos de contratación y criterios para futuras convocatorias, una discusión que ahora quedará en manos de la próxima administración.
La elección presidencial definirá mucho más que un cambio de gobierno. También determinará la velocidad y la forma en que Colombia continuará incorporando nueva capacidad de generación durante la próxima década.

