Colombia reanudó este 5 de agosto las exportaciones de energía eléctrica hacia Ecuador, con una programación cercana a 8,6 GWh por día, volumen suficiente para abastecer más del 8% de la demanda ecuatoriana.
La operación equivale a una potencia promedio aproximada de 358 MW y ocupará cerca del 78% de la capacidad total de los enlaces internacionales entre ambos países. La interconexión permite alcanzar una potencia máxima de importación de alrededor de 450 MW.
“Desde mañana, 5 de agosto, se reinician las exportaciones de energía hacia Ecuador”, anunció Edwin Palma Egea, ministro de Minas y Energía de Colombia, antes de la finalización del Gobierno de Gustavo Petro.
El funcionario explica que el intercambio responde a las necesidades de respaldo y seguridad del sistema eléctrico ecuatoriano, que en los últimos años enfrenta dificultades para ampliar su capacidad firme de generación y reducir su exposición a los períodos de estiaje.

Protección de los embalses y nuevos contratos
El Gobierno colombiano asegura que la reactivación fue autorizada luego de verificar que los envíos no comprometerán el abastecimiento interno ni la conservación del agua almacenada en los embalses.
Según Palma, esta condición permite proteger la soberanía y la seguridad energética de Colombia, además de fortalecer la preparación del sistema ante los posibles efectos del fenómeno de El Niño.
La medida también incorpora una modificación relevante para el intercambio binacional. Colombia habilitó mecanismos para que empresas eléctricas de ambos países puedan celebrar contratos de exportación, una alternativa que, de acuerdo con el funcionario, no había sido implementada durante los 23 años de transacciones entre las dos naciones.
El ministro considera que este esquema puede aportar mayor previsibilidad comercial y contribuir a estabilizar los precios de la electricidad exportada, frente a un modelo históricamente condicionado por las transacciones de corto plazo y la disponibilidad coyuntural de generación.
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La reanudación se produce después de varios meses de restricciones. Las ventas habían sido suspendidas el 22 de enero de 2026, en medio de una disputa comercial entre Colombia y Ecuador que derivó en medidas arancelarias recíprocas.
“Hicimos todo lo que estaba en nuestras manos para fortalecer la cooperación energética con Ecuador”, sostiene Palma, quien solicitó al Gobierno de Daniel Noboa actuar con “el mismo espíritu de reciprocidad sin oportunismo político”.
Ecuador busca cubrir su déficit
El restablecimiento del intercambio aporta una respuesta, pero no resuelve el déficit estructural de generación que Ecuador arrastra, al menos, desde 2023. La falta de incorporación oportuna de potencia firme, la elevada dependencia hidroeléctrica y los períodos de sequía expusieron al sistema a restricciones y cortes de suministro.
Las estimaciones oficiales ubican actualmente el faltante cerca de los 1000 MW. En respuesta, el país prepara una convocatoria para incorporar 1250 MW de energías renovables, respaldada por nuevos marcos regulatorios y un fideicomiso orientado a garantizar los pagos a los desarrolladores.
En paralelo, el mercado analiza la posibilidad de sumar hasta 2100 MW de nueva capacidad. La Asociación Ecuatoriana de Energías Renovables y Eficiencia Energética sostiene que existe interés de los desarrolladores y una cartera suficiente, aunque advierte que la materialización de las inversiones dependerá de garantías contractuales, seguridad jurídica, reglas claras y una ejecución ordenada.
Por ello, las importaciones desde Colombia funcionan como un respaldo de corto plazo para la seguridad operativa, mientras Ecuador avanza en soluciones estructurales destinadas a diversificar su matriz y ampliar la participación privada.
“Dejamos listas las condiciones para que la energía vuelva a cruzar la frontera”, afirmó Palma en un mensaje dirigido al presidente ecuatoriano Daniel Noboa.


