Construir una planta solar a más de 4500 metros sobre el nivel del mar representa un desafío particular para la ingeniería energética. En Perú, el proyecto fotovoltaico Lupi, de 180 MW de potencia, se posiciona entre las instalaciones de mayor altitud del mundo y constituye uno de los principales retos de Grupo Elecnor, empresa designada como contratista EPC, a cargo de la ingeniería, adquisición de equipos y construcción de la central.
La iniciativa, desarrollada por la compañía noruega Statkraft en el distrito de Carumas, provincia de Mariscal Nieto, región Moquegua, prevé una producción aproximada de 581 GWh de electricidad al año y su entrada en operación hacia finales de 2027. Su emplazamiento en plena geografía andina incorpora la altura como una variable central en la planificación de las obras.
"Lupi para nosotros es un reto muy importante, una planta que está ubicada a 4500 metros sobre el nivel del mar. Se dice que es el proyecto a nivel utility más alto de todo el mundo", señaló Juan Enrique Fernández Delgado, Country Manager de Grupo Elecnor en Perú, durante su participación en Future Energy Summit (FES) Perú 2026.
Aunque el proyecto todavía no está concluido, Fernández Delgado pone el foco en el cumplimiento de una etapa determinante: la entrada en funcionamiento.

"Creo que eso representa un reto súper importante y ya ponerlo en marcha se podría considerar como un caso de éxito", manifestó el directivo.
Paradójicamente, las condiciones climáticas bajas extremas que caracterizan al emplazamiento de Lupi también representan una ventaja para la generación fotovoltaica. La combinación de bajas temperaturas y elevada radiación solar favorece la eficiencia de los paneles, aunque construir a más de 4500 metros sobre el nivel del mar supone importantes desafíos técnicos y logísticos.
En ese sentido, Enzo Contreras, Country Manager de Statkraft Perú, compartió durante Future Energy Summit (FES) Perú 2026 una particular anécdota sobre las condiciones meteorológicas del proyecto, luego de que una nevada cubriera los módulos solares y las imágenes fueran enviadas a la matriz noruega.
"Cuando les mandamos la foto del proyecto solar insignia que tenemos acá en el Perú lleno de nieve, todos quedan mirando: '¿Esto funciona? Sí, es paradójico, pero es mejor, es mejor funcionar en una zona fría con buena radiación porque hay mayor productividad en los paneles '", relató Contreras.
De acuerdo con la información difundida por Statkraft, la radiación solar del emplazamiento se encuentra entre las más favorables de su cartera regional, con niveles ligeramente inferiores a los registrados en el desierto de Atacama, en Chile.
No obstante, la menor presión atmosférica, las condiciones meteorológicas de alta montaña y la adaptación del personal a la altura introducen dificultades adicionales para la ejecución de las obras.
A ello se suma la necesidad de coordinar el traslado de equipos y materiales hasta el emplazamiento, así como garantizar condiciones de seguridad para los trabajadores.
En ese contexto, Fernández Delgado sostiene que el éxito de un contratista no depende únicamente de superar dificultades técnicas, sino también de cumplir los compromisos establecidos.
"Como contratista, un caso de éxito es cualquier proyecto que se culmina a tiempo y dentro del presupuesto. Es lo que llevamos en el ADN de nuestra empresa", afirmó el Country Manager al explicar el criterio con el que la compañía evalúa sus obras.
El ejecutivo vincula esa premisa con la trayectoria de Elecnor en infraestructura energética y con la experiencia acumulada en proyectos que requieren soluciones constructivas adaptadas a condiciones complejas.
Del desafío de la altura a la ejecución del proyecto: puntos claves para casos de éxito
La experiencia de Elecnor en territorio peruano incluye obras de transmisión eléctrica desarrolladas en entornos geográficos de elevada complejidad.
Entre los antecedentes que menciona Fernández Delgado figura la línea de transmisión Puerto Maldonado–Iberia.
"Fue un trazado de 160 km de línea por la selva peruana que es bastante complejo.No utilizamos ni siquiera un gramo de hormigón en todo el proyecto", recordó el directivo.
Si bien se trata de proyectos con características geográficas y tecnológicas diferentes, ambos casos reflejan la importancia que adquiere la planificación constructiva al ejecutar infraestructura energética en territorios de difícil acceso.
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Para Lupi, el desafío está vinculado a la instalación y puesta en servicio de una central fotovoltaica de gran escala en alta montaña, con un cronograma de ejecución que exige coordinar recursos técnicos, humanos y materiales.
En ese sentido, Fernández Delgado identifica la disponibilidad de mano de obra especializada como uno de los principales factores que pueden condicionar el avance simultáneo de proyectos eléctricos en Perú.
"Los recursos en el país son los que son", advierte el ejecutivo, al referirse a las limitaciones que enfrentan los contratistas para cubrir las necesidades de las distintas especialidades técnicas.
Asimismo, explica que la capacidad de incorporar trabajadores y recursos procedentes de otros mercados puede convertirse en una herramienta para atender los requerimientos de ejecución.
El suministro de equipos constituye otro aspecto relevante. La instalación de centrales fotovoltaicas exige coordinar distintos componentes eléctricos y electromecánicos, con cronogramas de entrega compatibles con las etapas de construcción y puesta en marcha.
"Es sumamente necesario contar con fabricantes dentro de la misma cadena de valor que nos garanticen esos tiempos, esos plazos y esas calidades en la fabricación", planteó Fernández Delgado.
El directivo remarcó que las condiciones exigidas por los desarrolladores también evolucionaron y que el costo dejó de ser la única variable determinante en la contratación.
"Ahora los clientes no solamente piden precio, piden precio, calidad y plazo", enfatizó.
A estos elementos se suman las exigencias de tramitación administrativa, licenciamiento ambiental y gestión de servidumbres, que pueden influir sobre la viabilidad y los cronogramas de los desarrollos energéticos.
"Certeza es lo que creo que más hace falta para poder llevar adelante cualquier tipo de proyecto", sostuvo el Country Manager, al analizar las condiciones necesarias para ejecutar nuevas inversiones en Perú.
En particular, consideró fundamental contar con mayor agilidad en la obtención de permisos medioambientales y en los procedimientos vinculados con las servidumbres, para asegurar que las iniciativas alcancen su fase operativa dentro de los plazos previstos.
De cara a 2028, el ejecutivo también identificó el retorno económico de las inversiones y la recuperación del capital comprometido como aspectos relevantes desde la perspectiva financiera, mientras que el licenciamiento constituye una de las principales preocupaciones en la etapa de desarrollo.
Del EPC al desarrollo greenfield: Elecnor amplía su negocio energético en Perú
Fernández Delgado explicó que la compañía desembarcó en el país como contratista de ingeniería, procura y construcción (EPC), pero que actualmente participa en distintas etapas de la cadena de valor del sector.
"A día de hoy ya tocamos toda la cadena de valor dentro del mercado energético. Estamos haciendo desarrollos a nivel greenfield, montando financiación para proyectos desarrollados in-house, realizamos concesiones en líneas de transmisión, por lo tanto la construcción de los activos y estamos trabajando activamente en generación fotovoltaica con proyectos ya culminados, y otros en diferentes fases de ejecución”, destacó el ejecutivo.
Esta diversificación representa una evolución respecto de su posicionamiento inicial como contratista y amplía su participación en el desarrollo de nuevos activos energéticos.
"Para nosotros Perú se ha vuelto un eje estratégico a nivel de Suramérica. Es el que mejor perspectiva trae de toda la región en cuanto a la parte de generación y la parte de transmisión", aseguró Fernández Delgado, haciendo hincapié en las oportunidades para nuevas inversiones eléctricas, pese a los desafíos que persisten durante las etapas de desarrollo y construcción.
Bajo esa perspectiva, el ejecutivo anticipa un incremento de la cartera de proyectos en los próximos años, aunque advierte que su materialización dependerá de la capacidad para superar los obstáculos administrativos, financieros y operativos.
Para Elecnor, agilizar los permisos, garantizar recursos humanos especializados y asegurar la capacidad de suministro serán aspectos determinantes para responder a una eventual aceleración del mercado.
De esta manera, Lupi reúne dos dimensiones centrales para la industria: la capacidad de desarrollar generación fotovoltaica a una altitud excepcional y la necesidad de garantizar condiciones de ejecución compatibles con los compromisos técnicos y económicos.
Con 180 MW previstos y una producción estimada de 581 GWh anuales, el proyecto representa un avance en la expansión de la cartera renovable de Statkraft en Perú. Para Elecnor, supone además un desafío de ejecución cuya evaluación definitiva estará asociada al cumplimiento de los objetivos de puesta en marcha.


