México ya no enfrenta el desafío de atraer inversiones para reactivar su mercado fotovoltaico. Ahora el reto será construirlas. Entre los 901 MW adjudicados en la licitación privada de diciembre, los 6710 MW asignados en la primera ronda del esquema de inversión mixta con la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y los 4595 MW fotovoltaicos que la Secretaría de Energía (SENER) busca adjudicar en una nueva convocatoria, el país supera los 12 GW solares con fechas de operación comercial (COD) previstas principalmente hacia 2029. El interrogante ya no pasa por quién desarrollará los proyectos, sino por cómo ejecutarlos dentro de los plazos previstos y sin repetir errores que otros mercados ya experimentaron.
En ese escenario, Héctor Erdociain, Chief Strategy Officer (CSO) y Chief Technology Officer (CTO) de Chemik Group, advierte que el mayor cuello de botella no estará en el suministro de módulos o inversores, sino en la capacidad de construcción.
"Ahora mismo en México va a haber una explosión de construcción y no va a haber gente preparada para esa construcción", sostuvo el directivo.
Para el ejecutivo, la experiencia acumulada por la industria durante la última década permite evitar muchos de los problemas que enfrentaron otros mercados durante sus primeras etapas de expansión. Sin embargo, considera que eso solo será posible si promotores, EPCistas y fabricantes dejan de enfocarse únicamente en el costo inicial de las plantas y comienzan a priorizar soluciones que simplifiquen la ejecución y reduzcan riesgos durante toda la vida útil de los activos.

"No tenemos que caer en el fallo del CAPEX, porque al final nos vamos a caer en la misma de siempre", advirtió Erdociain.
Con más de 20 años de experiencia, presencia en los cinco continentes y más de 45 GW suministrados, Chemik Group sostiene que buena parte de esa respuesta pasa por la industrialización de la construcción. Solo durante el último año la compañía entregó 6 GW, el mayor volumen de su historia.
"Lo que más nos diferencia del resto de los competidores es la innovación. Tenemos varias patentes y es lo que nos hace ser diferentes en el mercado y aportar valor real a los clientes", afirmó.
El verdadero problema aparece cuando comienza la obra
Mientras gran parte de la industria concentra la discusión en el suministro de equipos principales, Erdociain considera que las mayores ineficiencias aparecen una vez que la planta comienza a construirse.
"Todos nuestros desarrollos y patentes han venido a solucionar toda la parte constructiva, que es donde realmente pasan problemas", explicó.
La estrategia de Chemik Group consiste en trasladar procesos propios de la industria automotriz hacia la construcción fotovoltaica, buscando que las instalaciones puedan ejecutarse con mayor rapidez, menos errores y menor dependencia de mano de obra altamente especializada.
"Nuestro core ha sido la innovación y la industrialización. Venimos del mundo del automóvil y eso lo hemos traído a los parques fotovoltaicos", señaló.
El ejecutivo resume esa filosofía con una comparación sencilla. "Que tú hagas un producto que sea como un mecano para construir de manera fácil y cualquier persona con una formación mínima sepa hacerlo, es crucial”, apuntó.
Ese enfoque, asegura, cobra especial relevancia frente al volumen de proyectos que México deberá ejecutar de manera prácticamente simultánea durante los próximos cuatro años.
Como ejemplo menciona un parque recientemente desarrollado en Perú, donde Chemik suministró 465 MW en pleno desierto. "Está toda la parte eléctrica hecha ya con gente de la zona, con las comunidades de alrededor", destacó.
Según explicó, la estandarización de los procesos permitió incorporar mano de obra local sin comprometer la calidad de la instalación, un aspecto que además mejora la integración social de los proyectos.
Otro de los casos más representativos ocurrió en Taiwán, donde Chemik participó del rediseño de una planta fotovoltaica de 110 MW construida en una zona expuesta al riesgo de tsunami. La ingeniería original contemplaba una estructura elevada cuatro metros sobre el nivel del terreno, solución que disparaba el CAPEX del proyecto.
"Le rediseñamos toda la planta entera y le ahorramos 11 millones de dólares", aseguró.
La empresa modificó completamente la arquitectura eléctrica mediante una Virtual Central Station, centralizando los inversores junto al transformador y reemplazando gran parte del tendido convencional por cableado de aluminio y un sistema propio de arneses.
Según el ejecutivo, este tipo de soluciones termina consolidando relaciones comerciales de largo plazo. "Hay un cliente solo que este año nos va a pasar 1,2 GW de proyectos. Eso es que totalmente lo tienes fidelizado y aportas un valor real", afirmó.
El error que la nueva etapa mexicana todavía puede evitar
Más allá de la ingeniería, Erdociain hizo una advertencia específica sobre un componente que suele pasar desapercibido durante la construcción de las plantas: los conectores. "Los conectores fotovoltaicos son una tontería, pero llenan de incendios los parques fotovoltaicos por todos sitios", alertó.
Explica que la mayoría de esos problemas no está relacionada con el componente en sí, sino con la forma en que se instala en campo.
"Cuando un instalador lleva una crimpadora que tiene holgura y un operario pone 2.000 conectores, tienes 2.000 problemas en el proyecto y nadie lo va a verificar", sostuvo.
Por ello considera que la nueva etapa del mercado mexicano ofrece una ventaja respecto de otros ciclos de expansión: la industria ya conoce cuáles son los errores recurrentes y dispone de soluciones para evitarlos.
"Que apuesten por soluciones que realmente dan valor y dan calidad a los proyectos", concluyó.
Para Chemik Group, la próxima carrera del mercado mexicano ya no se definirá únicamente por quien obtenga los contratos, sino por quien consiga ejecutar más de 12 GW de nueva capacidad dentro de los plazos previstos, manteniendo la calidad de construcción y asegurando que los proyectos alcancen su operación comercial sin desvíos hacia 2029.

