El conflicto en Medio Oriente reactivó la volatilidad en los mercados energéticos y elevó los ingresos del almacenamiento en marzo, pero también volvió a exponer interrogantes sobre la sostenibilidad del negocio a largo plazo. Una batería de cuatro horas habría capturado 19,3 €/kW, un 17% más que en febrero, impulsada por mayores spreads en el mercado diario y una suba del gas asociada a la tensión geopolítica, según datos registrados por Aurora Energy Research.
Sin embargo, la mejora mensual convive con una señal de cautela: los ingresos se ubican 38% por debajo de marzo de 2025, debido principalmente a una caída superior al 50% en los precios de capacidad del mercado aFRR. Para Javier Pamos Serrano, Iberia Product Manager de Aurora Energy Research, el contexto actual impulsa oportunidades para BESS, aunque lejos de un escenario comparable con la crisis energética de 2022.
“Hay horas de precios más altos y comprar energía barata para venderla en esos picos es más interesante para almacenamiento”, manifestó Pamos en diálogo con Energía Estratégica. En paralelo, agregó que los servicios auxiliares, históricamente dominados por plantas térmicas, también tienden a capturar mayores precios en estos contextos.
Sin embargo, relativiza la magnitud del shock actual frente a antecedentes recientes. Aunque los precios del gas repuntaron por el conflicto, se ubican en torno a 45 o 50 euros, muy lejos de los niveles superiores a 200 euros por MWh observados durante la guerra entre Rusia y Ucrania en 2022, lo que limita un impacto más disruptivo sobre los ingresos del storage.

Pero el ejecutivo introduce un matiz relevante: el impacto del conflicto estuvo parcialmente amortiguado por fundamentos propios del sistema eléctrico. Una leve caída en la producción eólica y una mayor participación del gas empujaron spreads, aunque la alta generación renovable e hidráulica evitó movimientos más bruscos y "mitigó el impacto de la guerra".
De cara a los próximos meses, Pamos anticipó una volatilidad moderadamente creciente, aunque contenida por fundamentos del sistema. Según explicó, la elevada disponibilidad hidráulica acumulada a comienzos de año, con embalses llenos tras un período de fuertes lluvias, funciona como colchón frente a mayores sobresaltos en precios.
“En vez de saltar de generación renovable a generación térmica, que es pasar de precio cero a precios de ciento y algo, hay un colchón de generación hidráulica que puede mitigar hasta cierto punto el impacto de la guerra”, sostuvo.
Ese factor, sumado a la expansión renovable, refuerza una conclusión que el propio ejecutivo define como contraintuitiva: el conflicto elevó spreads e ingresos para BESS, pero la propia transición energética también está amortiguando ese shock.
En paralelo, otro componente que atraviesa la ecuación del almacenamiento es la evolución del costo tecnológico. Tras las fuertes caídas registradas entre 2023 y 2024 por sobreoferta y desaceleración del mercado de vehículos eléctricos, los precios de baterías muestran una tendencia de estabilización.
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“Hemos notado un descenso constante en los precios, pero no tan elevado como para revolucionar el caso de negocio para batería”, explicó el ejecutivo. A su juicio, la reducción de costos mejora gradualmente la competitividad de los proyectos, aunque todavía sin modificar por sí sola la bancabilidad del negocio. Mientras tanto, el mercado también monitorea el impacto que podría tener la reducción en China de la devolución del IVA a exportaciones de baterías, del 9% al 6%.
España mira señales de mercados maduros
Aunque España todavía no cuenta con un despliegue de sistemas BESS operativos, el interés por almacenamiento se acelera y ya suma más de 2,5 GW en tramitación, por lo que las señales que llegan desde mercados maduros como California y United Kingdom son seguidas de cerca por desarrolladores e inversores.
Justamente en esos mercados, donde el storage ya enfrenta mayores niveles de competencia, comienzan a aparecer señales sobre la sostenibilidad de ingresos, especialmente por el riesgo de canibalización en servicios auxiliares a medida que crece la penetración de baterías.
“Los ingresos de batería son elevados, pero es esperable que estos servicios auxiliares se canibalicen con rapidez”, advirtió el referente de Aurora Energy Research.
Parte de la respuesta del mercado empieza a pasar por sofisticación comercial y contratos de largo plazo. El ejecutivo destacó que incluso con menores revenues, la estrategia de optimización puede generar brechas sustanciales.
“Puede haber una diferencia de hasta 10 veces en términos de ingresos entre un trader y otro”, aseguró. En paralelo, desarrolladores analizan tolling agreements para respaldar financiamiento y dar certidumbre a proyectos, mientras España también observa con atención cómo evolucionan los mercados de capacidad.
En ese punto, Pamos introdujo una advertencia: Aunque California construyó buena parte de su pipeline apoyado en mecanismos como Resource Adequacy, considera poco probable replicar esa dinámica en el mercado español.
“No esperemos precios tan altos del mercado de capacidad como en California que puedan atraer tanta inversión en batería”, sostuvo.

