Los contratistas EPC latinoamericanos encuentran espacio en proyectos renovables de mayor escala a partir de una ventaja operativa concreta: conocimiento del terreno, capacidad de movilización local, estructuras propias y menor dependencia de subcontratistas para sostener el ritmo de construcción.
Frente a compañías internacionales que desembarcan con procedimientos consolidados pero tercerizan una proporción relevante de la ejecución, el control directo de ingeniería, maquinaria y personal puede transformarse en un diferencial cuando los proyectos superan los 100 MW y la logística pasa a determinar el cronograma.
El caso de SolarDQD evidencia esa dinámica. La compañía ejecuta actualmente el EPC de El Quemado, en Las Heras, Mendoza, uno de los parques solares más grandes de Argentina, con 305 MW de potencia, más de 550.000 paneles fotovoltaicos, 40 centros de transformación y un plazo total de construcción de 16 meses.
Sobre ese proyecto, la compañía buscó sostener un ritmo promedio cercano a 1 MWac por día, equivalente a aproximadamente 1,3 MWdc. Hecho que supone movilizar cada jornada unos 2000 módulos, 25 trackers y 250 hincas durante un año.

SolarDQD define el esquema operativo como una línea de producción móvil. La premisa es controlar directamente cada cuello de botella y reasignar recursos hacia la tarea crítica cuando aparecen demoras externas, problemas climáticos o retrasos en suministros internacionales.
“Para 300 MW, la logística total ronda ~1000 contenedores de módulos y más de 2000 camiones entre estructura, cables y equipos. Mientras que en términos de personal, una obra de 300 MW es administrar un pueblo de 400 personas en el medio del desierto: transporte, comida, agua, salud, seguridad, convivencia, capacitación. El montaje de paneles es la parte fácil”, explicaron desde la firma argentina en diálogo con Energía Estratégica.
“Un parque de 300 MW no se entrega el último día; se va entregando. Eso exige que ingeniería, construcción y comisionado convivan simultáneamente en el mismo predio, con partes ya energizadas y partes en montaje. Eso es lo que una empresa chica no sabe gestionar: trabajar al lado de instalaciones vivas”, agregaron.
Para responder a ese esquema, SolarDQD apoya su ejecución en ingeniería propia, unos 80 ingenieros, flota propia y una estructura que supera las 1000 personas, además de experiencia acumulada en parques fotovoltaicos.
Sin embargo, la lógica constructiva cambia por completo según el tamaño de los proyectos y la diferencia entre ejecutar 20, 50 o más de 100 MW no es solamente cuantitativa.
“De 20 a 100 MW no multiplicas por cinco la obra: cambias de industria. Pasás de administrar una obra a administrar una cadena de suministro”, subrayaron desde la compañía.
En una obra de 20 MW, SolarDQD identifica una estructura relativamente convencional: un jefe de obra, dos o tres frentes y entre 100 y 150 personas, con el clima y el terreno como principales variables.
A partir de los 50 MW aparece la necesidad de industrializar la construcción. Los procedimientos, los frentes simultáneos y la planificación de acopios pasan a ser determinantes.
Por encima de 100 MW, el cuello de botella vuelve a cambiar. La gestión, la cadena de suministro, el capital de trabajo y el backoffice ganan peso frente a la propia ejecución física.
La empresa identifica además dos momentos particularmente críticos: los primeros 45 días y los últimos 30. En el arranque, una demora compromete todo el cronograma. Por esa razón, SolarDQD moviliza inicialmente alrededor de 40 personas con experiencia previa para marcar el ritmo operativo desde el comienzo y evitar una curva de aprendizaje extensa.
En tanto que en el cierre, el desafío pasa a la última milla eléctrica, el comisionado y la puesta en marcha, donde la disponibilidad propia de equipos busca reducir contingencias.
“El cuello de botella nunca está donde uno cree: casi siempre es logística, no montaje, tener todos los equipos disponibles y con redundancia nos permite responder cualquier eventualidad. La ingeniería propia es lo que permite resolver un desvío en 48 horas en vez de 3 semanas. La calidad no se inspecciona al final: se construye con QA/QC embebido en el frente”, resaltaron desde SolarDQD.
Del EPC a generación, baterías y expansión regional
La firma que llegó a superar los 1200 MW ejecutados y concentrar más del 70% del mercado argentino de EPC solar, comenzó su desembarco regional con la convicción de que su modelo puede replicarse fuera de sus fronteras.
Por lo que la gran pregunta es si ese modelo se puede replicar en LATAM, a lo que responden con contundencia: “Si se puede y lo estamos haciendo”.
Argentina, Uruguay y Perú ya forman parte de su mapa operativo, mientras Paraguay y Ecuador aparecen entre los siguientes mercados previstos.
“Lo exportable es el sistema: procedimientos, ingeniería, planificación, control de costos y —sobre todo— los mandos medios. Ese es el activo escaso. Lo no exportable es la mano de obra masiva, que siempre se contrata y forma localmente”, añadieron.
La estrategia apunta a trasladar a la región tanto la experiencia constructiva de la compañía como su reciente apuesta por la generación de energía, de modo que la intención es salir a la región con el set de servicios y también con la generadora para ampliar el portfolio y competir en nuevos mercados.
“El EPC es nuestra empresa principal pero dependemos del backlog y esto es variable, la generación es la previsibilidad que nos permite mantener la estructura El EPC genera flujo, escala rápido, pero es cíclico y se valúa a múltiplo bajo. Generación tiene EBITDA recurrente, contractualizado, se valúa a múltiplo alto, se apalanca con project finance y mantiene activa al EPC”, explicaron.
Y el foco no estará únicamente en fotovoltaica, sino que a través de su unidad comercializadora, DQD ya consolidó un hito en sistemas BESS al adjudicarse 8 proyectos stand-alone por 149,5 MW en la licitación “AlmaSADI” de Argentina (sobre un total de 700,5 MW asignados luego de un proceso que recibió ofertas por +8000 MW).
“Hoy el EPC pesa la mayoría de los ingresos, pero el objetivo es que la generación pese la mayoría del EBITDA. La adjudicación de 149,5 MW de BESS en Chaco es el punto de inflexión de esa transición”, afirmaron.
La combinación de construcción, activos propios y almacenamiento busca sostener una estructura que ya opera a una escala muy distinta de la de hace dos años.
Y en ese modelo, el objetivo de ejecutar 1 MWac diario funciona menos como una métrica aislada de productividad que como resultado de una organización capaz de controlar simultáneamente ingeniería, suministro, logística, personal, equipos, calidad y comisionado.

