Corea del Sur planifica designar 25 GW de zonas preliminares para nuevos parques eólicos offshore hacia 2031, como parte de una estrategia con la que pretende acelerar el despliegue de esta tecnología y alcanzar 45 GW de capacidad acumulada en 2040.
El Gobierno estima que esas áreas permitirán materializar alrededor de 20 GW adicionales de generación marina. La hoja de ruta contempla llegar a 3,1 GW instalados en 2030, 25 GW en 2035 y 45 GW cinco años más tarde.
Pero el salto de escala llegará acompañado por un cambio de fondo en la forma de desarrollar los proyectos: el Estado pasará a identificar los emplazamientos, una tarea que hasta ahora recaía principalmente sobre las empresas, que debían seleccionar las áreas, dialogar con las comunidades y tramitar los permisos.
La primera zona preliminar está prevista antes de que finalice 2026, mientras que los parques originados íntegramente bajo el nuevo esquema podrían comenzar a entrar en funcionamiento a partir de 2033.

Para seleccionar las áreas, las autoridades utilizarán una red de información que reúne 301 conjuntos de datos y regulaciones espaciales marinas, con variables vinculadas al recurso eólico, condiciones ambientales, actividad pesquera, tráfico marítimo y operaciones militares.
El objetivo es detectar de antemano los emplazamientos con mejores condiciones y reducir parte de la incertidumbre que enfrentan los desarrolladores antes de comprometer inversiones.
Una vez identificadas las zonas preliminares, comenzará el diseño básico y la consulta público-privada. Posteriormente se avanzará con la designación de las áreas de desarrollo, la selección de las empresas, la aprobación de los planes de implementación, la construcción y finalmente la puesta en operación.
El Gobierno también revisará los principales requisitos regulatorios junto con los ministerios involucrados durante las etapas iniciales.
Una vez seleccionadas las compañías, hasta 42 asuntos vinculados con permisos podrán gestionarse conjuntamente bajo la Ley de Energía Eólica Marina, en lugar de que cada desarrollador deba recorrer individualmente los distintos procedimientos.
La estrategia apunta así a intervenir antes de que los proyectos lleguen a las empresas, buscando reducir costos y tiempos de desarrollo y mejorar la previsibilidad de la cartera offshore.
El Estado toma el control de la planificación de los proyectos
El nuevo modelo también modifica la manera en que se buscará obtener aceptación local. Los gobiernos territoriales liderarán organismos consultivos público-privados en los que participarán residentes y comunidades pesqueras desde las primeras etapas.
Entre los asuntos a abordar estarán el reparto de beneficios y las medidas de coexistencia con la actividad pesquera, uno de los factores que el Gobierno pretende incorporar antes de que los proyectos alcancen fases avanzadas.
Esto supone una diferencia respecto del esquema anterior, bajo el cual eran los propios desarrolladores quienes debían identificar los terrenos, iniciar las consultas con residentes y posteriormente avanzar con la tramitación.
El sistema también contempla mecanismos para que proyectos existentes puedan acogerse al nuevo marco de la Ley de Energía Eólica Marina, siempre que cumplan los requisitos establecidos.
La hoja de ruta fue aprobada el 2 de septiembre durante la primera reunión del Comité de Generación de Energía Eólica Marina, que además designó a 12 representantes del sector privado. Kim Beom-seok, profesor de la Universidad Nacional de Jeju, asumió la presidencia de ese segmento.
“Las medidas para ampliar el despliegue y fortalecer la competitividad industrial que han sido analizadas por el Comité Público-Privado para la Mejora de la Competitividad de la Energía Eólica Marina han dado un paso más a través del Comité Interministerial de Generación de Energía Eólica Marina”, sostuvo Kim.
Con el nuevo esquema, Corea del Sur busca que la planificación estatal reduzca parte de las barreras que han condicionado el desarrollo offshore y construya una cartera ordenada antes de seleccionar a los operadores.
Los 25 GW anunciados para 2031 corresponden a zonas preliminares y no a capacidad que necesariamente estará instalada para ese año. El objetivo es que constituyan la base territorial y regulatoria para sumar unos 20 GW y acelerar posteriormente el despliegue hasta los 25 GW operativos en 2035 y 45 GW en 2040.

