“El Sistema Eléctrico Nacional de Cuba requiere actualmente una intervención estructural que combine recuperación de capacidad de generación en grupos electrógenos distribuidos en el territorio nacional, estabilización del parque térmico, continuar la incorporación planificada de parques solares con almacenamiento de energía, la reconstrucción y modernización de las redes eléctricas y la gestión de la demanda”.
Así lo plantea Víctor Puentes, especialista en energía residente actualmente en Madrid, con experiencia en la dirección de empresas energéticas en Cuba, quien considera que la crisis no puede resolverse mediante una única tecnología ni con medidas aisladas.
Su diagnóstico parte de un sistema con una demanda máxima del orden de los 3200 MW pero con una disponibilidad efectiva muy inferior en estos momentos.
La diferencia entre capacidad instalada y capacidad realmente despachable constituye uno de los principales problemas operativos del Sistema Eléctrico.

Pasos necesarios a corto y mediano plazo
Para recuperar de inmediato una capacidad de generación qué permita eliminar, en un corto plazo, los largos apagones que mantienen a la población, la sociedad, los servicios y la industria en una real crisis y mientras se rehabilita la generación terrestre, el especialista plantea que se debe proceder a “incorporar de forma inmediata y temporal un grupo de patanas flotantes de generación”.
“Estas unidades deberán distribuirse en diferentes bahías de la isla y conectarse a subestaciones y redes de subtransmisión o transmisión con capacidades revisadas suficientes. Su función sería aportar generación estable a ciudades, instalaciones industriales y cargas prioritarias, casi de inmediato y además cubrir picos de demanda y contingencias”, remarca Victor Puentes.
“Las patanas no deberán utilizarse como un sustituto permanente del parque nacional energético, sino como una solución de choque durante el periodo de recuperación de las unidades terrestres”, agrega.
El especialista propone contratos de duración limitada, transparentes y vinculados a objetivos operativos concretos. También señala que su incorporación, por su alto costo, requerirá créditos gubernamentales de largo plazo y garantías de suministro de combustible.
La selección de los emplazamientos tendría que considerar la capacidad de evacuación de la red, la infraestructura portuaria, la logística de combustible y el estado de las subestaciones próximas.
Siguientes pasos simultáneos: Recuperar entre 1500 y 2000 MW de generación distribuida a lo largo del país.
La primera prioridad debiera ser la rehabilitación acelerada de la generación distribuida basada en motores diésel y fuel oil.
¿Por qué? Cuba dispone de una capacidad relevante instalada en este tipo de unidades, pero su disponibilidad habría caído por debajo del 30 % debido a la falta de mantenimiento, repuestos, componentes críticos y combustible.
Por lo que Puentes propone implementar un programa nacional que incluya revisión de motores, adquisición de repuestos, recuperación de sistemas auxiliares y contratos de mantenimiento con fabricantes y proveedores especializados.
Con combustible asegurado y una ejecución coordinada, estima que sería posible recuperar más de 1500 MW de capacidad firme durante los próximos meses.
“La ventaja de esta alternativa es que permitiría utilizar emplazamientos, conexiones, subestaciones e infraestructura ya existentes. Frente a la construcción de nuevas centrales, la rehabilitación de activos instalados podría aportar resultados en plazos considerablemente más cortos”, indica.
“No obstante, la recuperación debe estar acompañada de un esquema permanente de mantenimiento, inventarios de repuestos y contratos de soporte técnico. De lo contrario, la disponibilidad volvería a deteriorarse en poco tiempo”, añade.
Otro de los pasos simultáneos estaría vinculado con definir qué centrales térmicas pueden recuperarse. Es decir, recuperar la infraestructura termoeléctrica vital para la estabilidad del Sistema Nacional Eléctrico.
Varias unidades cubanas operan más allá de su vida útil original y registran indisponibilidades frecuentes. Por ello, Puentes plantea abandonar una estrategia homogénea y realizar una evaluación técnica individual de cada bloque.
“Las unidades que aún puedan aportar confiabilidad deberían recibir reparaciones capitales selectivas. Por otra parte, aquellas que se encuentren estructuralmente agotadas tendrían que incorporarse a un programa progresivo de sustitución”, menciona el entrevistado.
El objetivo sería mantener un núcleo de termoeléctricas eficientes y predecibles capaz de aportar generación sincrónica, inercia, regulación de frecuencia y capacidad de operación continua.
“En un sistema con poca reserva, la salida imprevista de una unidad puede provocar desviaciones de frecuencia y desconexiones en cascada. Por ello, la recuperación térmica no debe medirse únicamente en potencia nominal, sino en disponibilidad, tasa de fallos y capacidad real para permanecer en servicio”, complementa Puentes.
¿Y para las energías renovables? El foco debiera estar puesto en la instalación de generación con energías renovables con almacenamiento y estudios de evacuación.
“La expansión fotovoltaica y otras instalaciones con energía renovables son necesarias para reducir el consumo de combustible, pero debe avanzar bajo criterios técnicos de integración. La generación solar permite aliviar el déficit durante las horas centrales del día, aunque no resuelve por sí sola el pico nocturno ni aporta automáticamente los servicios de estabilidad que necesita la red”, subraya el especialista en energía residente actualmente en Madrid.
Por eso, Puentes plantea que debe continuar la instalación de nuevos parques solares siempre acompañados por sistemas BESS (sistema de almacenamiento de energía basado en baterías) y estudios previos de capacidad de evacuación de la energía.
El almacenamiento podría aportar distintas funciones:
- Desplazamiento de energía solar hacia la tarde y la noche.
- Regulación rápida de frecuencia.
- Control de tensión.
- Reserva operativa.
- Reducción de rampas.
- Apoyo a la formación y sincronización de microislas.
- Disminución de vertimientos renovables.
Aunque la potencia y duración de cada BESS deberían definirse en función de las necesidades del nodo y no mediante un criterio uniforme para todos los proyectos.
“Antes de conectar nueva generación renovable también sería necesario analizar la capacidad térmica de las líneas, los niveles de cortocircuito, la regulación de tensión, el comportamiento ante contingencias y la capacidad disponible en los transformadores. La expansión renovable debe coordinarse por supuesto con las inversiones en las redes”, manifiesta.
“Por otra parte debe incluirse en el desarrollo y expansión de la generación con energías renovables los parques eólicos algunos ya existentes en el norte de la provincia oriental de Holguín, zona que posee un potencial eólico ya bien estudiado por especialistas cubanos”, agrega.
Redes eléctricas: La recuperación de la generación no será suficiente si las redes no pueden transportar y distribuir la energía.
Puentes identifica como prioridades el refuerzo de corredores energéticos saturados, la modernización de subestaciones de varios niveles de voltaje, la revisión y mejoramiento de circuitos de distribución, junto con la sustitución de los transformadores de distribución sobrecargados.
“La sobrecarga sostenida incrementa las pérdidas, eleva la temperatura de operación, acelera el envejecimiento del aislamiento y aumenta el riesgo de averías. Además, las reconexiones posteriores a apagones prolongados producen entradas simultáneas de carga que pueden someter a transformadores y circuitos a esfuerzos adicionales”, contextualiza.
Bajo su mirada, el plan de redes debería incluir
- Sustitución y repotenciación de transformadores.
- Modernizar la fabrica de transformadores de distribución.
- Creación de talleres de reparación de transformadores en todas las provincias.
- Refuerzo de líneas de transmisión y subtransmisión.
- Reconfiguración de circuitos saturados.
- Modernización de protecciones.
- Compensación de potencia reactiva.
- Automatización de subestaciones.
- Mejora de las telecomunicaciones operativas.
¿Cuáles son otros pasos simultáneos? Uno de ellos es el uso de un sistema de supervisión, control, y adquisición de datos (SCADA) nacional plenamente operativo, considerando que la operación de una red debilitada exige disponer de telemedida, supervisión en tiempo real y capacidad de control remoto sobre subestaciones, interruptores y equipos de maniobra.
“El operador debe conocer de forma inmediata los flujos de potencia, niveles de tensión, frecuencia, carga de transformadores y estado de las protecciones. En un SEN con escasa reserva, la automatización resulta fundamental para aislar fallos, evitar su propagación y acelerar los procesos de restauración mediante microislas eléctricas”, plantea Puentes.
Asimismo, la recuperación del sistema también requiere actuar sobre las pérdidas eléctricas, que alcanzan ya más del 13%. Y una reducción de pocos puntos porcentuales permitiría liberar una cantidad relevante de energía sin construir nueva generación.
“El programa debería incluir balance de fases, renovación de conductores, sustitución de transformadores ineficientes, corrección de niveles de tensión, mejora de la medición y reducción de pérdidas no técnicas”, detalla.
En paralelo, Puentes esboza la idea de desarrollar un plan de eficiencia energética orientado a grandes consumidores, industrias, sistemas de bombeo, climatización y cargas capaces de desplazar su consumo fuera de los horarios críticos.
“La gestión de demanda debería contribuir a reducir el pico, mejorar el factor de carga y disminuir la necesidad de generación de emergencia”, señala el entrevistado.
Finalmente la estrategia propuesta por Puentes para recuperar el Sistema Electrico Nacional de Cuba puede resumirse en una secuencia de los siguientes pasos.
- Incorporar patanas como respaldo inmediato y temporal.
- Asegurar combustible y recuperar generación distribuida.
- Ejecutar reparaciones selectivas en el parque de las termoeléctricas y sustituir las unidades que ya no sean técnicamente recuperables.
- Reforzar transmisión, subtransmisión y distribución de las redes.
- Completar la automatización y el SCADA nacional.
- Expandir las renovables de acuerdo con la capacidad de la red incorporando el almacenamiento. (BESS)
- Reducir pérdidas y gestionar la demanda.
El problema eléctrico cubano no es únicamente un déficit de generación. Es una crisis de capacidad firme, confiabilidad, combustible, infraestructura de red y control operativo. Por ello, la estabilización del SEN requiere una planificación integrada de generación, transmisión, distribución y servicios auxiliares.
“La recuperación del sistema eléctrico cubano no depende de una sola tecnología ni de una sola decisión. Es un problema de ingeniería que exige estudios profundos, planificación, disciplina operativa y ejecución rigurosa”.
En Cuba existe la capacidad técnica suficiente para enfrentar estas transformaciones pero se requiere, concluye Puentes, el financiamiento a mediano y largo plazo.

