La robótica comienza a ampliar su lugar dentro de los proyectos fotovoltaicos de Latinoamérica. A las soluciones utilizadas durante la operación y mantenimiento se suman nuevas aplicaciones para el montaje de módulos, mientras la compatibilidad con trackers y estructuras empieza a ganar relevancia desde las primeras etapas de los proyectos.
La evolución fue uno de los temas planteados durante The smarter E South America 2026, evento realizado del 25 al 27 de agosto en São Paulo, donde Enertrack y Sunpure mostraron la integración entre sistemas de seguimiento y soluciones robotizadas.
Más allá de la solución desarrollada entre ambas compañías, la conversación deja entrever un cambio más amplio: a medida que aumenta la automatización de las centrales, los equipos ya no pueden pensarse necesariamente como componentes independientes.
“La integración con el tracker es muy importante. Es muy importante que el mercado, tanto las empresas EPC como los clientes, sepan que empresas como Enertrack ponen mucho foco a esa integración para optimizar los dos sistemas, tanto el sistema de tracker como el robotizado, porque el trabajo en conjunto es clave”, sostuvo José Carlos Montoro, Global Business Development Director de Sunpure, en diálogo con Energía Estratégica.

“Lo que los clientes quieren garantizar es esa integración entre los dos sistemas y los dos componentes, evidentemente para mantener las garantías, y para mantener la performance tanto del tracker como la performance de los robots”, agregó.
La automatización avanza desde el O&M hacia la construcción
Ese cambio amplía el papel que puede cumplir la robótica dentro de una central. Además de las tareas de limpieza durante la operación, ya existen equipos destinados específicamente a la instalación de módulos.
Sunpure, por ejemplo, cuenta con un robot de montaje fotovoltaico que puede trabajar con trackers 1P y 2P, además de estructuras de inclinación fija, a la par que dispone diferentes sistemas robotizados para limpieza y O&M.
“La instalación robotizada de módulos busca reducir la dependencia de mano de obra, aumentar la productividad y estandarización del montaje, mejorar HSE y aportar mayor predictibilidad a los costes y plazos de construcción”, comentó Montoro.
“Seguro que ahora con esta compatibilidad y toda esta integración aportamos más ventajas al cliente”, señaló Diego Silva, Regional Sales Manager de Enertrack, quien puso énfasis en la compatibilidad entre tecnologías y en la posibilidad de abarcar distintas etapas del proyecto.
Montoro también vinculó la automatización con la operación de largo plazo de las plantas: “La robótica permite generar valor durante todo el ciclo de vida de la planta: durante la construcción, mejorando productividad, seguridad, calidad y predictibilidad; y durante la operación, optimizando OPEX, consumo de agua y mano de obra, además de reducir las pérdidas por soiling y mejorar la producción energética”.
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El uso de sistemas autónomos para reducir el consumo de agua ya encuentra aplicaciones concretas en Latinoamérica. En Chile, una tecnología desarrollada por una spin-off de la Universidad Técnica Federico Santa María fue validada este año en una planta fotovoltaica de la Región de Antofagasta para realizar limpieza continua sin utilización de agua.
México, Chile, Perú y Argentina bajo la lupa
La velocidad de adopción, sin embargo, no es homogénea dentro de la región: “Brasil atraviesa un escenario más desafiante para el desarrollo de nuevos proyectos, aunque continuará siendo uno de los mercados solares más importantes de Latinoamérica”, señaló el Global Business Development Director de Sunpure .
“México es el país que está en alto, tenemos muchas oportunidades”, afirmó Silva, por su parte.
El mercado mexicano tiene, además, un antecedente concreto en materia de automatización. En la Central Fotovoltaica Puerto Peñasco, en Sonora, está documentada la utilización de robots para labores de limpieza y mantenimiento de paneles, además de sistemas computarizados para automatizar procesos del complejo.
“CFE ya tomó la decisión hace ya unos años de incorporar robótica en sus proyectos. Nosotros ya tenemos dos con ellos en México, Puerto Peñasco 3 (300 MW) y Puerto Peñasco 4 (280 MW)”, aseguró.
“Además, tenemos certificaciones internacionales, incluidas para el mercado mexicano. Es decir, estamos listos para atender las demandas del mercado”, añadió.
Del componente individual a una planta integrada
Para las empresas, México no será el único mercado donde esta discusión cobrará fuerza. Montoro también señaló a Perú y Chile entre los países donde observa mayor actividad de la robótica y ubicó a Argentina como un mercado que comienza a ganar relevancia para estas soluciones.
Las diferencias entre países obligan, según Silva, a trasladar aprendizajes entre mercados y adaptar la estrategia al ritmo de desarrollo de cada uno.
La discusión, por lo tanto, empieza a desplazarse desde la incorporación aislada de un robot hacia la forma en que distintas tecnologías interactúan durante la vida útil de una central.
La propia oferta tecnológica ya refleja ese movimiento: existen robots para montaje capaces de operar sobre distintas configuraciones de trackers y sistemas de limpieza que pueden vincular su funcionamiento con información proveniente del tracker y del SCADA de las plantas.

