Dolores Sánchez asumió la presidencia de la Asociación Española de Almacenamiento de Energía (ASEALEN) en un momento decisivo para el desarrollo del almacenamiento en España.
Con el sector a la espera de la implementación del mecanismo de capacidad y de las primeras subastas que permitan dar señales económicas estables a los inversores, la ingeniera industrial llega a la asociación tras construir una trayectoria en algunos de los mercados eléctricos más avanzados de Europa.
"El almacenamiento en España está despegando todavía frente a otros países europeos en los que sí que está más desarrollado. Eso me ha dado un buen punto de partida para poder aplicar esos conocimientos aprendidos fuera de España", manifestó la nueva presidenta de ASEALEN.
Tras graduarse como ingeniera industrial con especialidad en electricidad y electrónica, Sánchez desarrolló toda su carrera profesional en el sector eléctrico. Sus primeros años estuvieron vinculados al funcionamiento de los mercados energéticos, donde trabajó en el área de trading de energía por cinco años y adquirió una visión sobre la operación de los mercados mayoristas.

Posteriormente dio el salto a la consultoría estratégica para empresas del sector energético, una etapa que, según explica, le permitió ampliar su perspectiva sobre el funcionamiento de las compañías eléctricas a escala internacional. Más tarde se incorporó al desarrollo de negocio, con proyectos centrados inicialmente en el Reino Unido e Islandia, donde comenzó a profundizar en la integración de activos renovables en mercados mayoristas, los contratos de compraventa de energía (PPA) y la creciente necesidad de incorporar flexibilidad al sistema eléctrico.
Ese recorrido continuó en Alpiq, compañía en la que lleva siete años ocupando posiciones de desarrollo de negocio con foco en activos flexibles y almacenamiento. Durante los primeros años trabajó principalmente sobre oportunidades en Alemania y Francia, mercados europeos más avanzados en materia de almacenamiento, hasta que hace alrededor de tres años volvió a concentrar su actividad en España. Aunque inicialmente el foco estuvo puesto en el hidrógeno, rápidamente pasó a liderar la búsqueda de oportunidades de inversión en almacenamiento energético.
"Toda la etapa anterior que he tenido en Alpiq me ha servido para entender muy bien qué valor damos a esta flexibilidad, a este almacenamiento, desde un punto de vista internacional", sostuvo Sánchez.
Y agregó: "Tenemos que aprender de todos los países. Todos tienen particularidades de las que podemos extraer enseñanzas... porque cada país tiene sus necesidades y su mix energético”.
La relevancia del momento no es menor. El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) fija un objetivo de 22,5 GW de almacenamiento para 2030, una meta que exigirá acelerar el despliegue de nuevas instalaciones y resolver buena parte de las barreras regulatorias e inversoras que hoy identifica el sector. En ese contexto, la implementación del mecanismo de capacidad aparece como una de las principales herramientas para ofrecer certidumbre a los inversores y facilitar la financiación de nuevos proyectos.
Mercado de capacidad: la clave para destrabar inversiones
Uno de los principales hitos para el sector fue la reciente aprobación del mecanismo de capacidad por parte de la Comisión Europea. "Es una noticia muy positiva porque aporta una señal de largo plazo que el sector ya venía reclamando desde hace muchos años", afirmó Sánchez.
A su juicio, este instrumento permitirá reconocer el valor que aportan los recursos capaces de garantizar firmeza y flexibilidad al sistema eléctrico, facilitará la financiación de nuevos proyectos y contribuirá a desbloquear decisiones de inversión. Sin embargo, advierte que el trabajo aún no está terminado.
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"Es fundamental que se establezca un calendario de implementación con rapidez y urgencia para que podamos trasladar esas señales a proyectos concretos", remarcó.
Las expectativas del sector están puestas ahora en la reglamentación pendiente y en la primera convocatoria del mecanismo. De acuerdo con las previsiones que manejan distintos actores de la industria, las primeras subastas del mercado de capacidad podrían celebrarse a comienzos de 2027, una vez aprobadas la Orden Ministerial y la resolución específica que definirá aspectos clave como los coeficientes de firmeza o los límites de volumen de capacidad a contratar.
Ese calendario también coincide con el horizonte que hoy manejan bancos, fondos e inversores para el mercado español. Diversos actores financieros identifican 2027 como un punto de inflexión para la rentabilidad de la energía solar, en un contexto marcado por la creciente canibalización de precios y una mayor volatilidad del mercado. En ese escenario, el almacenamiento con baterías aparece como la principal herramienta para capturar valor adicional mediante arbitraje, servicios de ajuste y, próximamente, los ingresos asociados al mercado de capacidad.
¿Cuáles son las prioridades de la asociación?
Más allá del mecanismo de capacidad, Sánchez considera que todavía existen obstáculos que impiden acelerar el despliegue del almacenamiento.
"Lo que se necesita son unos plazos de implementación que sean adecuados, un reconocimiento adecuado de lo que aporta el almacenamiento al sistema y una suficiencia del horizonte de retribución”, señaló la ejecutiva.
Según explicó, los principales obstáculos son la incertidumbre regulatoria, la falta de ingresos estables y las demoras administrativas. Y agregó que, aunque la regulación avanzó significativamente durante los últimos dos años, aún existen referencias normativas heredadas que no se adaptan plenamente al almacenamiento y generan incertidumbre entre los desarrolladores.
Para la nueva presidenta, otro de los ejes de su gestión será mantener el carácter abierto que históricamente impulsó ASEALEN respecto de las distintas tecnologías de almacenamiento. Lejos de centrar el debate únicamente en las baterías, sostiene que el desarrollo del sector requiere aprovechar las fortalezas de cada solución tecnológica disponible.
"No existe una única solución tecnológica para el almacenamiento. Hay que combinar equilibradamente todas las tecnologías que hay", afirma.
En ese sentido, explicó que, si bien actualmente las baterías y el bombeo concentran el mayor grado de madurez tecnológica, la asociación también seguirá impulsando otras alternativas, como el almacenamiento térmico y las tecnologías emergentes de larga duración, con el objetivo de construir un sistema eléctrico más flexible y resiliente.
De cara a los próximos años, la nueva presidenta de ASEALEN asegura que su objetivo será consolidar el trabajo realizado por la anterior conducción y acompañar al sector en una etapa que considera decisiva.
"Hay que consolidar este legado y dar un paso más: pasar de la planificación a la materialización de toda la potencia de almacenamiento que el sistema precisa", sostuvo.
Con ese objetivo, la nueva presidenta de ASEALEN aspira a que su mandato coincida con el paso definitivo del almacenamiento desde la planificación hacia la ejecución. Para ello, considera imprescindible consolidar un marco regulatorio estable, acelerar la implementación del mercado de capacidad y reconocer el valor que esta tecnología aporta al sistema eléctrico. Solo así, sostiene, será posible acompañar el crecimiento renovable con la flexibilidad, estabilidad y seguridad de suministro que demandará España durante los próximos años.

