Celsia fue uno de los grandes protagonistas de la subasta de energía de largo plazo de Colombia. La compañía concentró la mayoría de la energía asignada en el Producto 3, destinado a nuevos proyectos renovables con sistemas de almacenamiento, y adjudicó la totalidad del volumen que las reglas de competencia le permitieron presentar.
“Queríamos tener una presencia fuerte en los productos tres y cuarto, teníamos portafolio incluso para el dos. Pero por temas estratégicos quisimos apuntar fuertemente con un portafolio relevante de proyectos para esas dos categorías”, aseguró Gabriel Salazar, Líder de Almacenamiento en Celsia, en diálogo exclusivo con Energía Estratégica.
El directivo califica el proceso como exitoso por haber abierto espacio a proyectos híbridos y confirmado una fuerte demanda por energía renovable en horario nocturno.
Sin embargo, Salazar apuntó: “Llegamos con una apuesta masiva, pero lamentablemente el indicador de competencia nos limitó la energía que podríamos colocar. La conclusión importante es que hay un apetito muy fuerte del lado de la demanda”.

Según manifestó el ejecutivo, el resultado alcanzado representa cerca del 25% del portafolio que Celsia tenía disponible para participar en el mecanismo. Es decir, la empresa todavía conserva alrededor del 75% de esa cartera híbrida para impulsarla mediante otras alternativas comerciales.
El porcentaje restante no es interpretado por la compañía como capacidad paralizada. Por el contrario, el comportamiento de los compradores confirmó que existe espacio para colocar esa energía mediante otros mecanismos
“Hay otros caminos, otras herramientas o formas de poder comercializar esa energía como contratos, acuerdos o próximas subastas, entendiendo ya que hay una necesidad desde el lado de la compra”, sostuvo el ejecutivo.
Esta lectura se apoya en la diferencia observada entre los volúmenes demandados y la energía que finalmente pudo contratarse. Para Celsia, la convocatoria permitió obtener una señal sobre el interés de los comercializadores y el valor que asignan a la generación renovable entregada fuera de las horas solares.
Cabe recordar que el balance general de la subasta dejó 995 MW solares y cerca de 100 MW en baterías adjudicados, repartidos entre cuatro empresas y seis proyectos. Los productos 2 y 3 fueron los únicos que completaron la asignación, mientras que las categorías 1 y 4 quedaron sin contratos.
El Producto 3 reunió contratos para dos bloques horarios por un total de 270 MW de plantas solares más 100 MW de baterías. El primero se extiende entre las 08:00 y las 18:00, mientras que el segundo comprende la franja de 18:00 a 22:00. Celsia fue adjudicado con el Parque Solar Andrómeda, con punto de conexión a la subestación Toluviejo 220 kV. La empresa tiene el objetivo de que entre en operación en 2028, aunque el contrato de la subasta comienza a partir del 1 de energo del 2031. La compañía también participó como offtaker en su rol de comercializadora de energía en el producto 2.
La asignación de la categoría 3 alcanzó 390 MWh-día. Las compradoras fueron Empresa de Energía de Pereira y Empresa de Energía del Quindío. La diferencia entre los resultados de los productos 2 y 3 entrega una primera señal económica. La categoría exclusivamente solar cerró en $246,13 por kWh, mientras que el esquema híbrido alcanzó $315,87 por kWh, lo que representa una prima cercana al 28%.
“Había una disposición de la demanda de comprar un valor que finalmente lo que está diciendo es que estamos valorando la entrega de esa energía en un momento escaso, que es una punta dos como lo llamamos en Colombia”, sostuvo Salazar.
El Producto 4 dejó una señal pendiente para las baterías
La estrategia de Celsia no terminaba en el Producto 3. La empresa también había preparado una participación relevante para el Producto 4, diseñado exclusivamente para suministrar energía entre las 18:00 y las 22:00 mediante sistemas de almacenamiento.
Para la compañía, este segmento representaba una oportunidad para conocer cuánto estaba dispuesto a pagar el mercado colombiano por un bloque abastecido exclusivamente desde un sistema de almacenamiento.
“Para el Producto 4 no había una referencia. Si uno se analiza quí en la historia en Colombia, no había como un precio básico de referencia”, explicó el ejecutivo.
La categoría, sin embargo, no llegó a ejecutar el algoritmo de adjudicación. Tres vendedores habían alcanzado la instancia de presentación, pero uno de ellos se retiró cuando los participantes tuvieron que ajustar sus volúmenes para cumplir el indicador de competencia.
“En realidad fuimos tres los que pudimos llegar a ese momento. Hicimos unas ofertas, entregamos energía y precios”, relató Salazar.
La salida de uno de los agentes dejó al Producto 4 por debajo del mínimo exigido y bloqueó la continuidad del procedimiento. Además de impedir la contratación de los proyectos, el desenlace evitó que se formara una referencia pública de precio para esa franja horaria.
Celsia esperaba que el comportamiento observado en el Producto 3 se trasladara a la siguiente jornada. La prima registrada frente a la categoría solar sugería que los compradores estaban dispuestos a reconocer el valor del almacenamiento.
“Uno cree que hay un apetito alto. No sé si de las mismas 9.2 GWh que estaban buscando el Producto 2 y 3, pero seguramente hay una buena cantidad”, estimó el directivo.

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¿Qué modificaciones esperan para futuras rondas?
Aunque Salazar evalúa positivamente la subasta, identifica ajustes necesarios para ampliar la participación y evitar que los proyectos híbridos queden fuera por reglas diseñadas para mercados más maduros.
La primera observación se concentra en el indicador de competencia. Las condiciones exigían un mínimo de tres oferentes y limitaban a cada participante a un máximo del 40% de toda la energía presentada.
El tope no se aplicaba únicamente sobre la adjudicación final. Si una empresa superaba ese porcentaje durante la instancia de presentación, tenía que reducir su volumen antes de que el algoritmo determinara los contratos. Esta condición, por ejemplo, impactó a Celsia en el Producto 3. La compañía disponía de más energía, pero debió restringir su propuesta para ajustarse a las reglas.
“Nosotros tenemos mucho más energía por ofrecer”, afirmó Salazar. Según el ejecutivo, otros desarrolladores habrían atravesado una situación semejante. Por ese motivo, el volumen publicado como oferta final no necesariamente refleja toda la energía que los participantes tenían preparada.
El problema se profundiza en el almacenamiento. Mientras la industria fotovoltaica colombiana posee una cartera amplia de proyectos y una mayor cantidad de desarrolladores, el mercado de baterías todavía cuenta con pocos activos maduros, puntos de conexión aprobados y permisos avanzados.
“Probablemente, para estos tipos de proyectos que son un poquito nuevos para el país, el indicador debería ser un indicador diferenciado. Hay que invitar a las entidades a evaluar para este tipo de productos más novedosos si los indicadores de pronto pueden ser un poco más flexibles en términos de participantes, en términos de cómo se limita esa participación de esa energía”, subrayó.
La subasta solicitó puntos de conexión aprobados, avances ambientales y garantías financieras, filtros que Celsia considera necesarios para asegurar que las iniciativas lleguen a construirse.
Esas exigencias podrían explicar parte de la diferencia entre el interés inicial y el número de participantes que alcanzaron la adjudicación. Sin embargo el rigor sobre la madurez puede coexistir con parámetros de competencia adaptados al almacenamiento.
“La demanda finalmente la está necesitando. Entonces se quedan los proyectos esperando si va a llegar un nuevo mecanismo, si van a anunciar una nueva fecha o qué va a pasar con ello”, advirtió Salazar.
Celsia espera continuidad y nuevas subastas
La compañía considera que los productos que quedaron sin asignación podrían retomarse mediante futuras convocatorias. Durante la socialización del mecanismo, el Ministerio de Minas y Energía había manifestado la intención de avanzar con más rondas.
Según señaló, las autoridades mencionaron la posibilidad de desarrollar tres procesos adicionales, aunque no establecieron fechas. La continuidad dependerá ahora de las decisiones del nuevo Gobierno y del equipo que asuma la conducción del sector energético.
La Bolsa Mercantil de Colombia también tendría capacidad para ejecutar nuevas iteraciones. No obstante, corresponderá al próximo Ministerio decidir si reactiva las categorías desiertas y bajo qué condiciones.
“Ojalá venga una próxima subasta y busque flexibilizar parte de las pequeñas restricciones que pudieron existir en esta, desde el lado de los proyectos y en la forma en cómo se pudieron adjudicar”, manifiestó Salazar.
Para Celsia, la rapidez será relevante. Los compromisos de suministro de esta convocatoria comienzan en 2030, por lo que postergar nuevas rondas podría desplazar todavía más los horizontes de entrada de los siguientes proyectos.
El ejecutivo considera que Colombia necesita mecanismos sucesivos que respondan tanto a la demanda no cubierta como a la necesidad de incorporar generación en los próximos años.
“Si ya hay un apetito desde el lado de la compra, hay energía ahí faltando. Qué bueno que se pudieran acelerar mecanismos adicionales en el corto plazo para buscar los mismos horizontes de tiempo que estaba buscando esta licitación”, sostuvo.
La estrategia de Celsia contempla superar 1 GWh en activos de almacenamiento hacia 2030, mediante proyectos híbridos, sistemas independientes y soluciones destinadas a servicios auxiliares, redes eléctricas y contratos que reconozcan el valor de la energía gestionable. La compañía prevé acompañar esa cartera con una capacidad solar asociada que también superaría aproximadamente 1 GW.
En Colombia avanza con soluciones de autoconsumo para clientes industriales, que integran plantas fotovoltaicas de entre 10 MW y 19,9 MW con sistemas de almacenamiento de 10, 15 y 20 MWh.
Salazar considera que las nuevas reglas para el almacenamiento en Colombia aportan visibilidad para estructurar casos de negocio. “Ya hay unas reglas y pues nos vamos a regir por ellas y sugeriríamos en el camino los cambios que consideramos pertinentes en torno a ello”, señaló.
Además, Celsia desarrolla iniciativas híbridas y sistemas independientes en Centroamérica y Perú. Entre sus principales proyectos figura una solución empresarial en Honduras, mediante su filial Atera, que combinará cerca de 30 MW solares con casi 90 MWh de baterías.

