Magdalena volverá a competir en el mercado eléctrico guatemalteco luego de consolidarse como una de las adjudicatarias de la PEG-5. La empresa trabaja en una oferta para la Licitación Abierta 1-2026 y ya manifestó su intención de participar en una futura PEG-6, aunque este último proceso todavía no cuenta con bases ni definiciones oficiales.
“Viene una licitación este año anunciada con muy poco tiempo, ojalá hubiera habido más tiempo de preparación, pero vamos a estar participando con parques que ya están instalados y acelerando procesos”, confirmó Jorge R. Leal, Chief Executive Officer de Magdalena, en diálogo con Energía Estratégica.
La nueva convocatoria busca contratar 300 MW de potencia y energía para cubrir el volumen que quedó pendiente en la PEG-5 y responder a las necesidades adicionales derivadas del crecimiento de la demanda eléctrica.
El proceso representa el objetivo inmediato de la compañía en Guatemala. Magdalena analiza los activos disponibles y acelera distintos desarrollos para estructurar una propuesta competitiva dentro de un calendario que el sector considera exigente.

Al momento de la entrevista, Leal señaló que la empresa contaba con “un mes y 27 días para estar presentando ofertas técnicas” y que la subasta inversa está prevista para octubre.
La Comisión Nacional de Energía Eléctrica (CNEE) autorizó la Licitación Abierta 1-2026 para que las principales distribuidoras contraten nueva capacidad. El procedimiento admite la participación de centrales existentes, proyectos nuevos y generadores.
Magdalena confirmó su presencia, pero todavía no anticipó la potencia ni la configuración tecnológica de la propuesta. La compañía espera completar el análisis de las condiciones antes de revelar los detalles.
La empresa ya ocupa una posición relevante en el sistema eléctrico nacional. Actualmente aporta entre 11% y 12% de la energía de Guatemala, principalmente mediante generación con biomasa proveniente de la fibra residual de la caña de azúcar.
A esa trayectoria se suma la adjudicación obtenida en la PEG-5, donde consiguió contratos para desarrollar 350 MW solares con seis horas de almacenamiento y otros 145 MW fotovoltaicos asociados a plantas existentes.
El crecimiento de la demanda acelera nuevas convocatorias
Magdalena interpreta que la Licitación Abierta 1-2026 no responde únicamente al volumen pendiente de la PEG-5. La convocatoria también refleja una expansión del consumo superior a las proyecciones iniciales.
“El consumo eléctrico de Guatemala está creciendo más rápido de lo previsto”, advirtió el CEO.
La compañía considera que la planificación de nueva capacidad debe anticiparse a las necesidades del sistema para evitar déficits de generación y una mayor exposición a precios elevados.
“Somos fieles creyentes del sistema y la manera de apoyarlo es invertir”, sostuvo Leal.
La crisis eléctrica que atravesó Guatemala durante la década de 1990, marcada por apagones y restricciones, impulsó una reorganización del mercado. Ese marco regulatorio permitió atraer capital privado, desarrollar proyectos y establecer procesos de contratación con mayor previsibilidad.
Sin embargo, la incorporación de nueva generación avanzó durante los últimos años a un ritmo inferior al aumento de la demanda. Leal explicó que la regulación exige realizar licitaciones con varios años de anticipación, pero el sector perdió parte de esa disciplina de planificación.
La Licitación Abierta 1-2026 surge así como una respuesta de corto plazo, mientras el país analiza una convocatoria de mayor alcance para contratar potencia firme.
La mirada a una futura PEG-6
Además de preparar su oferta inmediata, Magdalena anticipó su intención de competir en una próxima PEG-6. La compañía aclaró, no obstante, que todavía no existen bases oficiales que permitan definir tecnologías, volúmenes o precios.
“Para la PEG-6, entendemos que presentarán bases en los siguientes meses y nos prepararemos”, adelantó Leal.
Las autoridades guatemaltecas anunciaron previamente que trabajan en un nuevo proceso para contratar alrededor de 300 MW de potencia firme, luego de que la PEG-5 no cubriera toda la capacidad requerida.
Para Magdalena, el diseño de la próxima subasta debería permitir la competencia entre distintas fuentes sin excluir tecnologías antes de evaluar sus costos y prestaciones.
“Como empresa, estamos convencidos de que la diversificación de la matriz energética debe darse de manera natural y no forzada, dejando dentro solo algunas tecnologías y dejando fuera otras”, manifestó Juan Augusto Vidal, Commercial Director de Magdalena.
El directivo planteó que la evolución de la matriz debe estar determinada por la capacidad de cada proyecto para ofrecer precios competitivos, seguridad de suministro y disponibilidad.
La empresa identifica la energía solar con baterías, la generación eólica y las centrales hidroeléctricas como alternativas capaces de fortalecer la soberanía energética de Guatemala.
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Estas tecnologías aprovechan recursos locales y reducen la dependencia de combustibles que el país no produce, como el gas natural, el carbón o el petróleo.
Magdalena tampoco respalda que las bases de una futura PEG-6 excluyan anticipadamente los proyectos térmicos.
“Hubo rumores de que se quiere limitar los proyectos de gas y no creemos que sea el camino idóneo”, señaló Leal.
La posición de la compañía es que las distintas fuentes compitan bajo reglas comparables y que la adjudicación priorice soluciones capaces de ofrecer energía segura, sostenible y a precios competitivos.
“La Comisión Nacional de Energía Eléctrica se tiene que convencer de que lo que estamos haciendo con energía solar con baterías transformará el sector y bajará las tarifas eléctricas, dando una ventaja competitiva”, afirmó el CEO.
La PEG-5 marcó un punto de inflexión para este tipo de soluciones. La licitación adjudicó 1258 MW mediante 57 proyectos, con una participación renovable cercana al 73% y un fuerte predominio de centrales solares acompañadas por almacenamiento.
El precio monómico promedio se ubicó en aproximadamente 101 dólares por MWh, por debajo de distintos contratos vigentes en el mercado guatemalteco.
Para Magdalena, el resultado confirmó que las tecnologías renovables con baterías pueden competir en precio y aportar flexibilidad, potencia y confiabilidad al sistema.
La transmisión, condición para sostener la nueva generación
La compañía advirtió que el crecimiento de la capacidad instalada no alcanzará si Guatemala no resuelve las restricciones de su infraestructura eléctrica.
“Queremos llamar la atención de los actores del sistema para resolver la congestión del sistema de transmisión”, planteó Vidal.
El director comercial definió la red como una pieza indispensable para que los nuevos parques puedan despachar su producción y abastecer a los centros de consumo.
“Creemos que es un eslabón muy importante para que el crecimiento en la generación pueda materializarse y llegar a los usuarios finales”, agregó.
El planteo adquiere relevancia tras el resultado de la PET-3, un proceso destinado a ampliar la infraestructura de transmisión que no logró concretarse tras declararse desierta.
Las autoridades guatemaltecas anunciaron posteriormente la preparación de una nueva licitación, identificada como PET-4, que deberá incorporar las lecciones del procedimiento anterior y reducir los riesgos que desalentaron a los posibles participantes.
“Tenemos que ver qué no funcionó de la PET-3 y eliminar los factores de riesgo que alejan a los inversores de construir líneas de transmisión”, sostuvo Leal.
El ejecutivo identificó los conflictos sociales, las servidumbres y la distribución de responsabilidades como variables que dificultaron el desarrollo de la infraestructura.
Por ese motivo, propuso esquemas de cooperación que distribuyan los riesgos entre el sector público y los inversores privados.
“El Estado tiene que asumir su responsabilidad para asegurar que los individuos tengan acceso a la energía; me encanta pensar en alianzas público-privadas a riesgo común”, expresó.
Magdalena también analiza el uso de baterías como complemento de las nuevas líneas. “Las baterías podrían guardar energía en lugares donde va a ser utilizada posteriormente para evitar saturaciones”, explicó el CEO.
La compañía prevé acelerar la instalación de sistemas de almacenamiento durante la primera mitad del próximo año, aunque considera indispensable contar con reglas que permitan su integración y remuneración dentro del mercado.
“Vamos a acelerar la instalación de sistemas de almacenaje para la primera mitad del próximo año, pero necesitamos una regulación para hacerlos funcionar”, indicó Leal.
De esta manera, Magdalena busca encadenar su adjudicación en la PEG-5 con una oferta para la Licitación Abierta 1-2026 y una eventual participación en la PEG-6.
La estrategia dependerá tanto de la incorporación de nuevos proyectos como de la capacidad de Guatemala para coordinar generación, almacenamiento y transmisión bajo una planificación conjunta.

