La incorporación de la definición de hidrógeno renovable en la Ley General de Cambio Climático marca un nuevo punto de apoyo para una industria que busca escalar en México. “Creemos que es un paso determinante para el desarrollo de la industria”, aseguró Israel Hurtado, presidente de la Asociación Mexicana de Hidrógeno y Transformación Energética, en conversación con Energía Estratégica en diálogo con Energía Estratégica.
Sin embargo, el directivo aclaró que los proyectos actualmente en marcha no dependen de este reconocimiento normativo, sino que ya avanzaban previamente impulsados por el interés del sector privado. En ese contexto, el verdadero desafío pasa ahora por la competitividad económica. Hurtado aseguró que actualmente, producir hidrógeno verde en México cuesta entre US$ 5 y US$ 6 por kilogramo, y proyectó una caída progresiva hasta niveles cercanos a los US$ 2/kg en los próximos años, acercándose a la competitividad del hidrógeno gris.
Para explicar esa expectativa, Hurtado trazó un paralelismo con la evolución de la energía solar. Recordó que hace poco más de una década instalar un MW fotovoltaico en México costaba US$ 3.5 millones, mientras que hoy ese valor ronda los US$ 600.000, tras una caída superior al 80%. “Cuando se masifique su uso, van a caer los costos”, sostuvo.
Ese escenario comienza a tomar forma sobre una base concreta. México ya contabiliza 27 proyectos de hidrógeno limpio en distintas etapas de desarrollo y tres iniciativas que ya producen hidrógeno, aunque todavía a escala piloto. Para Hurtado, el reconocimiento legal no modifica la viabilidad inmediata de estos desarrollos, pero sí envía una señal institucional clave para atraer inversiones y consolidar una hoja de ruta regulatoria.

“Más allá de que se incluye una definición del hidrógeno, lo que muestra es una voluntad y un interés del gobierno de impulsar el tema. Y eso es para nosotros lo más importante”, manifestó.
La aprobación del dictamen en la Cámara de Diputados, con 450 votos a favor y sin abstenciones ni rechazos, es leída como un respaldo institucional inédito para una tecnología que busca posicionarse dentro de la transición energética del país.
Actualmente, tres proyectos ya producen hidrógeno en México, aunque todavía bajo esquemas piloto orientados a validar tecnología y modelos operativos. Dos de esas iniciativas pertenecen a Infra, con plantas ubicadas en Querétaro y San Luis Potosí, donde cada desarrollo implicó inversiones cercanas a los 100 millones de pesos mexicanos, equivalentes a unos US$ 5 millones.
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Según detalló Hurtado, ambas plantas producen alrededor de 500 metros cúbicos diarios de hidrógeno verde y forman parte de una primera etapa de aprendizaje para la industria.
A estos desarrollos se suma un proyecto impulsado por la Comisión Federal de Electricidad (CFE), que incorporó tecnología basada en celdas de combustible de hidrógeno para respaldo en algunas subestaciones. De acuerdo con el directivo, esta iniciativa habría implicado inversiones cercanas a los US$ 20 millones.
Más allá de los desarrollos actualmente operativos, el potencial del mercado mexicano es significativamente mayor. De acuerdo con el mapa actualizado de proyectos de la Asociación Mexicana de Hidrogeno y Transformación Energética, la cartera identificada representa inversiones potenciales por US$ 22.370,5 millones, con capacidad para producir 196.707 toneladas de hidrógeno verde, 970.000 toneladas de amoníaco verde y 2,1 millones de toneladas de metanol verde y azul. A esto se suma la instalación proyectada de 4.174 MW de nueva capacidad de generación renovable asociada a estos desarrollos.

El pipeline contempla iniciativas distribuidas en estados estratégicos como Yucatán, Oaxaca, Campeche, San Luis Potosí y Ciudad de México, aunque varios de estos proyectos aún permanecen en fase de planeación. Entre ellos aparecen propuestas vinculadas a blending de hidrógeno en el sistema eléctrico, producción de hidrógeno verde para uso industrial y desarrollos orientados a derivados como amoníaco y metanol, lo que muestra que la apuesta del país no se limita únicamente al combustible, sino a una estrategia más amplia de moléculas verdes.
Desde la asociación consideran que México podría posicionarse de manera particularmente competitiva en la producción de hidrógeno renovable. El argumento se sostiene en factores como el potencial renovable del país, la disponibilidad de recursos naturales y su ubicación geográfica estratégica.
“México pudiera tener incluso algunos costos todavía más bajos que en otras partes del mundo”, concluyó Hurtado.

