Guatemala, Panamá y República Dominicana avanzan con nuevas licitaciones que incorporan o priorizan sistemas de almacenamiento de energía con baterías, lo que consolida al BESS como uno de los principales ejes de inversión eléctrica en Centroamérica y el Caribe.
La coincidencia de estos procesos respalda la lectura de Ricardo Palacios, Key Account Manager de Sungrow, quien advirtió que las decisiones adoptadas en un mercado comienzan a influir directamente sobre la planificación de los países vecinos.
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“Toda la parte de Centroamérica y el Caribe yo creo que está en franco crecimiento”, manifestó el ejecutivo durante una entrevista exclusiva realizada en el marco de Future Energy Summit Guatemala.

Los tres países parten de condiciones regulatorias diferentes, pero enfrentan una necesidad común: integrar mayor capacidad renovable sin comprometer la flexibilidad, la potencia firme ni la estabilidad de sus sistemas eléctricos.
Guatemala busca contratar alrededor de 300 MW adicionales, Panamá prepara procesos que ubican al almacenamiento entre sus prioridades y República Dominicana proyecta licitaciones para completar capacidad renovable e incorporar baterías en parques solares existentes.
Para Sungrow, la incorporación de baterías dejó de limitarse al acople con centrales fotovoltaicas y comenzó a responder a requerimientos operativos más amplios.
“Ya la parte del acople al sector fotovoltaico es un hecho”, señaló Palacios.
Guatemala consolida los proyectos híbridos
Guatemala marcó un punto de inflexión con la PEG-5, que adjudicó 1258 MW distribuidos entre 57 proyectos. Alrededor del 73% de la capacidad corresponde a tecnologías renovables, con una presencia relevante de propuestas solares híbridas con baterías.
El precio monómico promedio se ubicó en 101 dólares por MWh, por debajo de los valores de contratación vigentes, y demostró la competitividad de estas soluciones dentro de procesos de largo plazo.
El resultado también modificó el criterio de inversión. Los nuevos desarrollos ya no se estructuran únicamente para entregar energía, sino para combinar generación, potencia y capacidad de gestión.
Palacios afirmó que los adjudicatarios guatemaltecos ya enfrentan necesidades concretas para integrar almacenamiento en sus proyectos.
“En el lado de Guatemala, pues efectivamente todos los que ya son adjudicatarios de estos proyectos están súper necesitados”, sostuvo el representante de Sungrow.
Desde el sector privado coinciden en que el mercado guatemalteco evolucionará hacia proyectos híbridos capaces de aportar energía, potencia y flexibilidad.
A su vez, la Comisión Nacional de Energía Eléctrica destacó que el almacenamiento dejó de ser un diferencial tecnológico para convertirse en un atributo asociado a la confiabilidad y estabilidad del sistema.
Guatemala también aprobó las bases para una nueva licitación destinada a cubrir los 300 MW que quedaron pendientes tras la PEG-5.
Durante FES Guatemala, el entonces ministro de Energía y Minas, Víctor Hugo Ventura, anticipó que el Gobierno avanzaría con un nuevo proceso para contratar aproximadamente 300 MW de potencia firme.
La agenda de expansión también abarca la infraestructura de red. La presidenta de la Comisión Nacional de Energía Eléctrica, Claudia Marcela Peláez, anticipó que el desarrollo de la PET-4 será prioritario para evitar cuellos de botella y permitir la conexión de la capacidad adjudicada.
La nueva generación renovable, el almacenamiento y la transmisión deberán avanzar de manera coordinada, debido a que las baterías pueden gestionar la entrega, pero no sustituyen las obras necesarias para conectar y transportar la producción.
En este escenario, Sungrow recibe consultas sobre dimensionamiento, garantías, integración y funciones operativas de los sistemas.
“Nos toca a nosotros como proveedores de producto hablar con los desarrolladores e indicarles cómo nosotros podemos hacer que sus necesidades sean cumplidas”, explicó Palacios.
Panamá coloca al BESS entre sus nuevas prioridades
Panamá también incorporó el almacenamiento dentro de su hoja de ruta de contratación, tras una serie de licitaciones que reactivaron la inversión renovable de gran escala.
La LPI ETESA 01-25 adjudicó contratos de largo plazo con un precio promedio de 23,86 dólares por MWh, uno de los valores más bajos registrados en la región.
El proceso estuvo dominado por la energía eólica, que desplazó a la solar debido a sus factores de capacidad y perfil de generación.
Posteriormente, la LPI ETESA 01-26 adjudicó 22,6 TWh de energía renovable mediante contratos de hasta 20 años y alcanzó un precio promedio de 33,7 dólares por MWh, por debajo del valor de referencia.
Aunque las baterías no fueron obligatorias en esos procesos, la caída de los precios de generación y la creciente penetración renovable convirtieron al BESS en la siguiente frontera del mercado panameño.
El país reconfirmó dos licitaciones para 2027 con los sistemas de almacenamiento como nueva prioridad. Además, su planificación prevé cuatro procesos entre 2026 y 2028 para reducir la exposición al mercado spot y garantizar el abastecimiento futuro.
Palacios consideró que la experiencia dominicana impulsó el debate panameño sobre la necesidad de incorporar baterías.
“Lo de República Dominicana le abrió los ojos también a Panamá para la necesidad de la parte de almacenamiento”, aseguró el Key Account Manager de Sungrow.
El ejecutivo recordó que la mención de BESS durante las instancias previas de una licitación panameña generó numerosas consultas entre los participantes.
“Hubo un revuelo en la sala porque todo el mundo decía: ‘Pero espérate, nadie nos había dicho nada al respecto, ¿cómo va a funcionar?, ¿qué tengo que hacer?’”, relató Palacios.
La reacción evidenció que el interés por la tecnología avanza más rápido que el conocimiento técnico y contractual necesario para integrarla.
Los desarrolladores deben evaluar duración, potencia, ciclos, degradación, disponibilidad, garantías y servicios que prestará cada sistema.
“Había tantas preguntas en el momento, pero se notaba la avidez de la gente de saber qué era lo que querían al final de cuentas”, agregó.
La hoja de ruta panameña prevé una participación creciente de las baterías hacia 2029, tanto para facilitar la incorporación de renovables como para mejorar la confiabilidad de la red y la gestión de la demanda.
Palacios señaló que la cercanía entre los mercados centroamericanos acelera la transferencia de experiencias, pese a la fragmentación regulatoria y estructural de la región.
“Esa interacción entre un mercado que, si bien es cierto es muy fragmentado pero muy cercano, permite hacer que el vecino escuche qué está haciendo el de al lado y el del otro lado”, indicó el ejecutivo.
República Dominicana adelanta la obligatoriedad
República Dominicana aparece como uno de los mercados más avanzados de América Latina en la incorporación obligatoria de BESS dentro de licitaciones renovables.
La EDES-LPI-01-2025 recibió ofertas por 1655 MWp frente a una demanda de 600 MW, lo que reflejó una fuerte sobreoferta y un elevado interés de los desarrolladores.
El proceso adjudicó 325,69 MW de nueva capacidad renovable, acompañados por sistemas de almacenamiento equivalentes al 50% de la potencia contratada.
Palacios remarcó que el país caribeño avanzó antes que otros mercados de la región en esa dirección.
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“República Dominicana, como un país de la región de Centroamérica y el Caribe, ya tuvo un paso adelantado en esa dirección también”, manifestó.
Tras la adjudicación, las Empresas Distribuidoras de Electricidad avanzaron en la firma de los contratos de compraventa de energía, lo que consolidó una nueva generación de proyectos solares con baterías.
“También tuvo su licitación este año donde hubo gente adjudicada, y ahí es obligatorio tener el 100% de acople a sistemas de almacenamiento”, destacó el representante de Sungrow.
El país prepara además una nueva licitación para contratar los 300 MW que quedaron sin adjudicar, junto con otro proceso destinado a incorporar 200 MW de BESS en parques solares operativos.
Esta última modalidad permitiría aumentar la capacidad firme y acelerar el despliegue de baterías sin depender exclusivamente de nuevos proyectos greenfield.
Durante FES Caribe, las autoridades dominicanas también anticiparon procesos para incorporar más de 800 MWh de almacenamiento en el corto plazo y una proyección cercana a 2000 MW de capacidad BESS durante los próximos años.
República Dominicana se encamina a combinar licitaciones para nuevos proyectos híbridos con esquemas de retrofit en activos existentes, una estrategia que amplía el mercado potencial para fabricantes, integradores y proveedores de servicios.
“Entonces uno se va dando cuenta de que ese apetito va creciendo”, apuntó Palacios.
El ejecutivo reconoció que la obligatoriedad puede generar incertidumbre durante las primeras etapas, especialmente entre actores que todavía no incorporaron baterías en sus modelos financieros y operativos.
“Al principio puede entrar como un estado de shock al desarrollador, pero cuando realmente comienza a ponerle las manos al asunto y a entender cómo están funcionando las cosas, se dan cuenta de que el lobo no es tan feroz”, aseguró.
Los requerimientos van más allá del arbitraje
La expansión del mercado también está modificando las exigencias técnicas de los clientes. Las primeras solicitudes se concentraban en almacenar electricidad y entregarla en horarios de mayor valor.
“Originalmente era como: ‘Tenemos la parte de almacenamiento para poder desarrollar un proyecto, ¿cómo hacemos para que entregue la energía en un momento de arbitraje?’”, explicó Palacios.
Una vez que los sistemas entran en operación, los propietarios comienzan a incorporar nuevas funciones y servicios.
“Una vez que esos sistemas ya estaban instalados, te comienzas a encontrar con: ‘Necesito que tenga la posibilidad de Black Start’”, detalló el directivo.
El Black Start permite contribuir al restablecimiento de una central o de una parte de la red sin depender inicialmente de una fuente de alimentación externa.
La ampliación de funcionalidades también plantea la necesidad de realizar retrofit sobre instalaciones diseñadas con configuraciones más sencillas.
“Todos comienzan desde la parte más simple, pero luego, cuando van viendo todo el abanico de posibilidades que integra un sistema BESS, crece muchísimo”, señaló.
Además del arbitraje y el Black Start, las baterías pueden brindar control de potencia, soporte de frecuencia, regulación de tensión, respaldo y gestión de congestiones, según la normativa y las características de cada sistema eléctrico.
La definición del caso de uso resulta determinante para establecer la potencia, duración, estrategia de operación, garantías y cantidad de ciclos del proyecto.
La demanda se extiende a todos los segmentos
La actividad gestionada por Palacios dentro de Sungrow se concentra principalmente en proyectos utility-scale, vinculados con grandes centrales y procesos competitivos de contratación.
“Los clientes que nosotros vemos son clientes de desarrollo de proyectos de gran escala con diferentes necesidades”, precisó.
La compañía también identifica oportunidades en los segmentos comercial e industrial.
Sungrow cuenta con una división regional basada en Brasil que avanza en la incorporación de personal local para atender la demanda de otros países.
“Se nota el apetito desde el punto de vista de utility-scale, desde el punto de vista comercial e industrial”, sostuvo Palacios.
El ejecutivo también detectó interés en el mercado residencial, asociado al autoconsumo fotovoltaico, respaldo y continuidad del suministro.
“En su momento también los primeros que quieren tomar decisiones son la gente en sus casas; así que desde el punto de vista residencial también se ve”, añadió.
Sungrow no anticipó un porcentaje concreto de participación de mercado, aunque espera que el volumen de oportunidades crezca a medida que se adjudiquen los nuevos procesos.
“No me atrevo a dar un número específicamente”, reconoció Palacios al ser consultado por las expectativas de market share.
El impacto de los cambios impositivos en China
La aceleración de las licitaciones regionales coincide con modificaciones impositivas en China que pueden influir sobre el precio de exportación de las baterías.
Palacios explicó que el proceso comenzó previamente en la industria fotovoltaica. En el caso de los paneles, la devolución impositiva disminuyó del 14% al 9% y posteriormente al 0%.
Para las baterías, según el ejecutivo, primero se retiró un 3%, luego se aplicará un 6% adicional y el esquema alcanzará el 0% a partir del 1 de enero de 2027.
“Ahora toca un 6% adicional, pero para el año que viene ya es a 0%”, indicó.
Sungrow no prevé que la modificación paralice los proyectos en curso, aunque los desarrolladores deberán actualizar sus evaluaciones económicas.
“No creo que haya una desaceleración. Creo que, más bien, se van a mantener los proyectos que están al corriente”, proyectó Palacios.
Algunos actores podrían adelantar decisiones de compra, mientras que otros incorporarán el nuevo costo dentro de sus modelos financieros y negociaciones contractuales.
“Obviamente sí va a haber un impacto económico y lo que va a tener que hacerse es una corrida de números nueva para poder evaluar ese extra que va a estar dentro del proceso”, explicó.
El precio final de las baterías no dependerá exclusivamente de los cambios fiscales. Las materias primas, los componentes y los costos industriales presentan variaciones que pueden compensar o profundizar el impacto impositivo.
“Ahorita mismo pueden estar en alza, pero en el futuro volvemos a encontrarnos con una caída”, advirtió el ejecutivo.
La evolución de los precios será uno de los factores que los participantes deberán considerar en las licitaciones anunciadas por Guatemala, Panamá y República Dominicana.
Los tres países están convirtiendo el almacenamiento en una herramienta central de planificación, aunque mediante esquemas distintos: proyectos híbridos en Guatemala, nuevas prioridades de contratación en Panamá y requisitos obligatorios y retrofit en República Dominicana.
Para Sungrow, esta sucesión de anuncios confirma que la discusión regional ya no se limita a cuánto recurso renovable se puede instalar. El nuevo desafío consiste en almacenar, gestionar y entregar esa producción con confiabilidad.

