Sudáfrica enfrenta un primer tropiezo en su intento por abrir el mercado eólico offshore. El proyecto Gagasi, de aproximadamente 800 MW, quedó demorado después de que su estudio de impacto ambiental se estancara a la espera de nueva información técnica por parte de los desarrolladores.
Según informó Reuters, la consultora Acer, encargada de la evaluación ambiental, confirmó que la solicitud de autorización había sido retirada el año pasado para rediseñar las turbinas y pasar de una configuración flotante a otra anclada. Dieter Heinsohn, director general de Acer, explicó que la decisión respondió a razones técnicas y no ambientales.
El proyecto está previsto frente a la costa de Richards Bay, en KwaZulu-Natal, y es desarrollado por GenesisHexicon, una empresa conjunta entre la sueca Hexicon y Genesis Eco-Energy Developments de Sudáfrica.
Acer indicó además que desconoce actualmente el estado del proyecto tras la retirada de la solicitud. Genesis Eco-Energy señaló a Reuters que prevé comunicar una actualización en octubre de 2026.

El retraso llega justo cuando el Banco Mundial publicó un nuevo marco estratégico para el desarrollo de la eólica offshore en Sudáfrica, en el que dimensiona un potencial cercano a 95 GW en áreas costeras seleccionadas, principalmente asociado a tecnologías flotantes.
El informe busca orientar la toma de decisiones del Gobierno sudafricano y sentar bases para el desarrollo del sector tanto en el corto como en el largo plazo.
95 GW en el radar, pero el primer proyecto aún no despega
El contraste es relevante: mientras el Banco Mundial identifica una oportunidad de escala para el país, el primer desarrollo offshore todavía no logra completar una de sus etapas iniciales.
Según las estimaciones recogidas en el estudio, un despliegue de gran escala podría aportar alrededor de USD 6700 millones en salarios a la economía sudafricana hacia 2050 y reducir en unos 530 millones de toneladas las emisiones de CO₂ vinculadas a la generación eléctrica durante los próximos 25 años.
El potencial sudafricano está fuertemente asociado a soluciones flotantes por la profundidad de buena parte de sus aguas costeras, una característica que ya había sido destacada en estudios previos del Banco Mundial sobre mercados emergentes.
Gagasi, sin embargo, avanza ahora en sentido técnico contrario al diseño original y estudia una configuración anclada, lo que obliga a revisar parte de la documentación y de la evaluación ambiental.
Por ahora, el país tiene una referencia clara sobre el tamaño de la oportunidad, pero todavía no una primera planta en ejecución. Los 95 GW potenciales colocan a Sudáfrica en el radar offshore, mientras los 800 MW de Gagasi muestran que el salto del recurso al proyecto sigue siendo complejo.

