La Comisión Europea abrió una consulta pública de cuatro semanas para elaborar una nueva estrategia de hidrógeno, con el objetivo de fortalecer la competitividad de la industria, estimular el desarrollo de proyectos y ofrecer mayor previsibilidad a los inversores.
La iniciativa, anunciada el 26 de octubre de 2026, contempla una convocatoria de aportación de pruebas y una consulta específica dirigida a los actores del sector. Ambas permanecerán abiertas hasta el 23 de noviembre, cuando finalizará el plazo para presentar observaciones.
El proceso responde a las dificultades que atraviesa el mercado europeo para ampliar la producción y el consumo de hidrógeno renovable y de bajas emisiones, cuyo desarrollo avanza a un ritmo inferior al inicialmente previsto por las autoridades comunitarias.
Según reconoce la propia Comisión, la capacidad operativa continúa siendo limitada y persisten obstáculos para llevar los proyectos a niveles suficientes de madurez, pese al marco regulatorio establecido desde la publicación de la primera estrategia europea de hidrógeno en 2020.

En este escenario, Bruselas busca recoger información sobre las barreras existentes y las posibles soluciones que permitan acelerar la consolidación de la cadena de valor, tanto desde el lado de la oferta como de la demanda.
La nueva hoja de ruta tendrá como prioridades desarrollar una industria europea resiliente y competitiva, garantizar estabilidad regulatoria y mejorar la previsibilidad de las inversiones, factores considerados relevantes para la expansión del mercado.
Además, su elaboración se realizará en paralelo con el futuro marco de energías renovables para el período hasta 2040, con el propósito de alinear ambas políticas con los objetivos climáticos comunitarios.
Esta coordinación también responde a las presiones geopolíticas que enfrenta la Unión Europea para reducir su dependencia de las importaciones de combustibles fósiles y fortalecer su autonomía energética.
Bruselas reconoce dificultades para acelerar el mercado del hidrógeno
La revisión se produce seis años después de la presentación de la primera estrategia europea, que estableció las bases para promover el hidrógeno como herramienta de descarbonización de actividades industriales y determinados segmentos del transporte.
Desde entonces, la Unión Europea implementó diferentes instrumentos regulatorios para facilitar su desarrollo, entre ellos la Directiva de Energías Renovables revisada y el paquete legislativo sobre los mercados del hidrógeno y los gases descarbonizados.
Sin embargo, la existencia de este marco normativo no se ha traducido en el despliegue esperado de las instalaciones de producción y de los proyectos de consumo, situación que motiva la actualización de la estrategia.
La Comisión también señala que la Directiva de Energías Renovables contempla la elaboración de una estrategia para el hidrógeno producido dentro del territorio comunitario y el importado.
Esta disposición busca promover el mercado europeo, incrementar la producción interna, respaldar el cumplimiento de los objetivos renovables y garantizar tanto la seguridad de suministro como condiciones de competencia equitativas en el comercio internacional.
En paralelo, el Tribunal de Cuentas Europeo recomendó actualizar la estrategia para asegurar la disponibilidad de alternativas de descarbonización en procesos industriales donde la electrificación directa no resulte técnicamente viable o económicamente competitiva.
El debate adquiere relevancia si se consideran los objetivos establecidos en el plan REPowerEU de 2022, que contempla alcanzar 10 millones de toneladas de producción interna de hidrógeno renovable y otros 10 millones de toneladas de importaciones anuales para 2030.
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Estas metas forman parte del marco estratégico vigente y constituyen una referencia para evaluar el desarrollo del sector, aunque el nuevo proceso de consulta todavía no establece modificaciones a dichos volúmenes.
De acuerdo con los datos publicados por la Comisión Europea, en 2022 el hidrógeno representaba menos del 2% del consumo energético europeo, mientras que el 96% de su producción procedía del gas natural.
A largo plazo, el organismo prevé que el hidrógeno renovable cubra alrededor del 10% de las necesidades energéticas de la Unión Europea en 2050, principalmente mediante su utilización en industrias intensivas en energía y en el transporte.
Una consulta dirigida a toda la cadena de valor
El procedimiento abierto por Bruselas incluye la participación de autoridades nacionales, regionales y locales, organismos reguladores, productores y consumidores de hidrógeno, operadores de infraestructuras y proveedores tecnológicos.
También podrán presentar contribuciones promotores de proyectos de energías renovables, empresas energéticas, instituciones financieras, asociaciones industriales y centros de investigación, además de organizaciones ambientales y representantes de consumidores.
La consulta incorpora expresamente a usuarios industriales y a actores vinculados con la agricultura, la aviación y el transporte marítimo, sectores en los que el hidrógeno y sus derivados pueden desempeñar funciones específicas de descarbonización.
El objetivo será recopilar evidencia, experiencias y propuestas que permitan identificar las dificultades que limitan la adopción de hidrógeno renovable y de bajas emisiones, incluidos sus derivados.
La actualización también se desarrollará sobre una estructura regulatoria que ha incorporado nuevas disposiciones durante los últimos años.
Entre ellas se encuentran los actos delegados de 2023 sobre hidrógeno renovable y combustibles renovables de origen no biológico, así como la metodología aprobada en julio de 2025 para calcular las emisiones de gases de efecto invernadero del hidrógeno de bajas emisiones.
Esta última establece que, para obtener dicha clasificación, el hidrógeno y los combustibles derivados deben alcanzar una reducción mínima del 70% de emisiones respecto de los combustibles fósiles utilizados sin medidas de reducción de emisiones.
La combinación de estas disposiciones y la futura estrategia configura el marco en el que deberán desenvolverse los promotores de nuevas instalaciones, las empresas consumidoras y los operadores de infraestructura.
Por ello, uno de los elementos centrales del proceso será determinar qué medidas adicionales resultan necesarias para traducir los objetivos comunitarios en proyectos operativos y consolidar un mercado competitivo.
Las aportaciones podrán presentarse hasta el 23 de noviembre de 2026 a las 23:59, hora central europea, mediante los mecanismos habilitados por la Comisión.
El cuestionario está disponible en inglés, aunque las respuestas pueden enviarse en cualquiera de los idiomas oficiales de la Unión Europea. Además, los participantes pueden responder únicamente las preguntas relacionadas con su actividad.
Una vez finalizado el período de consulta, las contribuciones servirán como insumo para la preparación de la nueva estrategia. Por el momento, Bruselas no anunció una fecha definitiva para su publicación ni modificaciones concretas a los objetivos existentes.










