La nueva etapa de expansión fotovoltaica en México no dependerá únicamente de la disponibilidad de capital, los permisos o la capacidad de interconexión. La ingeniería temprana, los estudios del terreno y la elaboración de cronogramas constructivos realistas serán determinantes para que los proyectos previstos para 2027 alcancen su fecha de operación comercial (COD, por sus siglas en inglés).
Durante Future Energy Summit (FES) México, Pablo Oliva, Sales Manager LATAM de Axial, puso el foco en la ejecución material de las plantas. El directivo sostuvo que el análisis de viabilidad debe incluir desde el inicio los tiempos de diseño, fabricación, logística, hincado, montaje y puesta en marcha.
“Estamos viendo proyectos que tienen COD Q4 del 27, muchos, y no se está teniendo en cuenta un timeline y un cronograma de proyecto que sean realistas”, advirtió Oliva.
Cabe recordar que en diciembre de 2025, el gobierno mexicano adjudicó 3300 MW de renovables y 1200 MW de baterías en su convocatoria para privados de proyectos prioritarios. Todos los proyectos tienen fechas estimadas de entrada en operación entre 2027 y 2029, aunque tres proyectos destacan por su puesta en marcha prevista para diciembre de 2027: Central Energía Solar Herrera (231 MW) en Puebla, FV Tecozautla (122,3 MW) en Hidalgo y El Toro (107 MW) en Guanajuato.

A esta cartera se suman 6700 MW asignados recientemente bajo un esquema de inversión mixta con la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Además, el Gobierno anunció que otros 4595 MW de capacidad fotovoltaica y termosolar deberán adjudicarse durante 2026 mediante nuevas convocatorias. Tanto los proyectos correspondientes al esquema mixto como los incluidos en estos procesos prevén entrar en operación en 2029.
El volumen previsto para los próximos años obliga a mirar más allá de la adjudicación y avanzar sobre la capacidad efectiva de ejecución de cada iniciativa. Para Oliva, la estructuración financiera y la disponibilidad de conexión deben complementarse con una planificación que contemple los tiempos reales de ingeniería, suministro y construcción.
“De nada nos sirve tener la parte financiera y la parte de interconexión perfectamente estudiadas si no tenemos el parque construido”, apuntó el Sales Manager LATAM de Axial.
“Parte de la viabilidad tiene que ir enfocada también en estudiar ese cronograma del proyecto, esas entregas, esos hitos”, agregó.
La concentración de varios COD hacia finales de 2027 también requerirá ordenar las capacidades disponibles en el mercado.
México deberá recuperar la dinámica de construcción a gran escala
Según el directivo, el país lleva varios años sin sostener una actividad continua en proyectos solares de gran tamaño. Por ello, el nuevo ciclo demandará reactivar equipos especializados, revisar las capacidades de suministro e identificar a los actores con experiencia para acompañar la construcción.
Oliva describe esta etapa como un proceso en el que la cadena deberá recuperar progresivamente su ritmo de trabajo. Esto implica volver a coordinar ingenierías, fabricantes, contratistas, operadores logísticos y equipos de instalación. “Es una maquinaria que hay que lubricar, es un sistema que tiene que coger inercia”, manifestó el ejecutivo.
La experiencia acumulada durante la primera expansión fotovoltaica ofrece una base para ese proceso. Axial comenzó a ejecutar proyectos en México entre 2012 y 2013, un periodo que resultó clave para la internacionalización de la compañía fuera de Europa.
“México fue el país fuera de Europa en el cual la empresa realmente creció y se hizo internacional”, recordó Oliva.
El fabricante también identifica una evolución en los criterios con los que el mercado analiza las plantas. Mientras en la primera etapa el objetivo estuvo centrado principalmente en incorporar potencia, actualmente los desarrollos requieren una mayor integración con las necesidades del sistema eléctrico.
Proyectos de hasta 800 MW elevan la exigencia técnica
Axial analiza gran cantidad de oportunidades en México, aunque define su participación según la madurez técnica de cada propuesta, la calidad requerida y la consistencia de los estudios previos.
Según manifestó el ejecutivo en una entrevista exclusiva, analizan en México un pipeline superior a 3 GW.
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“Estamos viendo muchos proyectos, decenas, decenas de proyectos, pero estamos siendo también muy selectivos en las iniciativas en las cuales nos estamos incorporando”, indicó el ejecutivo.
La compañía considera que la viabilidad técnica debe acompañar a la estructuración financiera y comercial. Esto supone contar con estudios suficientes, diseños adaptados al emplazamiento y criterios claros para seleccionar componentes y proveedores.
La calidad adquiere especial relevancia en activos cuya vida útil puede extenderse durante 25, 30 o 35 años.
“Comprar calidad, apostar por calidad, apostar por un servicio técnico y una ingeniería que sea de calidad, que sepa lo que está haciendo, que lleve años de experiencia en el mercado”, plantea el directivo.
Las tendencias del mercado mexicano apuntan a proyectos solares de entre 300 y 400 MW, con desarrollos que incluso podrían alcanzar los 800 MW. Esa escala eleva las exigencias sobre la ingeniería, la fabricación, la logística y la coordinación entre los distintos actores involucrados.
En este tipo de centrales, la planificación temprana resulta clave para ordenar la producción de componentes, evitar ajustes durante la obra y mantener la secuencia constructiva prevista.
“Que sepa cómo funcionan y cómo van los procesos de fabricación en diversos países, ya sea en China, ya sea en Europa, ya sea en Estados Unidos, en Tailandia, en cualquier sitio, pero que sepa realmente lo que está haciendo", sostuvo el representante de Axial.
Entre los principales aspectos que Axial busca reforzar aparecen los estudios geotécnicos, las pruebas de arranque y la elaboración de layouts adaptados a las condiciones específicas de cada emplazamiento.
“Muchos de los proyectos vienen con carencias de desarrollo, ya sea en el aspecto geotécnico, en el aspecto de pullout test o en el aspecto puramente del desarrollo de un buen layout”, describe Oliva.
Estas revisiones pueden extender la fase inicial de ingeniería, aunque permiten dimensionar correctamente las estructuras y definir el método de instalación más adecuado antes de comenzar la fabricación.
Como ejemplo, el ejecutivo plantea el caso de una planta de 250 MW diseñada inicialmente con hincado directo a dos metros. Si los ensayos del suelo determinan otras condiciones, parte del terreno podría requerir perforación previa.
“Lo que se consideraba un parque de 250 megas con hincado directo a 2 m se convierte en un parque que requiere predrill en el 70% del proyecto”, explicó.
Y agregó: “Estamos intentando optimizar el diseño e invertir tiempo en las primeras etapas del proyecto”.
Para Axial, la evaluación económica no debería concentrarse únicamente en el CAPEX. El diseño del tracker, la facilidad de montaje y las necesidades de mantenimiento también repercutirán sobre el OPEX durante los 25 o 30 años de operación.
“Intentamos diseñar el parque específicamente para reducir esos costos a futuro, reducir tiempos de instalación y que sea más fácil llegar al COD autoimpuesto”, manifestó.
De esta manera, el cumplimiento de los COD previstos para 2027 dependerá de una visión integral que conecte los estudios iniciales, la ingeniería, la fabricación, la obra y la operación de largo plazo.
“El crecimiento y el desarrollo de un mercado sostenible, en este caso el mercado mexicano, vienen de la mano de proyectos reales que estén bien diseñados y que sean construibles”, concluyó Oliva.

