Enel Green Power tenía previsto participar en la última subasta de energía de largo plazo de Colombia con un proyecto cuyo volumen energético equivalía al 500% de la energía total ofertada, según reveló Antonio Crisol, Head de Colombia para la compañía, durante Future Energy Summit (FES) Colombia 2026.
La iniciativa, que representaba una apuesta de gran magnitud por el almacenamiento energético, finalmente no pudo incorporarse al proceso debido a las restricciones de competencia establecidas en el mecanismo de contratación.
"En la última subasta nosotros queríamos ir con una nueva batería de realmente escala industrial y no pudimos. No pudimos por las reglas de competencia que lo limitaban", reveló Crisol.
El ejecutivo precisó que la propuesta tenía una dimensión considerable frente al volumen energético disponible en el segmento de almacenamiento de la convocatoria, aunque no especificó la potencia instalada ni la capacidad de almacenamiento prevista para la infraestructura.
"Realmente esa batería que queríamos instalar ya en el país desde esta subasta era el 500% de la energía total que se estaba ofertando (éramos cinco veces más que todo el resto)", señaló el representante de Enel.
De acuerdo con los resultados de la subasta, difundidos por Energía Estratégica, el proceso permitió contratar 4564 MWh-día entre los Productos 2 y 3, mientras que los Productos 1 y 4 finalizaron sin asignaciones.
En particular, el Producto 4 quedó sin adjudicación debido al límite regulatorio de concentración del 40%, previsto en la Resolución CREG 101 109 de 2026.
Según los resultados publicados por la Bolsa Mercantil de Colombia (BMC), el algoritmo de optimización encontró una solución técnicamente factible, pero esta superaba el umbral de competencia permitido por la regulación.
Esto ocurrió pese a que el segmento contaba con nueve compradores y cuatro vendedores habilitados, aunque la cantidad de participantes habilitados no necesariamente coincide con las ofertas económicas efectivamente presentadas.
La situación coincide con uno de los principales cuestionamientos planteados por Crisol, quien señala que en el Producto 4 solamente hubo dos oferentes y que las condiciones regulatorias limitaron la participación de la compañía.
"Es una pena que hayamos perdido esta oportunidad", manifestó el directivo, al referirse a la posibilidad de incorporar la infraestructura de almacenamiento al sistema colombiano.
El resultado cobra especial relevancia frente a la demanda por soluciones de flexibilidad que evidenció la convocatoria. En el Producto 3, destinado a proyectos solares con almacenamiento, los compradores solicitaron 9421 MWh-día, frente a apenas 747 MWh-día ofertados por los vendedores.
De esta manera, el interés comprador superó en 12,6 veces la oferta disponible y únicamente se adjudicaron 390 MWh-día, equivalentes a poco más del 4% del volumen demandado.
Este segmento asignó 270 MW solares acompañados de 100 MW en baterías, a un precio promedio ponderado de 315,87 pesos colombianos por kWh.
Por su parte, el Producto 2 adjudicó 725 MW fotovoltaicos y 4.174 MWh-día, a un precio de 246,13 pesos colombianos por kWh. La diferencia entre ambos precios alcanzó el 28,3%, aunque se trata de productos con atributos distintos.
Los datos reflejan el interés comercial por incorporar almacenamiento al sistema eléctrico y permiten dimensionar el contexto en el que Enel había preparado su propuesta.
No obstante, la potencia de la megabatería proyectada por Enel no puede determinarse a partir de la comparación del 500%, ya que Crisol hace referencia a energía ofertada y no comunica la capacidad específica del sistema en MW o MWh.
Enel apuesta por subastas de largo plazo y proyecta sostener sus inversiones en Colombia
"Sin duda las subastas a largo plazo son necesarias en Colombia. Es verdad que el mercado privado ha crecido mucho, pero yo diría que no son sustitutivos uno de otro, son bastante complementarios", afirmó el ejecutivo.
El directivo considera que las subastas ofrecen horizontes de contratación más extensos que los acuerdos privados de compraventa de energía (PPA), lo que permite reducir la exposición comercial de los desarrolladores y mejorar las condiciones de financiamiento.
"Una subasta a largo plazo te está dando 20 o 30 años, cosa que es difícil con un PPA privado irse a ese periodo", explicó.
Seguir leyendo
Si bien la última convocatoria colombiana estableció contratos de 15 años, Crisol plantea que los mecanismos de contratación de mayor duración resultan especialmente relevantes para proyectos intensivos en capital.
"Realmente yo diría que son absolutamente necesarias porque además para desarrolladores e inversores estamos hablando de que reducen el riesgo comercial y también favorecen la financiación", agregó.
La postura se vincula con la presencia que mantiene la multinacional en el mercado energético colombiano. Según los datos aportados durante FES Colombia 2026, Enel dispone de más de 4000 MW de capacidad instalada distribuidos en 17 centrales, que incluyen generación hidroeléctrica y solar.
Esta infraestructura representa aproximadamente entre el 19% y el 20% de la capacidad y de la energía del país, de acuerdo con las cifras expuestas por el directivo.
Además, Crisol destaca que durante 2025 la compañía incorporó 380 MW de capacidad en corriente alterna, una proporción que considera significativa dentro de las nuevas instalaciones puestas en servicio en el mercado nacional.
"Colombia es uno de los seis países principales de Enel. Estamos invirtiendo entre generación, distribución y comercial más o menos un billón de pesos al año en los últimos años y en el nuevo plan industrial queremos seguir así", apuntó Crisol.
Sin embargo, para garantizar la ejecución de nuevas inversiones, el representante de la multinacional reclama condiciones regulatorias estables y una planificación que trascienda los períodos gubernamentales.
Licenciamiento ambiental y transmisión: los otros desafíos que identifica Enel
Otro de los puntos abordados por Crisol durante FES Colombia 2026 es la incertidumbre asociada al licenciamiento ambiental de los proyectos energéticos.
El ejecutivo cuestionó la incorporación de nuevas obligaciones sobre autorizaciones ambientales previamente concedidas, una situación que, según explicó, genera dificultades para planificar inversiones y comunicar los riesgos regulatorios a la matriz de la compañía.
Como referencia, compara las condiciones regulatorias colombianas con las que observa en mercados europeos donde también opera Enel.
"En Europa, en España o en Italia, te conceden una licencia ambiental —que allí se llama autorización ambiental integrada— por 10 años y tienes un marco estable para poder saber en dónde juegas", explicó Crisol.
El representante de la multinacional plantea que la previsibilidad resulta determinante para movilizar capital privado hacia infraestructura de generación, almacenamiento y redes eléctricas.
"Realmente lo que un inversor privado en Enel y cualquiera de ustedes evita es el riesgo y la impredecibilidad", enfatizó.
A esta problemática se suma la necesidad de acelerar las obras de transmisión, un componente que considera fundamental para garantizar que los proyectos de generación alcancen efectivamente su operación comercial.
En ese sentido, Crisol reclama mayor velocidad entre la toma de decisiones y la puesta en servicio de nuevas centrales y líneas eléctricas, junto con una planificación sectorial de largo plazo.
Como propuesta concreta, plantea que el Gobierno Nacional seleccione entre 10 y 20 proyectos prioritarios de generación y transmisión, mediante un proceso de consulta con los operadores del mercado.
"Una sola cosa voy a pedir al Gobierno, y de hecho ya se lo hemos pedido: que elija un set de proyectos escuchando a los operadores, 10 o 20, no más, entre transmisión y generación, y se haga un seguimiento bimensual o trimestral a esos proyectos desde el Gobierno para asegurar plazos, asegurar que estos proyectos llegan a estar en operación cuando el país lo necesita y seguir una priorización de proyectos", propuso el directivo.
La iniciativa permitiría concentrar el seguimiento institucional sobre infraestructura considerada estratégica, con instancias de revisión cada dos o tres meses para verificar el avance de los cronogramas.
El planteamiento adquiere relevancia luego de una subasta que ya comprometió nueva capacidad solar y almacenamiento, pero cuyos proyectos deberán atravesar las etapas de financiación, licenciamiento, construcción y conexión antes del inicio contractual previsto para 2030.
De esta manera, Enel mantiene su apuesta por el mercado colombiano y plantea la necesidad de combinar nuevas subastas, reglas regulatorias previsibles y mayor capacidad de ejecución para facilitar la incorporación de infraestructura energética.
La mega batería que la multinacional buscaba presentar constituye uno de los ejemplos expuestos por Crisol sobre el potencial de inversión existente en el país y las condiciones que, desde la perspectiva empresarial, deben revisarse para habilitar proyectos de mayor escala.








