—¿Cómo viene Dyness?
Me gustaría marcar tendencia y que otras marcas empezaran a hacer lo que nosotros estamos haciendo, que es diferente.
—¿Qué están haciendo?
Dyness tiene una propuesta distinta en el mercado, ya que es referente a nivel mundial y, por qué no, en Latinoamérica. Nos gustaría que los instaladores, gracias a Dyness, le pierdan el miedo al almacenamiento. Poco a poco vamos a evangelizar la marca, evangelizar el producto, atraer más gente y democratizar el storage en México y en la región.

—¿Qué volumen proyectan alcanzar en el corto plazo?
—Quisiéramos cerrar el año en 100 MW, aunque de forma “conservadora” estimamos unos 90.
—¿Qué solicitan hoy los clientes?
—Primero que nada, me piden cero dolores de cabeza. Si yo les llego y les vendo solo la batería, me dicen: ¿y qué más necesito?
—¿Qué se responde en esos casos?
Si les explico cada accesorio que necesita, termino generando al cliente un problema más que una solución. Por eso, aquí en Dyness integramos y entregamos toda la solución.
—¿Y cómo es el “kit”?
Tenemos baterías desde 1,2 kWh hasta 836 kWh: las entregamos con BMS, con EMS, para que sea un todo en uno y solo llegues, conectes y funcione.
A diferencia de otras marcas que solo entregan la batería y luego hay que sumar accesorios, son precios escondidos de miles de dólares que aquí ya están incluidos dentro de la solución.
—Dyness ya lleva varios años en el mercado, pero sería bueno que nos contaras en primera persona cómo nace.
—Es importante destacar que esta empresa fue fundada por técnicos y está hecha para técnicos. Es decir, ya traían experiencia desde antes de su creación.
Hace nueve años se fundó y hasta hoy hemos tenido cero incidencias de seguridad en las baterías.
Esto se logra no solo por la experiencia, sino porque las baterías integran BMS desarrollados dentro de Dyness. Dichos factores son los que han distinguido a la compañía frente a otras marcas y le han permitido ingresar en mercados con altos estándares de seguridad, como Europa, además de su presencia en Estados Unidos y otros mercados internacionales.
—En un contexto donde muchas soluciones parecen similares, ¿qué los destaca?
Dyness es una batería premium, pero integrada para todo tipo de escenarios.No es secreto que solo cinco empresas hacen las celdas, pero lo que haces con las celdas es otra cosa muy diversa.
—¿En qué sentido?
La integración de tecnología, como el BMS que mencioné anteriormente, el software, inversores, las pruebas y los sensores, hacen la diferencia en seguridad. Es por eso que tenemos más de 200 patentes.
—¿La seguridad es el diferencial?
Los sistemas incluyen sensores y mecanismos de prevención, y los sprays antifuego tienen tiempos de reacción de menos de cinco segundos. Distintos puntos en la celda avisan si va a haber algún problema; cualquier defecto es detectado antes de una falla.
Otra ventaja es que escuchamos a los instaladores. Aunque somos una empresa global, al ser de escala mediana podemos desarrollar productos en función de esas necesidades.
Por ejemplo, el stack LV que estamos presentando surge directamente de sugerencias de instaladores que requerían ese tipo de solución para determinados mercados.
Este producto tendrá su lanzamiento hacia finales de 2026 y responde a demandas concretas del sector.
—Al momento de cerrar un proyecto, ¿qué es lo que termina inclinando la decisión del cliente?
—Fallas van a existir en algún momento en la vida de la batería, sea al año o en el largo plazo, porque obedecemos la termodinámica, pero alguien tiene que responder ante ellas. Ese es el principal punto para los clientes.
Por otra parte, hay más de 200 o 300 marcas de baterías y muchas solo tienen contacto en una expo o por correo. El hecho de que contamos con un equipo local hace la diferencia.

