EPSE San Juan confirmó que desarrollará su primer sistema de baterías independientemente del resultado de la licitación AlmaSADI de Argentina, que recibió ofertas por 8335,9 MW, casi doce veces más que los 700 MW originalmente previstos.
“El sistema BESS lo haremos igual, ganemos o no, porque nuestro objetivo es aprender a operar este tipo de sistemas y seguir creciendo luego con nuestros parques con storage. Incluso, con los números que hay ahora, cierra más fuera de la licitación”, confirmó Lucas Estrada, presidente de EPSE San Juan, durante el streaming “Se tenía que decir y se dijo” de Energía Estratégica.
Además, la necesidad técnica es concreta. “El nodo Rodeo es un nodo de muchísima generación solar y poca demanda. Y el presente y futuro de la fotovoltaica es con sistemas híbridos”.
La expectativa ahora está puesta en conocer el nivel de agresividad de las ofertas económicas. El próximo 24 de junio se abrirán los sobres con las propuestas de precio y el 8 de julio está prevista la adjudicación.

“Los precios de AlmaSADI serán muy competitivos, creo que rondarán USD 10000 MW-mes. El que vaya por debajo de eso es porque tiene un muy buen contrato con el tecnólogo o con el proveedor de equipos. Creemos que es posible ir incluso un poco por debajo de eso”, apuntó.
Sin embargo, el ejecutivo considera que la rentabilidad de los sistemas de baterías no depende exclusivamente de los contratos adjudicados, y que “no se debe olvidar que las cuentas arbitrando al mercado spot también dan bien”.
De todos modos, EPSE decidió participar porque un contrato de largo plazo permite reducir incertidumbres en un contexto donde todavía existen interrogantes sobre la evolución futura del mercado eléctrico argentino y sus reglas de funcionamiento.
Pero cuando finalice la evaluación de ofertas, miles de megavatios podrían quedar fuera de la primera ronda debido al volumen récord de proyectos presentados. En ese escenario, el Servicio de Reserva de Confiabilidad Adicional (bautizado como SerCA) aparece como el próximo mecanismo para dar salida a parte de ese pipeline y sostener nuevas inversiones en almacenamiento, generación térmica e híbridos.
Seguir leyendo
El instrumento nace en el artículo 11 de la Resolución 400 de la Secretaría de Energía y es aplicable a generación térmica, hidráulica, nuclear o unidades de almacenamiento con habilitación comercial a partir del 1° de enero de 2025.
Nuevos proyectos, fábrica de paneles y más de 300 MW en cartera
Más allá del resultado de AlmaSADI, EPSE ya trabaja en la próxima etapa de su estrategia, incluyendo una licitación durante este año un parque solar comunitario bajo el régimen de generación distribuida.
El proyecto tendrá una potencia cercana a 10 MW, contará con al menos 30 MWh de capacidad de baterías y la convocatoria para seleccionar al contratista EPC podría lanzarse en aproximadamente dos meses.
Paralelamente, la empresa avanza con la puesta en marcha de una fábrica de módulos fotovoltaicos con capacidad de producción de 500 MW por año. El objetivo es iniciar operaciones comerciales entre finales de este año y comienzos de 2026.
“San Juan nunca va a competir con productos chinos, pero sí debemos colaborar con ellos. Por ejemplo, podemos comenzar con celdas chinas que están muy baratas y son de muy buena calidad. Y después está la coyuntura, por lo que nuestro proyecto tiene que crecer orgánico y de manera competitiva de acuerdo a las reglas de mercado”, subrayó Estrada.
La estrategia apunta a diferenciarse mediante nichos específicos de mercado. Uno de ellos es la fabricación de paneles con mayor resistencia al granizo, una problemática habitual en varias regiones de Argentina y otros mercados.
La compañía también observa oportunidades en Estados Unidos a partir de las restricciones comerciales y barrera arancelarias que enfrentan actualmente algunos productos de origen chino: “Nuestros productos podrían ingresar a EE.UU o con un arancel mínimo o eventualmente sin aranceles”, afirma el directivo.
El desarrollo industrial estará acompañado por nuevos proyectos de generación. EPSE dispone de 12000 hectáreas en Tocota, donde ya cuenta con infraestructura de evacuación propia y un pipeline superior a 300 MW.
La intención es que ese polo se convierta en el primer gran destino para los módulos producidos por la compañía una vez que alcancen los estándares de calidad y bancabilidad requeridos por el mercado. Además, la empresa proyecta utilizar esa capacidad para abastecer futuros emprendimientos mineros de San Juan, uno de los sectores que más demanda energética requerirá durante los próximos años.

