El gobierno argentino avanza en la revisión final de los documentos para convocar al mercado por AMBA I, una de las ampliaciones prioritarias del sistema eléctrico nacional. Según pudo averiguar Energía Estratégica, el análisis se desarrolla entre la Casa Rosada y la Secretaría de Energía.
Una vez concluida esa instancia, la cartera energética quedaría en condiciones de iniciar el proceso. Fuentes vinculadas al proyecto señalan que la publicación podría concretarse durante las próximas semanas, aunque todavía no existe una comunicación oficial con un día determinado.
“El pliego técnico está listo, está terminado y en proceso de licitación. Está en la largada, pero no puedo decir la fecha exacta”, manifestó Raúl Serrani, especialista técnico y ex adjunto de la Gerencia General del Comité de Administración del Fondo Fiduciario para el Transporte Eléctrico Federal, durante la audiencia pública realizada por la Secretaría de Energía.
El procedimiento estará compuesto por un pliego general, uno particular y otro técnico. Todos serán de acceso público y detallarán las condiciones contractuales, económicas y operativas que deberán cumplir los interesados.
El avance ocurre después de que el Ejecutivo anticipara, durante el Future Energy Summit (FES) Argentina, que la documentación se publicaría entre finales de marzo y principios de abril de 2026. Ese cronograma no se cumplió y el proceso quedó sujeto a nuevas revisiones.
AMBA I será la primera intervención de gran escala dentro del paquete de infraestructura priorizado por el Ejecutivo. Su objetivo central será reforzar el abastecimiento del Área Metropolitana de Buenos Aires, que concentra alrededor del 40% de la demanda eléctrica nacional.
La obra añadirá cerca de 1500 MVA de capacidad de transformación. El refuerzo permitirá responder a los picos estacionales y residenciales, además de reducir la presión sobre instalaciones que actualmente operan en una zona crítica para el Sistema Argentino de Interconexión.

La ejecución se dividirá en dos grandes etapas. La primera, correspondiente a la infraestructura base, incluye el equipamiento parcial de la estación transformadora Plomer, con un banco de potencia equivalente a 855 MVA.
También contempla la línea de extra alta tensión de 500 kV entre Atucha - Plomer (tendido aéreo de aproximadamente 97 km de longitud), la LT 500 kV Plomer - Ezeiza II (tendido de 34 km y bypasses operativos) y la línea en alta tensión 2x220 kV Plomer - Zappalorto (extensión de 29 km de vinculación regional).
Mientras que en segunda fase, correspondiente a la red de soporte, se completará la estación transformadora Plomer mediante la incorporación de dos transformadores adicionales.
Además, se sumarán las siguientes obras:
- Una línea de 500 kV entre Plomer y Ezeiza I, de aproximadamente 34 km.
- Una segunda vinculación de 500 kV, también de alrededor de 34 km, con un bypass operativo.
- Una línea de doble terna de 220 kV Plomer - Pantanosa, de aproximadamente 35 km de traza, que incluirá un tramo subterráneo.
- Una línea de doble terna de 220 kV entre Plomer y Zappalorto, de alrededor de 29 km.
- Una línea de doble terna de 132 kV entre Plomer, Luján y Mercedes, de aproximadamente 21 km.
El diseño de detalle no quedará completamente cerrado antes de la adjudicación. El futuro concesionario deberá desarrollar parte de la ingeniería y ajustar la solución final a las exigencias de los transportistas y del distribuidor involucrado.
“Varios aspectos relacionados con la tecnología final que se utilizará en la obra se estarán de acuerdo con ese desarrollo, que se hará en el marco de la licencia técnica, que es un contrato que va a firmar el concesionario con los transportistas y también de convenio de conexión que firmará con Edenor”, explicó Serrani.
El contrato establecerá un plazo total de 52 meses, contado desde la firma con el concesionario. Por lo que la incorporación de los activos al sistema se realizará de forma progresiva y estará asociada a dos hitos comerciales.
La primera habilitación está prevista a los 42 meses y permitirá poner en servicio una parte de las instalaciones. La segunda llegará a los 52 meses y corresponderá a la terminación integral del proyecto.
Una red preparada para recibir nueva generación renovable
AMBA I no se limita a atender el crecimiento del consumo metropolitano. La ampliación también busca crear condiciones para recibir nueva generación renovable procedente de la provincia de Buenos Aires y de proyectos ubicados en el sur del país.
“Vamos a estar preparados para el ingreso de esa energía renovable”, sostuvo Serrani. Para que ese flujo llegue al principal centro de consumo nacional también serán necesarias otras expansiones troncales actualmente planificadas.
Entre ellas aparece la línea de 500 kV Río Diamante–Charlone–O’Higgins, diseñada para evacuar producción renovable y convencional desde Cuyo, además de transportar parte de la electricidad generada en el Comahue.
Otra iniciativa seleccionada es la conexión de 500 kV Puerto Madryn–Choele Choel–Bahía Blanca, destinada a reforzar el vínculo entre la Patagonia y la red troncal. Ese corredor será determinante para ampliar la evacuación de generación eólica.
El paquete contará, además, con respaldo financiero internacional. “El BID será garante y estamos avanzados, de modo que desde el Ejecutivo estamos trabajando en los documentos finales para lanzar la licitación lo antes posible”, habían anticipado fuentes gubernamentales.
La publicación de AMBA I será una señal concreta para medir el ritmo de ejecución del plan de expansión. El mercado espera conocer las condiciones de participación, la asignación de riesgos, el esquema contractual y las garantías disponibles.
Mientras continúa la revisión oficial, el proyecto ya tiene definidos sus principales parámetros: 1.555 MVA adicionales, obras en 500, 220 y 132 kV, dos habilitaciones comerciales y un horizonte máximo de 52 meses desde la firma del contrato.
