República Dominicana y Colombia llegarán a la XI Semana de la Energía con dos de los procesos de contratación más relevantes de la región. Mientras el país caribeño acaba de adjudicar 325,69 MW y prepara nuevos llamados por 500 MW para generación renovable y sistemas BESS, Colombia avanza con su subasta de largo plazo, que despertó el interés de 43 empresas, tras adjudicar recientemente cerca de 1,8 GW de renovables en su subasta de Cargo por Confiabilidad (CxC).
Ambos casos fueron presentados durante el FES Government and Investment Virtual Summit, organizado como antesala de la XI Semana de la Energía que reunirá en Santo Domingo a ministros, reguladores, empresas e inversionistas de América Latina y el Caribe. Allí, funcionarios de ambos países coincidieron en que el desafío ya no pasa únicamente por incorporar más capacidad renovable, sino por adecuar la regulación, fortalecer la transmisión y generar señales claras para atraer inversiones.
En representación de República Dominicana, el viceministro de Energía Eléctrica, Ricardo Guerrero, destacó que la reciente licitación de renovables y almacenamiento dejó resultados que superaron las expectativas del Gobierno.
"Nos ha dejado una experiencia muy buena con una oferta muy superior a lo que queríamos captar. El proceso concluyó sin quejas por parte de los participantes; ha sido una licitación exitosa, ya se logró la contratación y estamos preparándonos para lo siguiente", manifestó.

Reviva el FES Government & Investment Virtual Summit: https://www.youtube.com/watch?v=rC1agTPyq7M
Sus declaraciones llegaron pocos días después de la firma de los contratos de compraventa de energía derivados de la licitación EDES-LP-NGR-01-2025, mediante la cual fueron adjudicados 325,69 MW de los 600 MW originalmente convocados. El proceso marcó un precedente regional al exigir que todos los proyectos incorporaran un respaldo mediante baterías equivalente al 50% de la capacidad contratada, integrando almacenamiento y nueva generación renovable dentro de un mismo esquema.
La actividad no se detendrá allí. El Gobierno dominicano ya confirmó el lanzamiento de una nueva licitación por 300 MW de generación renovable y prepara un llamado independiente para incorporar 200 MW de sistemas BESS en plantas solares existentes, iniciativa que busca reducir los vertimientos de energía y reforzar la operación del sistema eléctrico. Ambos procesos ampliarán una convocatoria que reunió a 32 empresas, la mayor participación registrada hasta ahora en una contratación eléctrica del país.
Durante el Summit, Guerrero explicó que la velocidad con la que avanzan las nuevas tecnologías obliga a acelerar la actualización normativa. "Es parte de lo que pasa en un mundo donde agregamos nuevas tecnologías más rápido de lo que la regulación permite adaptarse", sostuvo.
Uno de los principales desafíos, según el funcionario, será reconocer el valor que aportan las baterías al sistema eléctrico. "Hay que reconocer cómo el almacenamiento en baterías puede entrar a prestar estos servicios y cómo pagarlos", afirmó.
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Esa discusión tendrá un lugar destacado durante la XI Semana de la Energía a través del foro de reguladores. Allí se abordará cómo adaptar las reglas de mercado a un sistema con alta penetración renovable. "Ya no hablamos de que para regular la frecuencia una máquina tiene que girar, sino de que unas baterías pueden aportar esa regulación y las legislaciones tienen que adaptarse", señaló Guerrero.
El viceministro también identificó otros ejes regulatorios que ganan protagonismo en República Dominicana, como la flexibilidad, la neutralidad tecnológica, la digitalización y la respuesta de la demanda, en un sistema que ya supera los 500 MW de generación distribuida instalada.
Colombia también llegará a Santo Domingo con una agenda marcada por sus mecanismos de contratación. El país avanza con la subasta de energía eléctrica de largo plazo, que despertó el interés de 43 empresas y busca incorporar nuevos proyectos renovables y almacenamiento mediante contratos con horizonte a 2030.
El proceso se suma al antecedente reciente de la subasta de CxC, en la que Colombia adjudicó cerca de 1,8 GW de nueva capacidad renovable con contratos de hasta 20 años. La tecnología solar concentró la mayor parte de las adjudicaciones y compañías como Enel, AES y Celsia quedaron entre los principales actores de la próxima expansión del sistema eléctrico colombiano.
Para el jefe de la Oficina de Asuntos Regulatorios y Empresariales del Ministerio de Minas y Energía, Juan Carlos Bedoya, la transformación del mercado hizo necesario revisar los instrumentos que utilizaba el país para promover nuevas inversiones. "Con la llegada de proyectos de energías limpias, ese esquema se quedó escaso porque estos proyectos necesitan asegurar la venta de su energía", manifestó Bedoya.
En ese sentido, explicó que Colombia impulsó más de 240 consultas con comunidades, agilizó las licencias ambientales para proyectos renovables de hasta 100 MW y puso en marcha un paquete de obras de transmisión por alrededor de USD 1500 millones, destinado a robustecer la red y facilitar el desarrollo de nuevos proyectos, especialmente en La Guajira.
Bedoya también remarcó que uno de los principales desafíos pasa por brindar confianza al sector financiero. "Lo que busca la banca es completa certeza de que los proyectos asignados van a poder entrar en los tiempos debidos", aseguró.
Aunque existe interés por financiar proyectos con baterías, explicó que aún persisten preocupaciones sobre el riesgo de contraparte. "Estamos implementando mecanismos de cobertura y garantías que le den tranquilidad a la banca para financiar estos desarrollos", agregó.
Las intervenciones de ambos funcionarios anticipan buena parte de los debates que concentrarán la agenda de la XI Semana de la Energía. Más allá de incorporar nueva generación renovable, la región comienza a discutir cómo adaptar sus mercados eléctricos a una matriz más flexible, con almacenamiento, transmisión reforzada, resiliencia y reglas que permitan sostener el crecimiento de las inversiones en los próximos años.

