En el último año, la Financiera de Desarrollo Nacional (FDN) consolidó una estrategia orientada a replicar modelos de financiamiento eficientes en el sector energético, especialmente en generación solar. Su gerente de Asesoría en Financiación, Diego Romero, compartió con los más de 400 asistentes del Future Energy Summit (FES) Colombia, cómo ahora busca estructurar portafolios agrupados de proyectos energéticos capaces de reducir costos y acelerar desembolsos. Se trata de otorgar un cupo de crédito único bajo el cual se integran distintos desarrollos que cumplan con condiciones técnicas y regulatorias definidas.
De ese modo, cada nuevo proyecto se incorpora al esquema sin necesidad de reiniciar el proceso completo de debida diligencia. El objetivo es ganar eficiencia, escalar el financiamiento y acortar los plazos que hoy demoran la expansión de la generación.
El giro estratégico responde al rezago en cierres financieros.
Pese a que el país cuenta con liquidez y apetito inversor, "los tiempos de aprobación, la tramitología y los cuellos de botella en licencias y puntos de conexión siguen afectando la ejecución", señaló el especialista. La FDN cerró en 2024 un único gran proyecto y prevé un crecimiento moderado en 2025, aunque el déficit estructural de cerca de 4,5 GW frente al plan de expansión aún marca la brecha a cubrir de aquí a 2026. Romero reconoció que, aunque existe liquidez y apetito en el sistema financiero, "muchos proyectos no alcanzan la madurez técnica o jurídica necesaria para volverse bancables.

Por eso, insistió en que la coestructuración entre banca, desarrolladores y Estado es esencial para destrabar inversiones y dinamizar la matriz. "La solución no está en crear más líneas de crédito, sino en diseñar las que el mercado realmente pueda usar", subrayó y propuso como ejemplo de esta lógica al proyecto de soluciones individuales en La Guajira, donde el banco financió 840 instalaciones en zonas no interconectadas por un monto de 12.000 millones de pesos. Aunque pequeño en volumen, el caso fue clave para la institución: permitió probar una estructura adaptable y sostenible, basada en subsidios como fuente de repago y con fuerte impacto social en comunidades sin acceso a energía. Asimismo, es escalable y transferible a otros territorios del país, aunque con el desafío de que exista una combinación de fondeo público, garantías y participación privada, lo que transformaría la financiación descentralizada en una verdadera herramienta de desarrollo. Desde la perspectiva de la FDN, el reto ya no está en la disponibilidad de capital, sino en cómo asignar riesgos y acelerar procesos.
A medida que el ecosistema de energía renovable colombiano se descentraliza con fuerte empuje de proyectos menores a 5 MW, autogeneración y Zonas No Interconectadas, el rol de la FDN se orienta a convertirse en catalizador de nuevos modelos financieros que combinen sostenibilidad social y viabilidad económica. En esa convergencia entre la banca de desarrollo y la transición energética, la institución busca demostrar que financiar en pequeña escala también puede ser una estrategia de gran impacto. El enfoque de la FDN y de otros actores financieros marcó uno de los debates más sólidos del Future Energy Summit (FES) Colombia, un espacio que se consolida año tras año como la plataforma latinoamericana donde confluyen los protagonistas de la transición energética desde la banca y los reguladores hasta los desarrolladores y proveedores tecnológicos para proyectar los próximos pasos del mercado.
En este marco, la gira FES 2025 continúa su recorrido por Iberoamérica y se prepara para su cierre de agenda en Santiago de Chile, los días 26 y 27 de noviembre, con un programa enfocado en almacenamiento, redes inteligentes y la próxima licitación de suministro regulado.
El evento promete ser el broche final de un calendario que, a lo largo del año, ha impulsado una mirada estratégica sobre cómo financiar, integrar y escalar las energías renovables en la región.

